El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió hoy en la Casa Blanca al rey Carlos III en una ceremonia oficial de bienvenida que marca el inicio de una jornada cargada de gestos diplomáticos y simbolismo entre ambos países, en la que aseguró: "no tenemos aliado más estrecho que Gran Bretaña".
El monarca británico llegó acompañado por la reina Camila y fue recibido por Trump y la primera dama Melania Trump al pie de una alfombra roja desplegada en el jardín sur de la Casa Blanca.
Tras el saludo inicial, en un clima distendido en el que incluso intercambiaron comentarios y sonrisas, las delegaciones se ubicaron para el inicio de la ceremonia, que incluyó la interpretación de los himnos nacionales de Estados Unidos y el Reino Unido a cargo de una banda militar.
Luego, Trump y Carlos III descendieron del escenario para pasar revista a una formación militar, en lo que representa la primera instancia de este tipo organizada en la Casa Blanca.
Finalizado el recorrido, ambos regresaron al estrado, donde el presidente estadounidense observó el desfile de tropas antes de iniciar su discurso.
La visita de Estado continuará con una intensa agenda que tendrá como punto central el discurso que el rey Carlos III brindará más tarde ante el Congreso estadounidense, en un hecho de alto valor político y simbólico en el marco de la relación bilateral.
MAL MOMENTO
La visita de Carlos llega en un momento difícil para las relaciones entre Estados Unidos y el Reino Unido. La relación irregular de Trump con el primer ministro británico Keir Starmer ha dado un giro especialmente agrio en los últimos meses en que el mandatario norteamericano se ha quejado amargamente porque Gran Bretaña, junto con muchos otros países, se ha negado a ayudarle en su guerra en Irán. Trump ha criticado a Starmer diciendo que “no es con Winston Churchill con quien estamos tratando”.
Trump también ha impuesto aranceles al Reino Unido y ha advertido sobre gravámenes adicionales pese a un fallo de la Corte Suprema a principios de este año que ha dificultado ese tipo de medidas unilaterales. Trump amenazó apenas la semana pasada con imponer un “gran arancel” al Reino Unido si no elimina un impuesto a los servicios digitales sobre empresas tecnológicas de Estados Unidos.
De manera más amplia, Trump ha cuestionado la tradicional alianza transatlántica, amenazando con anexarse Groenlandia y abandonar la OTAN. Ha impuesto aranceles repetidamente y se ha burlado de Canadá, miembro de la Mancomunidad Británica. Los últimos días trascendió un documento interno del Pentágono que conjetura sobre un cambio de la posición histórica de Estados Unidos respecto a nuestras islas Malvinas.