Espectáculos

"Soy un bicho de teatro'', se confiesa Horacio Vay

Con 36 años de carrera, el actor de "Chicago" y "Drácula" volvió a escena con "Tres hombres de bien".

Recuerda el día con precisión: "Viernes 10 de septiembre''. Telón final para la función estreno de 'Tres hombres de bien' y el experimentado Horacio Vay, que lleva más de tres décadas transitando escenarios, sets de cine y televisión, se desplomó en un camarín aturdido y quebrado en llanto. "Me movilizó muy profundamente este regreso después de casi dos años'', admite, y vuelve a emocionarse. "Es la alegría, son los nervios, es el deseo enorme y la necesidad que tenemos los artistas de que la gente vuelva al teatro'', resume ahora, a un mes exacto de aquel suceso.

Como a casi todos los actores, la pandemia lo golpeó de lleno, justo cuando preparaba el reestreno de la obra 'Julito', de Fontanarrosa, producida por Angel Mahler. "Los primeros tres meses estuve paralizado, en shock; recién después pude reinventarme'', confiesa. Fueron días duros, de miedo, de necesidades, de broncas (regresó brevemente con el musical 'La naranja mecánica' hace un año, pero fue estafado por el productor).

A 'Tres hombres de bien', la obra de la dramaturga argentina Andrea Bauab (que ha sido representada en Israel, Francia y Estados Unidos, entre otros países), llegó convocado por el actor y director Claudio Salama para hacer un 'toro'. Y a punto de estrenar recibió una sorpresa: al tener que cerrar el teatro Columbia por la venta del inmueble donde funcionaba, Salama -que lo administraba- se hizo cargo de la sala Cortázar del Paseo La Plaza. Fue ante el centenar de butacas de este teatro completamente renovado donde finalmente Vay volvió a ser feliz.

-Regresó con una obra que habla sobre la corrupción del hombre y de la Justicia, nada más actual que eso.

-Sí. Sin que sea algo buscado, se arman grandes debates en la sala. La gente interviene, murmura. Hace poco vino un juez y al terminar la función tomó la palabra para hablar de la actualidad del tema. La obra alude además al rol del periodismo y a cómo se construye un candidato político. A pesar de haber sido escrita hace una docena de años son temas muy vigentes.

-¿Cómo construyó al periodista que le toca encarnar?

-Lo pensé como una suerte de Jorge Lanata, un periodista respetado, que en determinado momento la está pasando mal en lo económico e involuntariamente se convierte en testigo de un accidente del que podría llegar a sacar algún rédito. El tipo duda, de a ratos se pone del lado de los familiares de la víctima, pero a la larga termina vendiendo su honestidad. Transita una dualidad constante. Es un personaje que me demanda mucha energía, termino la función agotado.

 

MUSICALES

Si bien son muchas las obras de texto en las que Vay trabajó, tal vez sea su paso por los musicales lo que le ha dado mayor exposición: 'Chicago' (en el rol de Amos), 'La Bella y la Bestia' (Din Don), 'El Botella', 'Horus', 'Los tres mosqueteros', 'Hércules', '20.000 leguas de viaje submarino'. "Ante todo soy actor -se planta-, pero el plus de lo musical me encanta. Debuté en el '86 en 'Los Borgia', de Pepe Cibrián, en los Teatros de San Telmo. Mi primer maestro de actuación, a los 17 años, fue Julio Chávez. Muy astutos mis viejos, en vez de mandarme a terapia me mandaron a estudiar teatro'', comparte, y celebra la ocurrencia con una carcajada. Un día lo vio a Cibrián en 'Cordialmente', el programa de Mareco, anunciando la convocatoria a audiciones para una nueva obra. Mil setecientos postulantes había, y terminó quedando. Fue ahí, de la mano del director de coros Gabriel Giangrante, que se descubrió como cantante. Junto a Cibrián hizo después 'Las invasiones inglesas' (en el Teatro San Martín), 'Y al final otra vez' (en el Alvear, como asistente de dirección), y formó parte del elenco original de 'Drácula' en el rol del tabernero.

Conserva gratos recuerdos de casi todos los directores con los que trabajó: Villanueva Cosse (en 'Lisandro'), Eva Halac ('Los Kaplan'), Rubén Roberts ('20.000 leguas...'). "Pero si hay una obra importante en mi carrera es 'Drácula''', remarca. "Fue una bisagra para el teatro argentino, y para nosotros era como actuar en un recital de los Rolling Stones por lo que generaba en la gente''.

 

BICHO DE TEATRO

En su paso por el cine, Vay fue pasajero en el vuelo de la venganza de Darío Grandinetti en 'Relatos salvajes', y actuó también en 'Romper el huevo y 'Zenitram'. Acaba de salir una participación suya en la serie 'Entre hombres', de HBO. "Hice mucha publicidad y algo de televisión, pero yo soy un bicho de teatro'', se define.

Papá de Sebastián (de 24 años) y de Lucas (de 12), reparte su tiempo entre la docencia (enseña teatro musical junto a Rita Riviera), las funciones de 'Tres hombres de bien' (viernes y sábados a las 20 en La Plaza) y el duro "trabajo de buscar trabajar'', un ejercicio que para los artistas se ha convertido en parte de la rutina.

-Se lo ve siempre muy comprometido con los problemas de los actores. ¿Le ha traído problemas?

-Me costó algunas peleas, sí. En nuestro gremio hay mucha hipocresía, gente que tiene miedo de denunciar por temor a que después no la llamen. En 36 años de trabajo pasé por todas, actué en el Luna Park y en el Parakultural, o pasando la gorra en el Parque Centenario. Cualquiera sea la envergadura de la producción, siempre hay dinero para todos, menos para los actores. En una época me tildaban de 'conflictivo', pero no es eso. En la pandemia no la pasé bien y me ayudaron a comer Sagai y el movimiento Artistas Solidarios; no así la Asociación Argentina de Actores. El Gobierno tampoco nos ayudó. Entonces, por más que sienta afinidad con el Gobierno no lo voy a aplaudir porque a nuestro colectivo no le dio una mano.

-Para muchos será siempre el Papá Noel triste al que en la Navidad de 2018 Mauricio Macri dejó sin brindar.

-Eso fue un error que cometí. Me contrataron para ir a saludar a los hijos de los funcionarios durante un acto y terminé parado al lado del Presidente sin una copa para poder brindar. De inmediato armaron una operación política hablando del 'Papa Noel K', inventando que tenía un hijo discapacitado al que no le pasaba dinero. Una locura. ¡Y todo por 50 mil pesos!