El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que sus advertencias públicas lograron evitar la ejecución de un manifestante iraní detenido durante las masivas protestas contra el régimen de los ayatolás. A través de una publicación en la red social Truth, el mandatario se adjudicó un cambio de postura por parte de Teherán y celebró lo que consideró una señal positiva en medio de la creciente tensión bilateral.
Trump compartió un titular de la cadena Fox News que afirmaba que “el manifestante iraní ya no será condenado a muerte después de las advertencias del presidente Trump” y agregó un breve comentario: “Estas son buenas noticias. ¡Con suerte, continuará!”. El mensaje hacía referencia a la suspensión de la ejecución de Erfan Soltani, un iraní de 26 años arrestado en la ciudad de Fardis, al oeste de Teherán, y convertido en uno de los símbolos de las protestas antigubernamentales.
Según organizaciones de derechos humanos, la ejecución de Soltani, prevista originalmente para el miércoles, habría sido pospuesta por tiempo indeterminado. Aunque las autoridades iraníes no confirmaron oficialmente la decisión, distintos activistas interpretaron la medida como una respuesta a la presión internacional y al creciente escrutinio sobre la represión estatal.
No es la primera vez que Trump se pronuncia sobre la situación en Irán en los últimos días. El miércoles, durante una comparecencia ante la prensa en el Despacho Oval, sostuvo que había sido informado de que la sangrienta represión contra los manifestantes estaba disminuyendo. “Nos han dicho que las matanzas en Irán están cesando. Han cesado, y no hay planes para ejecuciones”, afirmó entonces, aunque reconoció que la información provenía de fuentes indirectas.
En paralelo a estos gestos públicos, la Casa Blanca evalúa escenarios de mayor confrontación. Según reveló la cadena NBC News, Trump transmitió a sus asesores que cualquier acción militar contra Irán debería ser “rápida y decisiva”, sin extenderse durante semanas o meses. De acuerdo con funcionarios citados bajo anonimato, el presidente dejó en claro que, si decide avanzar, pretende un golpe definitivo contra el régimen, aunque sus asesores no le garantizaron que un ataque de ese tipo provoque un colapso inmediato del gobierno iraní.
Las fuentes indicaron además que existe preocupación dentro del equipo de seguridad nacional por la capacidad de Estados Unidos para proteger a sus tropas, aliados e intereses estratégicos ante una eventual represalia iraní. En ese contexto, el Departamento de Defensa habría preparado y refinado distintas opciones militares, que fueron analizadas en reuniones mantenidas esta semana en la Casa Blanca.
El propio Trump volvió a insistir el miércoles en que las ejecuciones de manifestantes habrían sido suspendidas. “Hemos sido informados por fuentes muy importantes del otro lado de que los asesinatos han cesado y que las ejecuciones no se llevarán a cabo. Espero que sea cierto. ¿Quién sabe?”, declaró.
Desde Teherán, el canciller iraní Abbas Araghchi envió un mensaje directo al presidente estadounidense, pidiéndole que “no cometa el mismo error” que en junio de 2025, cuando Estados Unidos atacó instalaciones nucleares iraníes. En una entrevista con Fox News, el funcionario reclamó buscar una “salida diplomática” al conflicto y advirtió sobre las consecuencias de una nueva escalada militar.
Mientras Trump combina mensajes de presión, celebraciones públicas y amenazas implícitas, la situación en Irán continúa siendo volátil, con protestas, denuncias de violaciones a los derechos humanos y un delicado equilibrio entre la diplomacia y el riesgo de una confrontación directa.