Opinión

Secuelas políticas del ajuste

El conflicto es secuela de las estrecheces económicas de la hora y de un cambio de tendencia. Las estrecheses son obvias: falta de dólares, caída de la actividad, rojo fiscal, baja del empleo y del consumo.

Ayer la presidenta Cristina Fernández pidió desde San Luis que se “valore lo logrado”. Pocos minutos más tarde Hugo Moyano le respondió desde una Plaza de Mayo repleta de opositores que lo logrado "no es milagro alemán", que "se avecinan problemas" y que el ajuste no debe ser aplicado a los asalariados, porque entonces habrá más problemas, pero políticos. Una se aferró al pasado. El otro a un futuro que presiente ominoso. Ese fue -muy resumido y sin maquillaje- el contenido de la polémica a la distancia entre la Presidenta y el camionero.

El conflicto es secuela de las estrecheces económicas de la hora y de un cambio de tendencia. Las estrecheses
son obvias: falta de dólares, caída de la actividad, rojo fiscal, baja del empleo y del consumo.

El cambio de tendencia es menos visible, pero no menos real: un fuerte aumento de la puja por el ingreso que desgasta la figura presidencial, porque en ese tironeo la presidenta debería actuar como mediadora, pero se ha limitado a dictar ucases, dando a unos y quitando a otros de manera arbitraria y con un único criterio de merecimiento: la obediencia ciega a las órdenes que imparte.

Frente a este cuadro y ante el vacío dejado por la oposición política, lo que resolvió Moyano fue montarse en el cambio de tendencia para liderarlo; apoyarse en el desgaste para lanzar un desafío político disfrazado de reclamo salarial.

El mínimo no imponible de ganancias y la eliminación de las asignaciones familiares perjudican a los trabajadores y están siendo usados como un martillo contra el gobierno que no tiene credibilidad, ni autoridad moral para cuestionar a su ex socio.

Con un discurso articulado el camionero cuestionó la voracidad de un régimen omnímodo que dilapidó recursos extraordinarias generados por una década prodigiosa en materia de precio de commodities.

¿En qué los dilapidó? En la construcción del poder político de los Kirchner. Y como ahora los recursos han comenzado a mermar, ese poder político es puesto en entredicho.

Vista desde esa perspectiva la confrontación Cristina-Moyano recién comienza en forma abierta y la dureza de las palabras del líder de la CGT auguran que no tendrá retorno. El Gobierno cuenta con recursos muy superiores a los de su desafiante, pero padece también el desgaste de una crisis que él mismo contribuyó a generar. Que el secretario de una corporación sindical atomizada y de muy mala imagen pública se anime a enfrentarlo demuestra hasta qué punto lo debilitó su mala praxis económica.