Washington (EFE y AP) – Si algo le faltaba a la interminable historia del acuerdo que nunca llega entre Estados Unidos e Irán para poner fin a la guerra fue lo sucedido hoy: un borrador del pacto difundido por la televisión persa que incluía el desbloqueo del estratégico estrecho de Ormuz fue calificado poco después de falso por la Casa Blanca y el presidente Donald Trump condicionó la firma del eventual pacto a que aliados de Washington en Medio Oriente, como Arabia Saudita o Catar, se adhieran a los Acuerdos de Abraham para normalizar relaciones con Israel.
"Esa información de un medio controlado por la Teocracia no es cierta y el MOU (memorando de entendimiento) que 'publicaron' es una completa fabricación. Nadie debería creerlo”, refutó la presidencia norteamericana el documento de la discordia, donde Teherán se comprometería a restablecer en el plazo de un mes el tráfico marítimo comercial por el estratégico paso a los niveles previos a la guerra, tarea que gestionaría con Omán.
Por su parte, Washington levantaría el cerco a puertos y buques iraníes y retiraría sus fuerzas armadas de las cercanías de ese país.
Luego, ambas naciones se darían un períodos de 60 días para negociar el resto de cuestiones, como el programa nuclear de la República Islámica.
VERBORRAGIA PRESIDENCIAL
Trump descartó la posibilidad de Irán ejerza “cualquier control” sobre Ormuz: "Son aguas internacionales, nadie las va a controlar. Vamos a vigilarlas".
Asimismo, subrayó su oposición a que naciones como Rusia o China sean depositarios de las reservas de uranio enriquecido en posesión de Teherán, un mecanismo que ya se incluyó en el acuerdo nuclear con Teherán de 2015: "No, no estaría cómodo con eso", sentenció el líder republicano.
REDOBLADA OFENSIVA ISRAELI
El Ejército hebreo urgió a todos los residentes del sur del Líbano, donde antes del conflicto bélico había más de 800.000 personas, a desplazarse forzosamente más allá del río Zahrani y además demarcó el 18 por ciento de territorio del país árabe que se encuentra entre la frontera y esta nueva línea divisoria como una "zona de combate".
Se trata de la segunda orden de expulsión masiva dictada el miércoles, tras una primera contra la sureña Tiro, ciudad de unos 200.000 habitantes, dos horas antes de que Tel Aviv comenzase a bombardearla.
NO SE OLVIDEN DE GAZA
El ministro de Defensa del gobierno de Benjamín Netanyahu, Israel Katz, reafirmó su intención de implementar el plan de desplazamiento fuera de la Franza de Gaza de la población del devastado enclave. Cabe recordar que el Gobierno estaba gestionando esta iniciativa a principios de 2025 pero quedó paralizado con la evolución de la ofensiva y el actual alto el fuego.
"El plan de emigración voluntaria se implementará, todo a su tiempo y de la manera correcta", escribió el funcionario en la red social X.
Por su parte, Hamás lamentó el asesinato en un ataque hebreo del comandante Mohamed Odeh, líder de su brazo armado, las Brigadas Al Qasam, quien fue enterrado en la Franja junto a otros miembros de su familia.