Suplemento Económico

Suma y resta

Mes tras mes los números se superan. Por desacostumbrados, impactan. En la semana el Indec informó que las exportaciones atravesaron la línea de los u$s 10.000 millones, cifra récord para la economía argentina, y a partir de allí se abrió todo un arco de especulaciones acerca del futuro venturoso que, aparentemente, nos espera.

Las ventas al exterior (un total de u$s 10.036 millones) crecieron 23,5% en el mes de septiembre, impulsadas fundamentalmente por el rubro energía. Los otros dos motores, ya se sabe, son la minería y el entramado del sector agropecuario.

Los analistas no tardaron en proyectarse hacia un porvenir en el que la restricción cambiaria pase a ser definitivamente un capítulo del pasado. Que esa problemática, madre del stop and go en cada proceso de crecimiento, quede enterrada, de una vez y para siempre.

Los dólares que llegan por las exportaciones del crudo y el gas del yacimiento no convencional de Vaca Muerta no dejan de sorprender a propios y extraños. De hecho, Neuquén ha pasado a ser la provincia en la cual las regalías pesan mucho más que los impuestos en la recaudación fiscal. Las primeras escalan al 56%, mientras que los tributos provinciales representan el 30% y los nacionales un 18%.

La Argentina, explican, empieza a tener otro sesgo desde lo económico. El tiempo dirá si estamos en un momento bisagra de la historia en el cual el país deja atrás su dependencia del campo y su perfil productivo de consumo interno para convertirse en un proveedor seguro de energía. O si, en cambio, esta es apenas una primavera que puede terminarse el año que viene, cuando lleguen las elecciones presidenciales.

Lo cierto es que el otrora granero del mundo ahora tiene al rubro Energía como su principal vector exportador. Por esa vía entraron u$s 1.781 millones, un 89,1% más que un año atrás. El campo, como siempre, también aportó lo suyo: la harina y los pellets de soja fueron el segundo producto exportado del país, con u$s 1.006 millones.

Todo indica que se trata para la Argentina de un destino inevitable. O, mejor dicho, de un destino que ningún gobernante, más allá de su signo ideológico, se atreverá a despreciar.

El Gobierno en Vaca Muerta no hizo más que continuar las políticas que ya había iniciado el kirchnerismo duro, y continuado luego Mauricio Macri. El toque distintivo estuvo en la implementación del RIGI (Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones), que le otorga beneficios fiscales a las empresas que se atrevan a hundir capital por estas pampas.

Es dable pensar que si en octubre de 2027 no hay reelección libertaria, quien asuma la presidencia no cambiará demasiado las reglas del juego. Mucho menos si los dólares siguen llegando. Quizás una versión con matices más populares podría implementar algún gravamen extra, algo que recaude pero no espante.

IMPORTACIONES

El lado B de esta historia es la merma de las importaciones, que cayeron 1,8% y redondearon u$s 7.060 millones. La noticia podría dibujar una sonrisa en los adalides del mecanismo de sustitución, pero ese proceso no está ocurriendo. Hay otras razones y son bien preocupantes.

“Esta profunda caída en las cantidades importadas refleja la debilidad de la demanda interna. En el acumulado anual la variación en las cantidades importadas es negativa por 9,2% -explica Julián Neufeld, economista de la Fundación Libertad y Progreso-. Vemos que la demanda de bienes de capital y consumo se retrae tanto por la caída de los salarios reales como por la contracción de la actividad en sectores industriales y comerciales”.

El esquema económico de fuerte sesgo exportador, con todo lo positivo que entraña, tiene su Talón de Aquiles: desdeña la producción y el consumo interno. De allí que los números en rojo que se encadenan mes tras mes reflejen también una caída en el nivel de empleo y la proliferación de modalidades precarias de trabajo donde prevalece el Monotributo.

Vueltos a hacer foco nuevamente en el comercio exterior, hay algunos detalles que despiertan la atención. Por ejemplo, las provincias mineras del Noroeste Argentino parecen estar al margen desde los fiscal del crecimiento del rubro.

Un informe del Ieral de la Fundación Mediterránea revela que en 2025 la minería explicó el 94% de las exportaciones de Catamarca, el 80% de las de Jujuy y el 44% de las de Salta. En conjunto, las tres provincias concentraron aproximadamente el 30% de las exportaciones mineras argentinas.

Sin embargo, en ese mismo período las regalías representaron el 0,46% de los ingresos totales de Catamarca y el 0,96% de los de Jujuy. En Salta, la participación estimada de las regalías mineras fue del 0,2%.

“Es fundamental no perder de vista las consecuencias que se deriva del hecho de que la minería explota un recurso natural no renovable. El desafío es aprovechar esta etapa de expansión para consolidar una estructura productiva y una base tributaria más amplias, que permitan sostener el desarrollo provincial más allá de la vida útil de los proyectos mineros”, explica la economista Alejandra Nazareno.

Otro caso interesante que deberá tenerse en cuenta ya no es sólo la cantidad exportable y los ingresos que generan, sino también la calidad de los productos y la manera de elaborarlos. Es clave para que fluya el acuerdo con la Unión Europea, donde sus integrantes hacen del cuidado al medio ambiente un instrumento que funge como una barrera arancelaria.

Sin ir más lejos, la semana pasada la Mesa Argentina del Carbono advirtió que la demora en implementar el Artículo 6 del Acuerdo de París está dejando al país en desventaja frente a sus vecinos, que trabajan para vender productos bajo los exigentes estándares del Viejo Continente.

EMERGENCIA

“El dato de actividad de agosto fue muy malo. Después del desplome de julio, era razonable esperar un rebote que moderara la caída bimestral. Pero eso no ocurrió y la economía se encamina a una recesión técnica entre el segundo y el tercer trimestre”, explica Santiago Casas, economista Jefe de EcoAnalytics.

Y agrega: “El problema de fondo sigue siendo la debilidad de la demanda interna. Sin una recuperación del crédito, el consumo y la actividad de los sectores ligados al mercado interno difícilmente logren repuntar. A esto se suman el carácter procíclico del ajuste fiscal y la postergación de inversiones ante el “riesgo electoral”.

El experto es claro cuando subraya que “el boom de los sectores exportadores ya no alcanza para compensar el deterioro del resto de la economía. Incluso con la minería creciendo 11,1% interanual, la actividad cayó 1,7% en el mismo período. La industria y el comercio, dos sectores clave por su peso en el empleo, retrocedieron 3,2% y 3,5% interanual, respectivamente, mientras que la construcción cayó 2,5%”.

El número oficial difundido por el Indec el miércoles destaca que el Estimador Mensual de la Actividad Económica registró en agosto una caída de 1,7% interanual, y un incremento de 0,1% respecto a julio en la medición

desestacionalizada. Según el documento, los sectores que tuvieron las mayores incidencias negativas fueron Industria manufacturera (-3,2%) y Comercio mayorista, minorista y reparaciones (-3,5%).

El programa económico que desdeña la producción y el consumo interno ha generado fuertes consecuencias negativas en el entramado de los negocios. El Monitor mensual de empresas de Fundar denunció que hay 32.290 compañías menos que en noviembre de 2023, poco antes de que se iniciara la gestión libertaria.

“Si miramos los datos del gobierno de Milei, vemos que durante esta gestión la cantidad de empresas cayó más que en cualquier otro gobierno de los últimos 24 años”, asegura el informe.

La situación del mercado interno es tan compleja que ya ha comenzado a impactar el fuego amigo sobre la Casa Rosada. “Cosecha récord, producción récord de hidrocarburos, ganancia en minería, menos compra de divisas por parte del sector privado, términos de intercambio favorables. Deberíamos estar creciendo arriba del cinco y estamos estancados creciendo menos del dos”, sentenció el economista Ricardo Arriazu.

El experto tucumano adjudicó las razones a que el Banco Central compra “demasiadas” divisas. Es dinero que no llega al mercado, secando la plaza e impactando por debajo de la línea de flotación del consumo (las ventas en supermercados cayeron 0,8% en agosto) y la actividad productiva.

La semana que pasó fue la mejor y más clara muestra de lo que hoy en día es la economía argentina. El lunes se difundió la información del incremento de las exportaciones, que cruzaron la línea de los u$s 10.000 millones; el miércoles, los números de la actividad económica confirmaron que se desliza rumbo a la recesión.

Las máscaras de la comedia y la tragedia conviven en un sólo país, un proyecto colectivo que hace aguas bajo la imperante premisa del sálvese quien pueda.