Opinión

Ucrania: la guerra contra el sistema que sostiene a las fuerzas armadas

La guerra en Ucrania continúa ofreciendo lecciones que exceden el análisis de los movimientos tácticos y de los resultados obtenidos en el frente. Los recientes ataques contra puentes sobre el río Dniéper, la presión rusa sobre la infraestructura civil y energética y la incertidumbre respecto del intercambio de inteligencia occidental muestran una dimensión esencial del conflicto: la lucha por degradar el sistema que permite a un Estado sostener sus operaciones militares.

En una guerra prolongada, no alcanza con disponer de aviones, misiles, drones o vehículos de combate. Es necesario mantenerlos operativos, abastecerlos, proteger sus comunicaciones, disponer de información oportuna y asegurar que las instalaciones y las redes logísticas continúen funcionando. La capacidad militar efectiva surge de la integración de todos esos componentes. Cuando alguno de ellos falla, el poder de combate puede disminuir aun cuando el material principal permanezca intacto.

Un primer ejemplo aparece en el análisis de R.Renzi, del 11 de octubre de 2026. El artículo examina la vulnerabilidad que representan los cruces del Dniéper en el área metropolitana de Kiev y la posibilidad de que los ataques, incluso sin destruir completamente las estructuras, reduzcan su capacidad de tránsito y generen restricciones prolongadas. La cuestión central no es solamente el daño físico, sino la pérdida de regularidad en los movimientos de personas, equipos y suministros.

 

RELEVANCIA MILITAR

La relevancia militar de esta situación es evidente. Un puente no constituye únicamente una obra de ingeniería: integra una red de comunicaciones terrestres de la que dependen el abastecimiento, la movilidad de las fuerzas y la continuidad de numerosas actividades civiles. Cuando un cruce queda inutilizado o su circulación debe restringirse, el tránsito se desplaza hacia rutas alternativas que pueden resultar insuficientes. Aparecen demoras, congestión y mayores exigencias para los medios de transporte. La consecuencia es una pérdida de flexibilidad logística.

Debe distinguirse, sin embargo, entre el escenario de vulnerabilidad analizado por R. Renzi y la demostración de sus consecuencias a escala nacional. La importancia estratégica de los puentes es indiscutible, pero el efecto concreto de su degradación depende de los daños, las alternativas disponibles y la capacidad de reparación. Precisamente allí reside una de las lecciones del conflicto: la resiliencia de una red importa tanto como la resistencia de cada una de sus partes.

La segunda dimensión surge de la entrevista publicada por n-tv el 12 de octubre de 2026, bajo el título “Für Putin gibt es keine Tabus mehr”, al coronel austríaco Markus Reisner. El entrevistado describe una campaña rusa que, según su evaluación, combina drones de ataque, misiles balísticos y misiles de crucero contra objetivos militares, energéticos y civiles. La presión sobre subestaciones eléctricas, ferrocarriles, puentes, estaciones de servicio y otros servicios esenciales apunta, en su interpretación, a

incrementar el costo de la resistencia ucraniana y a debilitar la capacidad de la población para soportar la guerra.

Reisner también analiza los ataques contra centros de datos de la empresa rusa Yandex, que podrían haber sido utilizados para sostener actividades automatizadas de propaganda e influencia. El propio entrevistado advierte que las consecuencias atribuidas a esos ataques en las redes sociales todavía no estaban demostradas. Esta cautela es importante: en la guerra contemporánea, la dimensión informativa adquiere creciente relevancia, pero las hipótesis sobre sus efectos deben diferenciarse de los resultados efectivamente verificados. Nebla de la guerra 2.0.

 

DEPENDENCIA UCRANIANA

El punto más significativo de la entrevista se refiere a la dependencia ucraniana de la inteligencia estadounidense. Reisner sostiene que la información satelital y las herramientas que integran datos de sensores, drones y comunicaciones contribuyen a localizar objetivos, planificar ataques y emplear con mayor eficiencia los recursos disponibles. Francia y el Reino Unido podrían compensar parcialmente una eventual interrupción, aunque, según el analista, no en una escala equivalente a la estadounidense.

Aquí aparece una cuestión doctrinaria fundamental: la tecnología no produce por sí sola superioridad militar. Para transformar información en resultados se requiere una cadena integrada de sensores, comunicaciones, análisis, mando y ejecución. Una plataforma de armas puede conservar sus prestaciones técnicas y, sin embargo, perder eficacia si disminuye la calidad de la información que recibe o si se interrumpe el apoyo que necesita para operar.

La tercera dimensión se refiere a algunos anuncios del presidente ucraniano del 12 de octubre. Los medios informan que Volodímir Zelenski denunció que Ucrania no había recibido la advertencia anticipada habitual de sus socios antes de un ataque ruso con misiles balísticos contra Kiev. El presidente ucraniano destacó la importancia de esa información para proteger a la población.

La declaración de Zelenski fue difundida el 13 de octubre de 2026 tras una ofensiva nocturna que afectó infraestructuras civiles en la capital ucraniana. (la información fue provista por medios como Swissinfo y Cadena SER)

El episodio fue relacionado con las amenazas de Washington de restringir el intercambio de inteligencia y la asistencia militar en el contexto de sus presiones diplomáticas sobre Kiev. Sin embargo, es necesario precisar que la ausencia de una advertencia para ese ataque no demuestra, por sí sola, que Estados Unidos haya suspendido formalmente toda la cooperación de inteligencia. Zelenski no atribuyó públicamente en esa declaración la responsabilidad específica a Washington, y Ucrania recibe información de varios socios.

La diferencia no es menor. En el análisis estratégico, una denuncia, una interpretación periodística y una decisión política oficialmente confirmada no son categorías equivalentes. Lo que el episodio sí permite advertir es la importancia operacional de la alerta temprana. Frente a misiles balísticos, unos minutos de anticipación pueden resultar decisivos para activar las defensas y permitir que la población busque refugio.

La información, por lo tanto, no es un complemento de la defensa: constituye una parte de ella. Para ir armando el rompecabezas…

 

UNA MISMA LOGICA

Los tres casos permiten identificar una misma lógica. El adversario puede procurar reducir la capacidad de combate no solamente mediante la destrucción de plataformas, sino también atacando los elementos que hacen posible su empleo: infraestructura, logística, energía, comunicaciones e inteligencia. La guerra se desarrolla así contra un sistema integrado. El objetivo no siempre es destruir un recurso; puede bastar con impedir que funcione con continuidad, obligar a desviar medios o generar una incertidumbre que limite la libertad de acción.

Para la Argentina, estas experiencias plantean interrogantes relevantes para el planeamiento de la defensa. La incorporación de sistemas de armas modernos debe estar acompañada por una evaluación realista de sus costos de operación, mantenimiento, disponibilidad de repuestos, municiones, formación del personal, infraestructura y sostenimiento logístico. También exige considerar la protección de bases, aeródromos, puertos, depósitos, redes energéticas y comunicaciones, junto con la existencia de alternativas y capacidades de recuperación.

La cooperación internacional es indispensable para numerosos sistemas contemporáneos. Pero depender de proveedores externos no puede significar desconocer las consecuencias de una interrupción del abastecimiento, de una restricción política o de la falta de acceso a información crítica. La autonomía estratégica no supone fabricar nacionalmente cada componente ni prescindir de los aliados. Significa conocer las dependencias, reducir las vulnerabilidades críticas y conservar capacidad de decisión y operación ante contingencias.

La lección de Ucrania no consiste en trasladar mecánicamente su experiencia a la realidad argentina, sino en comprender que el poder militar es una capacidad sostenida, no una suma de adquisiciones. El valor de un avión depende también de sus repuestos, su armamento, sus técnicos, sus bases y la información que recibe. Lo mismo ocurre con cualquier otro sistema de armas.

En una guerra prolongada, el verdadero poder militar no es el sistema de armas que se posee, sino el que puede mantenerse disponible, abastecido y combatiendo. Para la Argentina, comprar una plataforma no equivale a adquirir una capacidad estratégica. Sin mantenimiento, reservas, municiones, personal especializado, infraestructura e industria capaces de sostenerla, existe equipamiento, pero no necesariamente poder militar.