Explicar el modelo económico libertario en la Universidad pública, en este caso la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, no es una misión sencilla. Sólo un soldado de la batalla cultural como Federico Domínguez, máster en finanzas, puede estar a la altura de las circunstancias.
Quienes se acercaron a escucharlo, aunque convencidos del programa económico, también buscan respuestas: quieren saber qué será del futuro del Conurbano, al margen de las mieles de los sectores exportadores; si hay espacio para bajar más impuestos; si hay que darle crédito a las versiones que denuncian la caída del ingreso frente a la suba de las tarifas; si es posible desarmar el aparato clientelar de las provincias con el brazo fuerte del mercado.
Sentado en un pupitre, Domínguez da su versión de los hechos. Lo que queda en claro, en medio de todo el bagaje conceptual libertario que vuelca el orador, es que las elecciones presidenciales del 2027 son una bisagra, un punto clave para que la gestión Milei perdure y no quede simplemente como una experiencia liberal aislada, como un efímero chispazo.

CUENTA REGRESIVA
-¿A partir de ahora hay que analizar la economía también en términos de política electoral?
-Sí. Es imposible en un país como la Argentina ver la economía sin vincularla con la política y la geopolítica. Argentina es un país que en cada elección tiene cambios muy extremos. Tuvimos durante décadas gobiernos que violaron sistemáticamente los derechos de propiedad. Entonces el Gobierno puede hacer todas las cosas bien en términos económicos, pero si el año que viene no tenés una reelección de Milei se pone en riesgo todo el proceso.
-El factor tiempo es clave, ya que no son iguales los del proceso económico y los de los votantes. ¿Perdurará la paciencia?
-Yo a veces insisto en esto de que en la Argentina la economía mejoró mucho en relación al 2023 pero después, dependiendo del estrato social y grupos diversos, podés tener realidades muy diferentes. En conjunto estamos mejor pero hay sectores que están muchísimo más afectados. Entonces acá es clave que la gente entienda el mensaje de la importancia de tener orden fiscal, achicar el Estado, abrirnos al mundo y explotar nuestros recursos naturales. Es lo que nos va a llevar a crecer durante muchas décadas y que se recupere el salario real y que Argentina pueda ser un país desarrollado en diez años.
-¿Los sectores que se han visto perjudicados por la actualización de los servicios, como el transporte, son mayoritarios?
-No, mayoritarios no. Creo que los niveles bajos de la sociedad se beneficiaron por el precio de los alimentos. No es que bajaron sino que aumentaron por debajo de la inflación general. Después hay mucha clase media que paga salud y educación privada, cuyos costos aumentaron por arriba de la inflación general y se ven perjudicados. Hay muchos empresarios pyme del Conurbano que como bajó la inflación, se achicaron los márgenes. Después hay muchas zonas a lo largo del país donde están mucho mejor y se ve una buena actividad económica. En conjunto, Argentina está creciendo desde abril de 2024. Se ralentizó mucho el crecimiento durante el período electoral del año pasado pero la economía nunca dejó de crecer. El EMAE (Estimador Mensual de la Actividad Económica) tendencia ciclo lleva 27 meses consecutivos de crecimiento.
-¿La confirmación del ciclo político liberal depende entonces mucho del voto de la clase media? La base de la pirámide social vio reforzada la Tarjeta Alimentar y la clase alta nunca sufre mayores problemas.
-Creo que la batalla cultural es central, y sobre todo entender que la Argentina viene de un proceso de decadencia muy largo. Tuvimos 80 años de caída en los cuales pasamos de ser uno de los países más ricos del mundo a uno con 70% de pobres. Quebrar esa tendencia requiere esfuerzo. En dos años se logró mejorar mucho con relación al 2023, pero mucha gente la sigue pasando mal aunque esté mejor que antes. Acá lo central es que los países a los que les fue bien, hicieron lo que está haciendo Argentina en este momento.
-Hace poco afirmó que si Milei es reelecto, la Argentina puede ingresar en un ciclo liberal irreversible. ¿Realmente lo cree?
-Creo que si a Milei lo reeligen, Argentina será irreversiblemente liberal y vamos a tener muchas décadas de liberalismo. Porque el crecimiento económico, los beneficios de la baja de la inflación, de la baja del crédito y el aumento de las exportaciones van a ser tan notorios en un segundo mandato que la mayoría de los argentinos van a abrazar este modelo en el largo plazo. Argentina tiene superávit fiscal, va a duplicar sus exportaciones, tiene bajo nivel de deuda privada, un alto nivel de ahorro privado, bajo nivel de deuda pública neta en relación a la región. Tiene un potencial que es increíble, lo único que falta es terminar de dejar el populismo en el pasado.

-Hace poco un historiador remarcó que hay un sector social medio que está permitiéndose pensar otro modelo para la Argentina. ¿Coincide con esta idea?
-Principalmente ocurre con los jóvenes. Algo que resalto del giro hacia las ideas liberales que tuvo la Argentina es que fue impulsado por los jóvenes y las clases media baja trabajadora. Fueron los jóvenes los que convencieron a sus padres y abuelos de que voten a Milei; y fueron los jóvenes los que dijeron ‘queremos tomar en nuestras manos nuestro propio destino’. Evidentemente las decisiones de las últimas décadas nos dejaron cada vez peor. Mi esperanza está depositada en las generaciones más jóvenes. Como no tienen el peso del pasado, el miedo del pasado, son los que pueden pensar más e ilusionarse con el futuro.
EL RIGII
-El Gobierno implementó el RIGI (Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones) con la idea de seducir al empresariado. ¿El empresario debe tener cautela pensando en que el año que viene hay elecciones presidenciales y todo puede cambiar?
-No, porque justamente el RIGI lo que hace es blindar estos sectores. Los pone a la par de otros países y tiene reaseguros en términos impositivos y en respeto de los derechos de propiedad.
-Estamos en la Argentina. Tuvimos, alguna vez, una ley de intangibilidad de los depósitos y ya sabemos lo qué ocurrió.
-No, pero si uno ve la ley de inversiones mineras de los ‘90, no fue afectada. Creo que el RIGI es la base y que estos u$s 200.000 millones en inversiones anunciados, si a Milei lo reeligen pueden duplicarse. En un mundo de fuertes tensiones geopolíticas, un productor de alimentos, hidrocarburos y minerales estratégicos como Argentina, con toda la competencia que hay por la cadena de suministros críticos de la IA, un país que está alejado de los focos de conflicto y en el continente americano, es un activo muy importante. Por eso digo que la geopolítica y la economía están totalmente relacionadas.
-¿Y qué hacemos con China?
-Acá hay un mito de que el alineamiento con los Estados Unidos afecta nuestro vínculo comercial con China. Eso es falso. El principal socio comercial de los Estados Unidos es China. Si uno mira en Asia, países como Japón, Corea del Sur, India, o Australia, en Oceanía, tienen a China como su principal socio comercial. Y, sin embargo, tienen un alineamiento geopolítico y militar con los Estados Unidos. Los tres tienen bases militares norteamericanas y han firmado compromisos de defensa formales con Washington, y aún así comercian mucho con China. Acá hay que diferenciar lo que es infraestructura estratégica como puertos, aeropuertos, centrales nucleares, redes de fibra óptica, de lo que es explotación de los recursos naturales.
INDUSTRIA
-¿La economía argentina tiene que redefinir el rol de la industria nacional?
-En parte sí, el mercado va a ir definiendo a los sectores que les va a ir mejor y aquellos que no. Creo que el Súper RIGI es muy importante para impulsar la industrialización de los recursos naturales y de tecnología avanzada en la Argentina. Pero si uno mira las exportaciones industriales, está marcando récord históricos. A la industria el proceso de apertura la va a volver más competitiva. Eso va a terminar en un sector industrial mucho más grande, a pesar de que en el corto plazo haya sectores que estén sufriendo. Es muy importante acá la presión de las cámaras empresarias y de los empresarios sobre los gobiernos provinciales y municipales para que bajen los impuestos.
-Las pymes que sufren aseguran ser competitivas hasta el portón, pero luego los impuestos los sacan del juego. ¿Hay margen para bajar tributos?
-Nación está haciendo el máximo esfuerzo fiscal y yo no escucho mucho a las cámaras empresarias quejarse de provincias y municipios. Veo mucho más exigirle a la Nación, que hizo un esfuerzo grande y bajó 3 puntos del PBI en impuestos y bajó el gasto un 30%. Creo que hay muchas cámaras empresarias cuyas cúpulas se beneficiaban de una economía cerrada y se escudan ahora en todos los socios que tienen debajo. Ahí veo pocas críticas.
-En algún momento sostuvo la idea de ir hacia un esquema de Convertibilidad en materia de política cambiaria y monetaria. ¿Es necesario ahora que la baja de la inflación fortalece al peso?
-No tengo ninguna duda de que con este programa monetario basado en una sólida ancla fiscal, la inflación va a terminar por converger con la internacional. Mi duda es, a largo plazo, si la Argentina no debería tener un esquema de tipo de cambio fijo o de Convertibilidad o dolarización. Eso nos permitiría ir a niveles mucho más altos de relación crédito-PBI. Pero conceptualmente lo principal es que acá no haya un exceso de pesos. Después podemos discutir si nos conviene un tipo de cambio flotante, una Convertibilidad o la dolarización. Pero lo que no podemos discutir acá es que la política monetaria tiene que ser de sesgo restrictivo hasta que la inflación converja con la internacional.
-¿Qué lectura hace de los números del proyecto de Presupuesto Nacional?
-Me parece que son números correctos, tanto en crecimiento, inflación y exportaciones, pero dependen de la política. Si el mercado y los argentinos perciben altísimas chances de que Milei gane en una primera vuelta, son números que incluso se pueden superar. Si hay mucha volatilidad electoral y el mercado percibe que hay riesgos de que Milei sea reelecto, son números que no se pueden cumplir. La política marca el año económico en 2027.
-Igualmente siempre hay volatilidad en años electorales.
-Eso no lo veo. El programa económico va a reducir mucho la volatilidad propia de un año electoral. El tipo de cambio no se va a mover mucho porque el Banco Central tiene todas las herramientas para que no haya volatilidad cambiaria. Tiene reservas netas positivas por más de u$s 12.000 millones; tiene un enorme superávit comercial; y superávit de cuenta corriente. Tiene mucho respaldo del Tesoro de ofrecer cobertura cambiaria. Sí es cierto que si hay una caída de la demanda de dinero por la volatilidad electoral, eso puede afectar en tasas y en la actividad económica. No veo riesgo por el tipo de cambio pero sí en la demanda de dinero.
-Usted es un soldado en la batalla cultural libertaria. ¿Con qué se encuentra cuando da una charla en una universidad ante una platea joven?
-Cuando escucho a los jóvenes, eso es lo que más me entusiasma porque son el futuro. Ellos fueron los que dijeron vamos a acompañar las ideas liberales, vamos a convencer a nuestros padres y abuelos de que voten a Milei. Me saco el sombrero cuando una generación piensa que el futuro les pertenece.
Lo que sigue es una síntesis de las principales ideas brindadas por Federico Domínguez en la charla brindada en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires.
* “Estamos en un profundo cambio de ciclo. El mundo prepandemia no existe más. Es un mundo nuevo, hay tensiones geopolíticas y pelea por los recursos. Argentina produce alimentos, energía, y está alejado de los focos de conflicto. Es una gran oportunidad. Unica”.
* “Durante 80 años el único país que fue desarrollado y dejó de serlo fue la Argentina. Eso fue obra del corporativismo, del gobierno fascista de Perón. Desde Rosas (Juan Manual) hasta el golpe de Estado de 1943 fue un país próspero, crecía, era rico. Se aplicaron las ideas liberales. Era un país abierto a la economía con sólidos derechos de propiedad. La elite miraba al mundo y tenía un proyecto”.
* “Aplicando las ideas liberales multiplicamos el ingreso per capita. La caída total empieza con Perón. A partir de allí hubo escasez crónica de divisas y violación de los derechos y propiedad”.
* “En 2021 esa argentina entra en crisis. Con Milei empieza un nuevo ciclo porque todas las crisis argentinas son de origen fiscal. Eso cambia con la gestión Milei. Antes estábamos al borde del default. Se evitó la crisis sin violar los derechos de propiedad. No hubo un plan Bonex”.
* “La clave está en las cinco anclas del programa económico: ancla fiscal, monetaria, tipo de cambio nominal, geopolítica (apoyo de Occidente) y ancla política. Esto permite aprobar reformas estructurales”.
* “Cada vez que el populismo dice que una medida es para defender a las clases bajas, es para defenderse a ellos mismos”.
* “Hay muchos impuestos y no vemos en los municipios y gobernaciones voluntad para bajarlos, porque para eso hay que bajar el gasto”.
* “Argentina va a generar más empleo en servicio tecnológicos e industria. Cuando se terminen de eliminar las retenciones al agro va a producir mucho más. Detrás hay cadenas de miles de proveedores”.
* “El Super RIGI es fundamental. No podemos quedarnos afuera de esta revolución que vive el mundo. Contribuye en incorporar tecnología. Hacer semiconductores va a ser muy difícil, pero se podrá integrar en la cadena de proveedores”.
* “La mayoría de las personas cree que la salud y la educación son nacionales, cuando principalmente es una responsabilidad provincial. Evidentemente el sistema esta roto y hay que dar la batalla cultural hacia abajo”.