Opinión
Mirador político

Un único candidato en el ring

Cuando falta un año para las presidenciales hay un solo candidato subido al ring, Javier Milei, algo que carece de antecedentes. Sin embargo y, a pesar de esta situación excepcional, los medios pintan un futuro caracterizado por la incertidumbre.
En contradicción con ese diagnóstico, existen certezas relevantes. Primera, parece improbable que la campaña se desarrolle en medio de una crisis económica. “Tengo 125.000 millones de dólares para enfrentar una corrida el año que viene”, dijo el presidente hace 48 horas, blandiendo los billetes verdes acumulados. El BCRA tiene reservas, las exportaciones que las alimentan crecen y la inflación está bajo control en un nivel aceptable (1,9% para septiembre, 23,6% en los primeros nueve meses y por abajo del 30% para todo 2026).
Estos datos difieren diametralmente de los de la macro de Mauricio Macri en 2019. Prueba de esto es que la oposición para hablar de “crisis” debe hacer campaña con los morosos, la fantasía del oro del Central, el rumor de que el ministro Luis Caputo perdió el favor presidencial, etcétera.
Segunda certeza: la dificultad a la vista de la oposición para presentar un candidato competitivo. Días atrás Martín Lousteau propuso armar un frente antimilei que abarcase desde el trotskismo hasta el PRO.

La extravagancia tiene dos explicaciones. Una, el ejemplo brasileño. Lula no quiso armar un frente antibolsonaro y lo tapó la ola de la derecha. Dos, Lousteau y los opositores no “K” no tienen dónde esconderse.
Otro tanto les pasa a los empresarios antimilei. Horas atrás Daniel Hadad sorprendió también al sugerir como candidato a Sergio Massa. El mensaje fue claro: no busquen un “empresario exitoso”, a ningún Brito, ni Dietrich. Nadie se va a anotar para perder.
La tercera certeza es la dinámica de la crisis peronista. Cristina Kirchner machaca con su candidatura, pero se trata de un ardid sin destino. La idea de recurrir a la ONU para que le levante la inhabilitación funciona como una carpa de oxígeno mientras duren las negociaciones con Axel Kicillof. Se negó a ser candidata en 2019 y 2023, cuando nada se lo impedía. Lo hizo porque no era competitiva. Hoy ¿por qué habría de serlo?
Por su parte Kicillof se limita a esperar que se le agote el tanque de oxígeno. Su problema es que no tiene muchos más votos que ella. Sin estallido de la economía, sus chances son reducidas.
Pero el problema real del peronismo no son las candidaturas poco atractivas, sino la falta de conducción. El ex intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi, aseguró que la ex presidenta “eligió no conducirlo”, vale decir que con espíritu sectario se encerró en la Cámpora. Históricamente los peronistas siempre sumaron a cualquiera; nunca restaron.
El actual cisma populista tampoco se arregla con unas PASO. Necesita un nuevo liderazgo ordenador. Por eso los dirigentes del PJ o la UCR con territorio propio juegan con Milei o se mantienen al margen hasta que la provincia de Buenos Aires arregle sus cuentas, algo que difícilmente ocurra antes de la presidenciales para las que –cabe recordar-- falta apenas un año.