En la cancha son cinco. Pero esta nota habla del número 6, por lo que pareciera ser más adecuado sumar un nombre más a la lista de los jugadores que usaron ese dorsal y que dejaron una huella (algunas imborrables) en la NBA.
La liga más competitiva del básquet mundial decidió retirar el número 6 de todas las franquicias, para homenajear a Bill Russell, quien falleció a los 88 años, el 31 de julio último.
Por eso lo más justo es comenzar por este enorme jugador que se convirtió en leyenda cuando aún estaba en actividad.

Campeón en 11 ocasiones, solo perdió una final (ante los Hawks en 1958). Fue cinco veces MVP de la temporada, 12 veces All Star, MVP del Juego de las Estrellas en 1963.
Pero Russell nunca fue una máquina anotadora, sino que era un jugador completo, un defensor descomunal y un ejemplo para sus pares.
Logró ocho títulos consecutivos, todos con los Celtics, una marca imposible de igualar.
Entró al Salón de la Fama en 1975 como jugador y en 2021 como entrenador.

El Dr. J poía volar. Fue quien inspiró a jugadores como Michael Jordan o Clyde Drexler. Además de anotar era determinante en el juego. Sus puntos se anternaban entre volcadas poderosas, bandejas elegantes, tiros decisivos y piruetas imposibles.
Sus años de esplendor los pasó en la ABA, una liga paralela a la NBA que desapareció en 1976. Al año siguiente de este suceso, el Doctor llegó al básquet más competitivo del mundo y comenzó a escribir su legado de manera estelar, siempre con los Sixers.
Ganó el MVP del All Star Game en 1977 y 1983 (fue convocado al juego 11 veces). Fue el mejor del campeonato del 1981 y en 1983 le mostró el camino hacia el título a los de Philly. Parece mentira que el Dr. J tenga un solo título de la NBA, pero a los SIxers de los ´70 y ´80 siempre le tocó competir con equipos poderosos.
Erving es miembro del Salón de la Fama desde 1993 y es una de las personalidades más respetadas de la historia del deporte.

Si bien no siempre usó el número 6, fue con éste que ganó sus dos primeros títulos cuando jugaba en Miami Heat. Incluso ahora, volvió a elegir ese dorsal en los Los Angeles Lakers. Para muchos especialistas, LeBron James es el jugador más completo de la historia.
James fue seleccionado por los Cleveland Cavaliers directamente del colegio secundario en el primer puesto del Draft de 2003.
Su primera estancia en Cleveland fue tan buena, que guió al equipo (que carecía de otras figuras) a los playoff desde 2006 hasta 2011 de manera consecutiva. Por eso es que los Cavs no podían elegir buenos jugadores en los Draft.
Si bien su carrera está en la curva descendente, aún sigue siendo un jugador determinante y, por qué no, de lo mejor de la NBA.
Hasta el momento cosechó cuatro títulos (2012, 2013 con los Heat; 2016 Con los Cavs y 2020 con los Lakers) esto lo convierte en uno de los cinco jugadores de la historia en ganar campeonatos con tres equipos distintos.
Fue Novato del año en 2004, MVP de las Finales cada vez que se consagró campeón, cuatro veces MVP de la NBA (2009-2010-2012-2013), máximo anotador de liga en 2008 y líder en asistencias en 2020, 13 veces Mejor Quinteto de la NBA, 5 selecciones para el Mejor quinteto defensivo de la NBA (2009-2010-2011-2012-2013), 18 veces All-Star de la NBA (desde 2005 hasta 2022) y tres veces MVP del Juego de las Estrellas (2006, 2008 y 2018).
La carrera de El Rey es realmente arrolladora.

A pesar de no ser una superestrella como los otros nombres que figuran arriba, en esta nota, Avery Johnson fue muy importante para los San Antonio Spurs. El base, que pasó por seis equipos de la NBA, en algunos en más de una ocación, aportó en forma positiva con su visión de juego para que los de Texas alcanzaran su primer campeonato, en 1999. Su palmarés personal no tiene tantos trofeos. Pero esto no le impidió ganarse el respeto de sus colegas. De hecho, cuando ya había dejado dejó la actividad profesional, Manu Ginóbili fue presentado en la franquicia con la camiseta número 6. El bahiense prefirió elegir otro número, ya que consideraba que ése estaba muy ligado al al base zurdo.
Tan acertada fue la decisión del argentino, que años tres años más tarde, el equipo de San Antonio retiró la camiseta de Johnson.
Johnson fue el jugador más deportivo de la NBA de 1998.

La carrera de este ala pivot era prometedora. Tal vez demasiado. Llegaba a la NBA en el puesto número 1 del Draft de 2000 con los máximos títulos individuales del básquetbol univertitario en sus bolsillos.
No logró ser el Rookie del año, pero en 2002 tuvo la chance de alcanzar su primer anillo cuando los en este entonces New Jerser Nets llegaron a las Finales de la NBA contra los Lakers de Shaquille O´Neal y Kobe Bryant, que ostentaban un bicampeonato y buscaban el tercer título consecutivo.
Martin fue clave en ese euqipo, tanto en puntos como en rebotes. Pero el dominio de los californianos fue total. La serie terminó 4 a 0 en favor de los angelinos y la barrida caló hondo en los jugadores de los Nets. No todos pudieron reponerse, tal vez solo Jason Kidd.
El rendimiento de Martin fue decayendo poco a poco y comenzó a girar por varios equipos de la liga y solo participó de un All Star Game, en 2004.
Con el número 6 en la casaca de los Nets, este jugador tuvo su mejor rendimiento y por eso está en este conteo.

Seguramente no sea un nombre que resuene en fanáticos de la NBA, pero indudablemente es alguien importante para los Phoenix Suns, ya que es el máximo anotador en la historia de la franquicia. Fue Novato del Año en 1978 y permaneció en el equipo de Arizona durante 11 temporadas. Fue seleccionado para el Juego de las Estrellas en seis oportunidades.
Como no podía ser de otra manera, los Suns retiraron su número.
El escolta poseía un efectivo tiro de media distancia y era muy inteligente para tomar decisiones, un combo letal para cualquier rival. Su forma de jugar inspiró a Michael Jordan a tal punto que era el ídolo de la superestrella de los Chicago Bulls.
Falleció el 2 de noviembre de 2023 y al año sifuiente fue incluido en el Salón de la Fama.