No pasaba desde septiembre de 2023. Séptima caída consecutiva del indice Merval. ¿Causas? Los malos vientos que soplan desde el exterior, en particular una huida en masa de los inversores de los papeles tecnológicos por los temores que sucita la Inteligencia Artificial. Febrero está confirmando que es uno de los peores meses bursátiles, según las estadísticas.
La casa de inversión Gorostiaga Bursátil, en efecto, publicó un cuadro con las estacionalidad del Merval: entre 2018 y 2026, el índice Merval sólo ha avanzado en 2021 y 2022 en el segundo mes del año. El año pasado cayó 14,97%
El principal indicador de la Bolsa porteña perdió hoy un 3,4% en dólares a 1.946,39 unidades, mientras que en pesos cedió un 2,8% hasta los 2.932.837,44 enteros. Desde noviembre a la fecha, el índice va y viene entre los 1.900 y 2.100 dólares; es decir, está lateralizando tras la espectacular recuperación postelectoral.
Hubo rojos por doquier en Buenos Aires. Los papeles del Banco Francés encabezaron las pérdidas (-6,36%). Completaron el podio del horror Supervielle (-5,81%) e Irsa (-5,78%). A contramano, Metrogas ganó 4,05%, como consecuencia del anuncio de YPF de que ha puesto en marcha el proceso de privatización.
En Nueva York, los papeles argentinos registraron perdidas más cuantiosas, en un clima global adverso para la renta variable de alto riesgo. Los bancos, destruidos: Banco Supervielle (-8,63%), BBVA Francés (8,62%) y Galicia (-8,27%).
Los analistas consultados por La Prensa señalan que la razón principal de la debacle semanal del Merval es un reflejo de lo que ocurre en otras Bolsas de referencia. “Cuando cae Wall Street es como el desborde de un río de montaña. Se lleva todo puesto”, graficó un veterano operador.
La Bolsa de Nueva York recibió ayer otro mazazo: la publicación de un informe de Challenger, Gray & Christmas, consultora especializada en empleo, que muestra al pasado enero como el peor comienzo de año desde 2029 a nivel de despidos en Estados Unidos.
En el primer mes del año hubo más de 108.000 despidos en la superpotencia, más del doble de los que se produjeron en el mismo periodo del año anterior y un incremento del 205% del mes de diciembre, destaca el paper.
Como consecuencia, el Dow Jones perdió 592 puntos (-1,20%), hasta los 48.908 unidades; el S&P 500 perdió un 1,23%, hasta los 6.798 puntos; y el Nasdaq cayó un 1,59%, hasta los 22.540.
El segundo factor bajista es, como se dijo, la corrida contra las acciones tecnológicas por los temores que suscita la Inteligencia Artificial.
Pero no es el pánico a una eventual burbuja. De buenas a primeras, los actores del mercado se han percatado de que es una posibilidad cierta que la IA disruptiva borre a empresas establecidas al suplantar modelos de negocios enteros, como las finanzas, la consultoría legal e incluso producción de software. Un ETF de este último sector perdió en los últimos días un billón de dólares de capitalización, señaló la agencia Bloomberg. Hasta Microsoft ha recibido una dura paliza: -18,60% en lo que va del año (muchos analistas ven aquí una oportunidad de compra).
Así las cosas, los papeles de Qualcomm, una de las grandes compañías del sector semiconductores, se desplomaron hoy un 8,46%, tras la presentación de su balance trimestral.
Al cierre del mercado, divulgó sus números otra de las Siete Magníficas. Amazon, como un día antes Google, alarmó a los inversores por sus desorbitantes gastos de capital, unos 200.000 millones de dólares, para no perderle el paso al IA. Al momento de escribir esta nota evaporaba un 9% de su valor.
Pero sus números fueron muy buenos. La firma liderada por Andy Jassy registró unas ventas netas acumuladas de 716.924 millones de dólares, un 12% superiores a las de 2024, con un crecimiento destacado en su negocio de la nube inteligente, Amazon Web Services (AWS). El beneficio neto creció un 31 % en términos interanuales.
El mercado está pues en medio de una corrección severa con rotación de activos que ha tumbado desde la Argentina hasta las criptomonedas que están demostrando que no sirven como refugio de valor. Otro dato destacado del día fue el derrumbe del Bitcoin (casi 10%) que ha retrocedido hasta su nivel más bajo desde 2024, borrando todas las ganancias acumuladas durante el segundo mandato del presidente Trump. Cuando se escribían estas líneas se encontraba por debajo de los u$s 63,000, en medio de una crisis de confianza hacia el universo digital.
Los refugios tradicionales también sufrieron tras reventar la burbuja de los metales preciosos el viernes pasado: el oro resignó 2,51%, hasta los 4.827 dólares la onza y la plata restó un espectacular 13,25% hasta los u$s 73,21 (estaba en u$s 122 a fines de enero).
La buena noticia es que el mercado cambiario argentino se encuentra encapsulado, inmune -por ahora- tanto a las turbulencias internacionales como a los pasos en falso del gobierno libertario, como la manipulación del Indec.
No hubo grandes cambios en las cotizaciones. El minorista se mantiene en $ 1.465; el blue cotiza a $ 1.440 en las cuevas de la City; el MEP, en $1464,4 y el CCL, en $ 1505,3.
El Banco Central compró 126 millones de dólares, el monto más abultado desde el 14 de enero. Pero las reservas brutas cayeron a u$s 44.750 millones, tras concretarse un pago al Fondo Monetario Internacional por u$s 832 millones.
El mercado de los préstamos en pesos parece que se ha normalizado: la caución a un día terminó en 25% (operó entre 16,4% y 28,5%). A 7 y 32 días las tasas fueron de 22% y 27% respectivamente.
En cuanto a la renta fija, los títulos soberanos en dólares bajaron un promedio de 0,3%, mientras que el índice de riesgo que mide el JP Morgan subió a 516 puntos básicos.
Los interesados en los bonos CER (subieron un 0,5% promedio) y en los plazos fijo UVA deben saber que horas atrás el Banco Central presentó el Relevamiento de las Expectativas de Mercado. Los expertos estiman una inflación del 2,4% para enero (+0,4 p.p. respecto al REM previo) y proyectan un sendero de desinflación gradual que perforaría el 2,0% mensual recién en abril, encontrando un piso de 1,5% en julio.