Nahuel Quimey Villarreal, conocido en el ámbito del teatro y la producción audiovisual como Nahuel Quimey, es un inquieto actor, productor y cineasta nacido en la localidad de San Fernando, en el seno de una familia de deportistas.
Primero en romper con la seguidilla de profesores de educación física y natación que llevan su apellido, se vinculó con el arte dramático desde pequeño en talleres de actuación y trazó una curva ascendente en su recorrido profesional que lo llevó a trabajar en salas teatrales del circuito comercial (‘Mamá está más chiquita’), en la escena off (‘El arrebato’, ‘Lo quiero ya’) y hasta en el monumental Palacio Libertad, donde hace unos meses formó parte de la obra ‘La fuente de Lola Mora’, dirigido por Nacho de Santis. En televisión se recuerda, asimismo, su participación en la serie ‘El marginal’ en el rol de Caspa, hijo y protegido del temido Coco encarnado por Luis Luque.

Actor desde niño, Nahuel Quimey se descubrió como cineasta en la pandemia. Hoy disfruta de filmar con amigos.
Mientras avanza un nuevo proyecto teatral que lo mantendrá ocupado los primeros meses de 2027 (dirigido por otro Nacho, Medina), Nahuel Quimey sigue adelante con una iniciativa personal que lo llena de orgullo y entusiasmo: escribir y dirigir una decena de películas de corta duración como parte de un proceso colaborativo fundado en el deseo de crear con amigos y colegas, sin un afán estrictamente económico. 'Pelis Cortitas' se llama, justamente, este emprendimiento del que a lo largo de 2026 se estrenaron ya tres títulos y que a fines de este mes sumará uno más.
-¿Cómo nació el proyecto?
-Fue hace aproximadamente un año, a partir de una idea que se me cruzó por la cabeza: “Quiero filmar pero no tengo nada, sólo las ganas y a mis amigos”. Entonces levanté el teléfono y empecé a llamar, en primer lugar a Tutuca, un rental de cine (firma que alquila equipamiento profesional para producciones audiovisuales) que yo ya conocía y sabía que son gente muy copada. Les dije: “Tengo esta idea, quiero hacer tres películas cortas de mi autoría pero necesito que me den una mano”. Lo pensaron y me respondieron: “Ok Nahue, estamos con vos. Pero no tienen que ser tres sino diez”. Y tenían razón, porque de ese modo le damos a la gente la posibilidad de ir enganchándose con el proyecto y de sentir que estamos atravesando una cuenta regresiva.
-Inicialmente pensaban hacer una película por mes, pero eso también cambió.
-Claro, en diez meses proyectábamos tener hechas las diez pelis cortitas. Pero apenas comenzamos, las películas empezaron a ser más y más ambiciosas, y no llegábamos con la preproducción, la producción y el post, todo en treinta días. ¿Fallamos? Mmmm, puede ser. Pero el proyecto creció hacia otro lado y hoy estamos haciendo un producto mucho más grande del que alguna vez soñamos. Pensá que sólo en la última película trabajaron más de cincuenta personas. Es una locura para un proyecto completamente ad honorem.

-Desde el minuto uno sabían que nadie ganaría dinero.
-La cosa es así: los fines de semanas hay gente que sale a bailar y otra que se junta a jugar a la Play. Nosotros, en cambio, nos reunimos a filmar una película. Somos un grupo de amigos con ganas de hacer cine. No obstante lo cual les brindamos la posibilidad a quienes nos conocen y nos siguen de que puedan trabajar con nosotros. En cada película sumamos gente que quiera formar parte delante o detrás de cámara.
PUNTO DE CONTACTO
Inicialmente, los filmes iban a durar entre cinco y quince minutos pero, por el impulso que cobró la idea, el último se extendió a veinte minutos. Si bien se pueden ver de manera individual, los argumentos de todos ellos tienen un punto de contacto: “La ansiedad, los miedos, esas sensaciones que el común de las personas atravesamos cada día. Yo tengo ansiedad desde niño y trató de canalizar esa emoción a través de estas películas”, explica el director.
-Hay un componente catártico en esto para usted.
-Es ciento por ciento sanador, es una parte de mi terapia contar estas historias. Estoy por cumplir 37 años y siento la necesidad de mostrarle al mundo cómo pienso, siento y vivo desde mi lugar del artista. Escribir estas ideas y poder realizarlas es mi terapia diaria. Soy actor, actor de raza, me gusta serlo. Pero hace un tiempo, durante la pandemia, empecé a filmar mis cosas y encontré este espacio. Me resulta muy agradable poder contar mis ideas del otro lado de la cámara.

‘Hay un mimo en el baño’, cuarto título de la saga, se estrena el 25 de noviembre. Los anteriores pueden verse en YouTube.
-¿Se formó para poder hacerlo?
-Siempre he sido autodidacta. Con los instrumentos musicales, en la actuación, siempre aprendí trabajando, observando a mis colegas. En mi casa podés encontrar un piano, un saxofón, una flauta traversa, guitarras, bajos, batería. Todo eso lo sé tocar porque me gusta, sólo por eso. Un día fui, me los compré y me dije “a ver cómo es esto”. ¡Y aprendí! Nunca fui a una universidad para hacer lo que hago.
EL EQUIPO
Creador y director de todas las películas de la saga, Nahuel Quimey comparte el desarrollo de los guiones con su socia y showrunner del proyecto, Rocío Irusta. Lo entusiasma particularmente que se haya sumado a la iniciativa el área de Cultura de la Municipalidad de San Fernando, en cuyos talleres de teatro él mismo se formó en la actuación desde los diez años. “En la última película incorporamos incluso a alumnos del taller municipal de cine como pasantes, de manera que siento estar devolviéndoles algo de lo que ellos hicieron por mí”, cuenta.
Los elencos reúnen actores experimentados y amateurs. Alan Madanes, Gustavo ‘Tweety’ Monje, Sabrina Birmajer, Juan Pablo Burgos, Gonzalo García Gualtieri y otros con varias horas de vuelo en la escena comercial e independiente han sido parte de las películas. Las tres primeras se llamaron ‘Clona’, ‘Punch’ y ‘El globo’, y la cuarta, que debutará el 25 de noviembre, lleva por título ‘Hay un mimo en el baño’. Antes de fines de diciembre el director espera poder filmar la quinta de la serie.

-¿Cree que en algún momento el proyecto podrá empezar a monetizarse? ¿O no es algo que le interese especialmente?
-Siento que esto tiene un futuro muy agradable para todos porque lo que estamos haciendo está bueno. Las productoras se están empezando a fijar en nuestro contenido y comienzan a llegarnos propuestas. Me gusta el mensaje que se expande: “Estos pibes están haciendo cine con nada”. Por eso nos apoyan y las producciones empiezan a ser cada vez más grandes. Sueño con que en algún momento el paquete de diez Pelis Cortitas pueda estar a mano en alguna plataforma. Y que nuestra productora, Mentah, siga haciendo ficción tanto acá como en el exterior.
Los filmes están disponibles de manera libre y gratuita en el canal de YouTube ‘Pelis Cortitas’.