María Inés Olivera, la madre de David Alberto Godoy, -uno de los cuatro imputados que fueron procesados con prisión preventiva-, quedó en libertad por falta de mérito en el marco de la causa por el triple crimen narco en Florencio Varela, donde fueron asesinadas Brenda del Castillo, Morena Verdi y Lara Gutiérrez.
Fuentes cercanas a la investigación informaron sobre la aprehensión, al tiempo, revelaron que “Eugenia Magdalena del Valle Quispe Gallardo, Luis Ramiro Mansur, Emilce Chieto y David Alberto Godoy fueron procesados con prisión preventiva”.
Según el fallo al que tuvo acceso este medio, el juez federal de Morón 2, Jorge Ernesto Rodríguez, consideró que no existen por el momento elementos probatorios suficientes para acreditar la participación de Olivera en los delitos que se le imputan y dispuso su inmediata libertad.
La resolución señala que todavía resta analizar la información obtenida de los teléfonos secuestrados durante un allanamiento en el domicilio de Olivera.
En cambio, el magistrado consideró que las pruebas reunidas permiten vincular a Luis Ramiro Mansur, Eugenia Magdalena del Valle Quispe Gallardo, Emilce Chieto y David Alberto Godoy con los hechos investigados, por lo que ordenó sus procesamientos y convirtió sus detenciones en prisión preventiva.
Los cuatro quedaron imputados, con carácter provisional, como presuntos coautores de los delitos de privación ilegal de la libertad coactiva agravada y homicidio agravado, reiterados, además de tenencia de estupefacientes con fines de comercialización agravada por la intervención de tres o más personas, de acuerdo con el fallo.
La investigación sostiene que las tres jóvenes fueron engañadas para subir a una camioneta el 19 de septiembre de 2025 en Ciudad Evita, partido de La Matanza, y trasladadas hasta una vivienda ubicada en la calle Chañar al 700, en Villa Vatteone, Florencio Varela, donde fueron privadas de su libertad, torturadas y asesinadas.
De acuerdo con la resolución judicial, después de los crímenes los integrantes de la organización realizaron maniobras para ocultar rastros, entre ellas la quema del vehículo utilizado para trasladar a las víctimas, la eliminación de sus teléfonos celulares y la limpieza del inmueble donde ocurrieron los hechos.
El juez también analizó la presunta existencia de una organización narcocriminal con actividad en Florencio Varela, José C. Paz y distintos sectores de la Ciudad de Buenos Aires, dentro de la cual, según la hipótesis judicial, se habría planificado el ataque contra las tres jóvenes. (NA)