Cultura
CARLOS PAEZ VILARO. EL REGRESO DE MONDONGO. CARMEN DARDALLA Y ANJA NIGGEMEIR.

Un muestrario del mundo

Ha llegado al Museo de Arte Tigre (MAT) el artista rioplatense Carlos Páez Vilaró con su exposición "El color de mis noventa años". Con ella el creador de la legendaria escultura habitable "Casapueblo", en los acantilados de Punta del Este, inicia otra década de vida y a la vez exalta el color blanco como motivador y punto de partida para dar vuelo a la creatividad y las ideas.

Presentado por la Agencia de Cultura del municipio de Tigre, llega al MAT por tercera vez el artista uruguayo con un conjunto de un centenar de piezas sobre las que Vilaró explica "en mi caso, una hoja, una pared o una tela en blanco me ponen en alerta para iniciar un viaje con la imaginación como pasaporte" y aclara que a esta muestra la realizó olvidándose de colorear los fondos "y respetando el propio color de la tela, dándole al blanco su verdadera importancia".

Dueño de una imaginería relacionada con el candombe y la comparsa afrooriental de Montevideo, este "pintor del medio del río", como él se define, reparte historia y fantasías oníricas.

Páez Vilaró ha contado cómo es su relación con Tigre "al regreso de uno de mis viajes, con mi adorable mujer, recorriendo las callecitas de Tigre, detrás de un matorral descubrimos una antigua casa de madera, muy caída de hombros, y nos dijimos mirándonos a los ojos que esa casa era digna de Hemingway. Hicimos lo imposible para adquirirla y, teniendo de testigo a un perro de tres patas y a un búho que me miraba con un solo ojo, la reconstruimos e hicimos una familia. En esa casa nacieron los cuadros de fondo blanco que festejan mis noventa años. Noventa años, son muchos años, da escalofríos pensarlo..."

En el MAT un sector abarca los primeros óleos, los collages, las cerámicas, los folletos de las exposiciones realizadas durante medio siglo y los libros editados en ese lapso. Las obras realizadas este año ocupan la sala principal.

En Paseo Victorica 972, Tigre, hasta el 28 de julio, de miércoles a viernes de 9 a 19, y sábados y domingos, de 12 a 19. Los talleres para niños se realizan los sábados, domingos y feriados de 14 a 17.

MONDONGO YA VOLVIO

El colectivo Mondongo, reconocido por realizar obras de sesgo artesanal con materiales no convencionales, con galletitas, chicles, fiambre, luego de cinco años de ausencia regresó con "Argentina", un contrapunto figurativo presentado en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires (Mamba).

Dividida en "Retratos" y "Paisajes", la exposición -liderada hoy sólo por Juliana Laffitte y Manuel Mendanha- tiene una decena de paneles hechos con materiales diversos y plastilina sobre soportes de madera, que contornean la sala del segundo piso y que con la misma disposición circular de la serie acuática de Monet en el Jeu de Pomme de París, refleja los ciclos de la naturaleza a través de los juegos de la luz sobre espejos de agua.

La otra parte de la muestra está conformada por retratos como el de Rodolfo Fogwill hecho sobre la base de madera con hilos de algodón o el de Lucien Freud, esta vez de material menos convencional: carne ahumada (lo que lleva a recordar libremente a Arcimboldo).

En la misma sala, junto a los retratos, se ve una escultura hecha con cien mil monedas de 10 y 5 centavos que dan forma a una columna vertebral junto a sus costillas y una suerte de instalaciones tipo vitrinas que reproducen un mundo interno y subterrestre, iluminado por leds.

La llegada de Mondongo al Mamba estuvo acompañada por otras seis muestras: "Diseña tu mundo, medio siglo de trabajo", una retrospectiva de Ronald Shakespear que tiene a Buenos Aires como eje de cincuenta años de labor; la instalación orgánica de Florencia Rodríguez Giles y el proyecto "Nudo de autopista" de Graciela Hasper.

También están en el museo de San Telmo el artista experimental italiano, Piero Mottola, con la instalación audiovisual "Gran caja sonora y anillo relacional" junto a un corto de Alfio de Mestre "The empty entries" y la muestra "Site Specific. Dibujo", de Santiago Gasquet y Luis Rodríguez.  En San Juan 350, de martes a viernes, de 10 a 20, sábados y domingos, de 11 a 20.

FORMAS DE DARDALLA

Carmen Dardalla es una escultora de mirada múltiple. No se encasilla, por más que su lenguaje sea fielmente figurativo, y en una misma pieza puede haber reminiscencias de Rosa Bonheur y de Sesotris Vitullo. Como ellos Dardalla ha vivido largamente en París, donde estudió en el Atelier de la Grande Chaumire y en la igualmente famosa Ecole Camondo, en el Parc Monceau, lo que le dio un técnica superior en el dibujo, técnica de la que surgen sus esculturas, que nunca son resultado del hallazgo casual.

Esta vez expone nueve bronces de pequeño formato y cinco mármoles, entre ellos un gran torso masculino y un "Mirador de estrellas", más unas simples zapatillas que la materia ennoblece, como pasó con los zapatos de Van Gogh convertidos en íconos de la pintura.

Carmen Dardalla es hija de diplomáticos -nació en Chile- y ha vivido en Rusia, entre otros países, antes de venir a la Argentina a fines de los 70 y convertirse en alumna de Leo Vinci y Ramón Catejón.

Se fue especializando en la escultura utilitaria -sus manos como cuencos se han hecho populares- y en el diseño de los premios que otorgan entidades y empresas de nivel.

La Dardalla de hoy sigue siendo la que se ha lucido en arteBA y en Casa FOA, pero sus piezas comunican una adhesión creciente hacia un despojamiento que crea planos que reflejan la luz nítidamente y aligeran engañosamente la materia. Este efecto se acompasa refinadamente con las telas que Anja Niggemeir expone en la misma galería.

En Ag Espacio de Arte, avenida Alvear 1580, hasta el 31 de julio, de lunes a viernes de 12 a 20.

TRIUNFA EL COLOR

La serie de telas abstractas de Anja Niggemeir (Ratingen, Alemania), son de gran impacto visual. Es una artista que -como tantas otras- ha buscado en el mundo la orientación para su lenguaje creativo. Pasó su infancia mayormente en Alemania, también en Indonesia y Nigeria y a los diecisiete años se trasladó a Inglaterra y en Londres asistió a la Chelsea School of Art. En 1990 obtuvo el diploma BA Hons en diseño textil en la Universidad de Middlesex y un año después se radicó en Buenos Aires donde hasta ahora pinta y diseña objetos a partir de materiales nobles, como el cuero y la seda.

La creación textil está presente en sus pinturas, que también son enriquecidas por la formas logradas a través de la fotografía.

Los soportes tienen un equilibrio impecable de forma y color y éste, principalmente, remite al cromatismo exasperado de Oriente.

Una muestra llena de hallazgos que se entonan con las esculturas que Carmem Dardalla está exhibiendo en la misma galería.

En Ag Espacio de Arte, avenida Alvear 1580, hasta el 31 de julio, de lunes a viernes de 12 a 20.