Víctimas de guerras en las cuales ellos no deben ser protagonistas y tampoco se ahorra sangre de inocentes, los cristianos en Tierra Santa son motivo de preocupación especial por parte de la Iglesia, su Madre.
Un llamado reciente a colaborar en su auxilio fue el hecho por el cardenal Claudio Gugerotti, prefecto del Dicasterio para las Iglesias Orientales en un “Apello per la Collecta dei cristiani in Terra Santa” de fecha 16 de marzo de 2026.
Dice allí el cardenal italiano: “No nos olvidemos nunca de rezar, porque Dios es nuestra esperanza. Pero ahora deseo proponerte un pequeño gesto que va precisamente en la dirección de esta conversión, de este cambio: ofrecer un poco de nuestro dinero para ayudar a nuestros hermanos y hermanas que se encuentran en peligro extremo a vivir un día más, a encontrar la esperanza y la posibilidad de volver a empezar. Es un gesto importante para ellos, fundamental para la Custodia de Tierra Santa, que desde hace tanto tiempo vela sobre los lugares que marcaron la vida del Señor Jesús. Se trata de un gesto importante también para nosotros, porque nos ayuda a comprender que, sin un sacrificio, sin un cambio real en nuestra existencia, permanecemos inertes en este mundo en llamas y, por tanto, nos volvemos cómplices de quienes lo incendian”.
El mensaje es claro: además de rezar por los cristianos de Tierra Santa, debemos colaborar, también económicamente, para su sostenimiento. De otra manera, resultaremos ser cómplices de quienes incendian el mundo movidos por la ambición e inspirados por la ideología del Lebensraum (Espacio Vital).
En el mismo "Apello", agrega el cardenal prefecto: "Que el Señor bendiga abundantemente a quienes, también en este Viernes Santo [día de la Colecta por Tierra Santa], se sientan deudores de la vida recibida y cooperadores de una creación que acerque la Jerusalén terrena a la Jerusalén celestial. Gracias, querido hermano, por escucharme. Que el Padre sostenga tus esfuerzos por la paz y tu contribución para dar vida a quienes son víctimas inocentes de la guerra. Caín y Abel siguen existiendo hoy. Y, sin embargo, el Hijo de Dios nos ha mostrado que, cuando hay que elegir, no se quita la vida al otro, sino que se entrega la propia por el otro".
TESTIMONIO DE FE
Para concluir, vayan estas palabras. La presencia de los cristianos en la Tierra Santa reviste, además, un significado especial. Se trata de un testimonio de fe y de evangelización. Nuestros hermanos en la fe que, a lo largo de los siglos, han vivido dónde acampó el Verbo Encarnado (cf. Jn 1, 14), son un mensaje de conversión para los judíos y musulmanes. Porque, para que se establezca la Paz de Cristo en la Tierra Santa, allí debe reinar Cristo.