Con la sobriedad que imponen las grandes citas europeas, Italia cumplió con su papel de favorito y superó a Irlanda del Norte en un encuentro que, sin desbordes de brillo, dejó en claro la diferencia de jerarquía entre ambos conjuntos.
El elenco italiano asumió el protagonismo desde el inicio, monopolizando la posesión del balón y buscando abrir espacios en una defensa norirlandesa que se mostró ordenada y combativa. Sin embargo, durante largos pasajes del primer tiempo, el dominio territorial no se tradujo en situaciones de verdadero peligro, producto de la falta de precisión en los últimos metros.
Irlanda del Norte, por su parte, apostó a un planteo cauteloso, replegándose en su campo y procurando sorprender mediante rápidas transiciones. Si bien logró incomodar en contadas ocasiones, sus avances carecieron de profundidad para inquietar seriamente al arco rival.
La apertura del marcador llegó a los 10 minutos del complemento, cuando Sandro Tonali capitalizó, con una buena volea desde fuera del área, un flojo despeje de cabeza de la defensa rival.
A partir de allí, el desarrollo se inclinó aún más en favor del equipo vencedor, que administró la ventaja con oficio.
Luego del gol, Italia reguló energías y manejó los tiempos del partido, mientras que Irlanda del Norte, obligada por el resultado, adelantó sus líneas con más voluntad que claridad. Esa modificación táctica generó algunos espacios que el local no siempre supo aprovechar para ampliar la ventaja.
El tramo final encontró a los visitantes insistiendo sin demasiadas ideas y a Italia sosteniendo el orden defensivo para asegurar el resultado. Pero la tranquilidad llegó a Bérgamo recién a diez minutos del final, cuando Moise Kean resolvió con sobriedad un centro llovido desde la izquierda. El delantero de Fiorentina controló el balón con la pierna derecha, enganchó para dejar pasar al defensor y venció al arquero con un zurdazo cruzado que impactó en la base del segundo palo antes de reposar en la red.
Así, y sin más sobresaltos, Italia esperó el pitazo final y selló una victoria lógica, construida sobre la base del control y la eficacia.
Ahora, los azzurros se enfrentarán el próximo martes a Bosnia y Hezergovina, que venció a Gales por penales, por uno de los últimos lugares para la Copa del Mundo de Estados Unidos, México y Canadá-