‘Misery’, la obra teatral basada en la novela de Stephen King, regresó hace días a la cartelera porteña y no sólo se destacó por las sobresalientes actuaciones de Julia Calvo y Juan Gil Navarro, sino por el abordaje de una problemática que, lamentablemente, no pierde vigencia: los vínculos tóxicos, obsesivos e incluso violentos.
Con sólo algunos cruces televisivos, la dupla actoral hizo su primer protagónico conjunto con una química que pareciera devenir de décadas de labor compartida, lo que permitió al público mantener el foco exclusivamente en la trama.
Ambos artistas sostienen la energía al máximo durante los setenta minutos que permanecen en soledad sobre las tablas y llenan el espacio del teatro Metropolitan con la tensión a flor de piel: desde el grito más desgarrador hasta las respiraciones o risas bajas, cada expresión logra el estatus necesario para transmitir las emociones hasta el final de la sala.
UN REGRESO
Bajo la dirección de Manuel González Gil, la pieza volvió a representarse en plena avenida Corrientes, en el mismo recinto donde se estrenó en 1999 de la mano de Rodolfo Bebán y Alicia Bruzzo, también con González Gil en las indicaciones. Más de veinte años después, el desafío regresa con una puesta actualizada y se profundiza en el terror psicológico y el vínculo enfermizo entre admiración y poder.
En un claroscuro constante y entre juegos de luces dramáticos, la pieza marca su impronta con la adaptación, aunque ya tuvo múltiples versiones teatrales en todo el mundo y una recordada recreación cinematográfica en 1990, protagonizada por Kathy Bates y James Caan.
Según la sinopsis, esta narrativa busca incomodar y funciona como una invitación a enfrentarse con los rincones más oscuros de la mente humana. Es que, entre las butacas de la sala, no es difícil replantearse los fanatismos obsesivos de la actualidad. Ahora, en plena era tecnológica, estas relaciones no están marcadas por los libros y sus ficciones, sino por las redes sociales, el hate, el acoso y tantas otras formas de violencia.
LA TRAMA
La obra narra la historia de Paul Sheldon, un escritor que intenta dejar atrás el éxito comercial de una saga romántica para iniciar una etapa más ambiciosa en su carrera. Tras sufrir un accidente automovilístico es rescatado por Annie Wilkes, una enfermera solitaria que se presenta como su “fan número uno”.
Lo que comienza como un acto de salvación en una noche de intensa nevada se transforma en una pesadilla cuando Paul descubre que está prisionero de una mujer obsesiva, dispuesta a todo para que su personaje favorito vuelva a la vida.

En esta versión resultan destacables el trabajo de maquillaje sobre las heridas del protagonista masculino, la iluminación -a cargo de Matías Sendón-, la escenografía de Lula Rojo y el diseño de vestuario de Lara Guidini. Y el desempeño de la dupla protagónica, claro, que en la función para prensa e invitados, el lunes pasado, recibió una verdadera ovación del público, en el que se encontraban figuras como Luciano Cáceres, Cris Morena, Antonio Grimau, Anita Martínez, Roly Serrano, José María Muscari, Graciela Alfano, Mora Bianchi y Toti Spangenberg, Fabio Aste, Andrea Ghidone, Valería Archimó, Marisol Otero y otros.