Espectáculos

Una argentina hace historia en Miami

A los 27 años, Lucía Capua es la primera mujer ingeniera de grabación en uno de los estudios líderes del mundo. Después de haber estudiado en la prestigiosa universidad Berklee, a fuerza de tesón consiguió un puesto en 5020 Studios, donde grandes figuras de la música ya la llaman por su nombre.

La historia de Lucía Capua comenzó en nuestro país, donde estudió en la Escuela de Música Contemporánea, en pleno centro porteño, y descubrió que la producción y la ingeniería de grabación eran lo suyo. Después llegó Berklee College of Music, en Boston, Estados Unidos, donde obtuvo una beca, estudió Music Production & Engineering, y se graduó Magna Cum Laude.

Fue en 2024 cuando se mudó a Miami y comenzó a trabajar en Alacran Studios. Allí llegaron sus primeros grandes créditos, entre ellos ‘Tatu’, de María Becerra; ‘Hecho para ti’, de Omar Apollo y Latin Mafia; y trabajos con Mau y Ricky y Erick Brian.

El siguiente paso fue en 5020 Studios Miami. Capua llegó directamente como ingeniera de grabación y se convirtió en la primera mujer en ocupar ese puesto en el estudio. Pero el dato más significativo apareció después: algunos artistas que nunca habían trabajado con una ingeniera mujer comenzaron a pedirla específicamente.

 

ALMA MUSICAL

Lucía transmite tranquilidad. Desde la pantalla de la computadora, mediante la cual la entrevistamos por Zoom, conocimos a una persona que no parece tener la edad que marca su documento. Es pensante, sabe hablar y se le iluminan los ojos cuando nombra a los artistas de los que es fan (Justin Bieber es un claro ejemplo). Con ella pudimos conversar sobre sus comienzos, su elección profesional y su viaje a Estados Unidos, donde no sólo está forjando su propia historia, también la de otros.

-¿Cómo llegó a ser ingeniera de grabación?

-Cuando tenía siete años me anotaron en comedia musical. Me di cuenta de que me gustaba mucho cantar y empezó todo por ahí. Era súper introvertida y eso me sacó de ese mundo. Fue mi manera de socializar. Con el canto vino el piano y aprender a tocar la guitarra.

-¿Cómo descubrió que también te gustaba la producción musical?

-En la Escuela de Música Contemporánea estudié canto y piano, y ahí me di cuenta de que estaba haciendo producción musical sin darme cuenta. Estaba en mi computadora con GarageBand, literalmente creando el bajo, la guitarra y el piano de las canciones. Cuando me enteré de que había una carrera de producción musical dije: “¿Qué es eso?”. Y entendí que era lo que a mí me gustaba hacer.

 

EN LA MECA

-¿Cómo llegó a Berklee, la universidad privada de música más grande del mundo?

-Me dijeron que existía un convenio con ellos y que iban a hacer audiciones en Buenos Aires. Entonces dije: “Bueno, voy a probar”. Audicioné una vez y no me dieron la beca. Terminé la carrera, audicioné nuevamente y ahí sí me la dieron. Empecé en 2022.

-¿Cómo fue la experiencia?

-No hay mejor lugar en el mundo para estudiar esto que ahí. Aprendí un montón. Las clases fueron zarpadas, los profesores trabajaron con la gente que se te ocurra. Una de las profesoras era la ingeniera de Prince, imaginate.

-¿Cómo llegó finalmente a Sony?

-Desde el primer momento que llegué a Miami me di cuenta de que el mejor estudio era el de Sony. Fui, toqué la puerta, me presenté, dejé mi currículum y el manager me dijo: “Lo siento pero no hay lugar”. Y así pasaron dos años. Seguí trabajando en otro lugar, hice temas de María Becerra y Latin Mafia, y le seguía mandando mails todos los meses: “Acá estoy, es mi sueño trabajar con ustedes”. En diciembre del año pasado me llamó el manager y me dijo que se le habían ido dos ingenieros. Y ni siquiera me quería como asistente: me querían directamente en la cabina grabando a la gente. Una locura, yo no me la podía creer. En febrero empecé con ellos y desde ahí no paré.

-¿Alguna vez pensó que por ser mujer quizás le iba a costar más entrar en esta industria?

-Ciento por ciento. En la universidad me pasó mucho que eran casi todos hombres y no me querían elegir para compartir el trabajo porque era mujer. Sí, costó mucho y hoy en día cuesta. Hay artistas que no confían en una por ser mujer. Me pasó con varios que prefiero no nombrar.

-¿Qué lugar ocupan hoy las mujeres detrás de los micrófonos?

-La zona de ingeniería es la más masculina. Las mujeres somos apenas un 5 por ciento del total de ingenieros. Ahora quizás hemos avanzado un cachito, pero que no haya tantas mujeres detrás de los micrófonos es muy extraño.

 

OBJETIVO: JUSTIN BIEBER

-¿Cuáles son sus planes para los próximos años?

-En Sony siento que estoy creciendo un montón. Soy muy creativa y estoy haciendo mi música también, en paralelo. Además, produzco a artistas más independientes. Mi objetivo es poder vivir bien, seguir creciendo, instalando mi nombre, y demostrar esto que estamos hablando: que la mujer también puede ocupar este sitio. No tienen por qué ser todos hombres, todos tenemos algo para dar.

-¿Con quién le gustaría trabajar en el futuro?

-Mi sueño es poder trabajar con Justin Bieber y esos artistas que escuché durante mi crecimiento. Con Adele, quizás, si llega a hacer música de vuelta. Son los artistas con los que crecí: Sam Smith, Norah Jones.

A menos de dos años de haber terminado Berklee, una argentina de 27 años ya ocupa una posición de referencia en uno de los estudios más importantes de Miami. Pero quizá el dato que mejor explica su recorrido no sea que fue la primera mujer en llegar a 5020 sino lo que ocurrió después: los artistas empezaron a pedirla por su nombre.