Jannik Sinner volvió a demostrar por qué es el mejor tenista del mundo. El italiano derrotó este domingo al alemán Alexander Zverev por 6-7 (7), 7-6 (2), 6-3 y 6-4 en una apasionante final de casi cuatro horas y se consagró campeón de Wimbledon por segundo año consecutivo, ratificando el dominio que ejerce sobre el circuito ATP.
Con la victoria en el césped del All England Club, el número uno del ranking sumó el quinto Grand Slam de su carrera y alcanzó una marca reservada para los grandes de la historia: se convirtió en el décimo jugador de la Era Abierta en defender con éxito el título de Wimbledon.
La definición comenzó con una enorme paridad entre dos de los mejores tenistas del momento. Tanto Sinner como Zverev sostuvieron con autoridad sus juegos de saque durante todo el primer set, en el que ninguno logró quebrar el servicio rival. La igualdad obligó a un tie break de alto voltaje que quedó en manos del alemán por 9-7, luego de aprovechar una derecha ganadora para quedarse con el parcial y cortar una larga racha adversa frente al italiano, que había ganado los 14 sets anteriores entre ambos.
Sin embargo, el golpe no desestabilizó al campeón defensor. Sinner mantuvo la serenidad y volvió a imponer su consistencia desde el fondo de la cancha. El segundo parcial repitió el libreto del primero, con ambos jugadores muy sólidos al servicio, aunque esta vez el desempate tuvo un claro dominador. El italiano elevó su nivel en los puntos decisivos, redujo los errores no forzados y se impuso por 7-2 para igualar el encuentro.
El punto de quiebre llegó en el tercer set. Después de varios games equilibrados, Sinner consiguió la primera ruptura del partido cuando el marcador estaba 3-3. Lo hizo tras un intercambio dramático en el que incluso sufrió un resbalón antes de cerrar el punto. La situación terminó de frustrar a Zverev, que descargó su bronca arrojando la raqueta contra el césped. El italiano aprovechó el impulso anímico, administró la ventaja con autoridad y cerró el parcial por 6-3.
Con la confianza de su lado, Sinner salió decidido a liquidar la historia en el cuarto set. Aunque Zverev volvió a ofrecer resistencia y mantuvo la presión con su potente servicio, el número uno encontró un nuevo quiebre para adelantarse 4-3. Desde ese momento manejó el desarrollo con la solidez que caracteriza su juego y no dejó escapar la oportunidad.
El 6-4 definitivo desató el festejo del italiano, que volvió a levantar el trofeo más prestigioso sobre césped y confirmó que atraviesa el mejor momento de su carrera. Con apenas 24 años, Sinner sigue ampliando su palmarés y consolidándose como el gran referente de la nueva generación del tenis.
Del otro lado, Zverev, que semanas atrás había conquistado Roland Garros, no pudo sumar un nuevo Grand Slam, aunque volvió a demostrar que está en condiciones de pelear de igual a igual frente al mejor jugador del circuito. En una final de altísimo nivel, ambos ofrecieron un espectáculo a la altura de la Catedral del tenis, aunque el desenlace volvió a quedar en manos del implacable número uno del mundo.