Economía

Son engañosos los datos de inflación en Estados Unidos


Por Christofer Rugaber

Desde Washington - AP

Dos números de agosto dados a conocer en las últimas horas dejaron una de esas sensaciones ambiguas que hacen de la economía estadounidense un terreno incómodo para cualquier gobierno a un mes de las urnas.

La inflación, medida por el índice de precios de gastos de consumo personal (el indicador más mirado por la Fed), se moderó al 3,4% interanual, por debajo del 3,7% que esperaban los economistas. La subyacente, que excluye energía y alimentos, bajó al 3%. Los mercados lo celebraron de inmediato.

La reacción de Wall Street fue la previsible: alivio y compras. Los inversores leyeron el dato como una razón para apostar a que la Reserva Federal podría retrasar su próxima subida de tasas (de octubre a diciembre).

Es una lectura legítima, pero también muy corta de vista. Los mercados viven de anticipar el próximo movimiento del banco central estadounidense, y ese es precisamente el problema. Celebrar que la Fed quizá espere un poco más equivale a celebrar que la medicina llegue algo más tarde, no que la enfermedad haya cedido.

Porque la enfermedad sigue ahí. Una inflación del 3,4% está muy por encima del 2% que la Fed considera su meta, y el dato mensual cuenta una historia menos tranquilizadora que el anual: los precios subieron un 0,3% en agosto, frente al 0,1% de julio. La trayectoria no apunta con claridad hacia la meta histórica, hace un mes refirmada por el propio Kevin Warsh.

Además, buena parte de la sorpresa a la baja procede de una revisión metodológica que reduce el peso de ciertos equipos informáticos encarecidos por la demanda de inteligencia artificial. Es un cambio de medición, no un abaratamiento de la vida real. El consumidor que llena el tanque o la despensa no percibe esas sutilezas estadísticas.

Y lo que percibe es lo que dijo horas atrás la encuesta del Conference Board: la confianza cayó a 81,9 puntos, su nivel más bajo desde abril de 2014.

Las menciones a precios, costos y combustibles alcanzaron máximos históricos en la encuesta. La expectativa de inflación a doce meses de los hogares subió al 6,1%, casi el doble de lo que registran los datos oficiales, y el 68,4% espera tasas de interés más altos dentro de un año. Cuando los ciudadanos esperan más inflación, tienden a comportarse de maneras que la alimentan, y eso es justo lo que la autoridad monetaria no quiere ver.

Aquí aparece la brecha que define este momento: una economía que, sobre el papel, funciona razonablemente bien, con un crecimiento anualizado del 2,2% en el último trimestre, un gasto que saltó un 0,9% en agosto y un desempleo bajo, pero unos hogares que se sienten peor que hace una década.

Los salarios suben, pero más despacio que los precios. La paradoja no es nueva, pero la guerra con Irán y sus efectos sobre el tráfico de crudo por el estrecho de Ormuz la han agudizado. La nafta es el precio más visible de la economía; nadie necesita un economista para saber cuánto cuesta llenar el depósito.

LECTURA POLITICA

Para la Casa Blanca, la lectura política es incómoda. Las elecciones del 3 de noviembre renovarán la Cámara de Representantes y 35 escaños del Senado, y el pesimismo creció, según el propio Conference Board, entre los consumidores de los tres grandes grupos políticos.

Cuando el malestar económico atraviesa las lealtades partidarias, ningún argumento basado en el crecimiento agregado logra tranquilizar a un votante que hace la compra cada semana.

Conviene, por tanto, desconfiar del optimismo bursátil de esta semana. Un mercado que sube porque la Fed quizá suba menos tasas no está diciendo que el problema se resolvió, sino que podría ser un poco más llevadero.

La Reserva Federal ya subió tasas hace dos semanas por primera vez en tres años, y la mayoría de los analistas espera al menos otro alza este año. El dato de precios al consumidor agosto es una buena noticia a medias: suficiente para animar a los inversores, insuficiente para devolver la confianza a las familias. Y en una campaña de medio mandato, lo que cuenta es la segunda.