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SE CUMPLEN CIEN A„OS DEL NACIMIENTO DE UN CLUB QUE SE INSTALO A LO GRANDE EN LA HISTORIA

San Lorenzo, un siglo de pasión

El amor por el fútbol de un grupo de pibes fue el puntapié inicial. La identificación con el barrio hizo el resto. Y a partir de allí, un largo recorrido con éxitos inmensos y fracasos descomunales.

POR CARLOS D. M. ACOSTA Pasión. Más específicamente, pasión por el fútbol. Eso llevó a un grupo de pibes a dar el puntapié inicial para un partido que se inició el 1 de abril de 1908 y se sigue jugando. Un partido que empezó con la ambición de los sueños infantiles, hasta transformarse en un club que supo de alegrías inmensas y desasosiegos descomunales. Un club que nació con la excusa de servir de morada para el amor por la pelota y que llegó a transformarse en San Lorenzo de Almagro, un grande que hoy cumple un siglo... Treinta y tres, entre México y Agrelo. El campito, en los límites de Almagro y Boedo, era el único que aseguraba pocos pozos y pasto corto para que la pelota corriera. Allí se reunían unos muchachos que sólo entendían que los partidos terminaban cuando el balón iba a parar a la casa de algún vecino o cuando aparecía la policía. Decididos a no ceder ante nada, los pibes entendieron que era necesario formar un club. Así surgieron Los Forzosos de Almagro. La zona se pobló de carteles con la inscripción ""Los Forzosos de Almagro desafían"". Nadie comprendía el mensaje, aunque se entendería a medida que esos purretes se hacían una reputación en los desafíos barriales. La familia de Federico Monti donó las primeras camisetas, borravino con los puños y el cuello blanco. Los triunfos no conformaban a los fundadores. Querían más y lo consiguieron cuando juntaron los siete pesos que les costó el sello, comprado por Luis Gianella. Ya era una institución seria... La peligrosa cercanía de la cancha con las vías del tranvía 27 llamó la atención del padre Lorenzo Massa, el sacerdote de la iglesia de San Antonio. El cura invitó a los pibes a jugar en el terreno ubicado detrás del oratorio, con la condición de que asistieran a misa y a las clases de catecismo. Massa se ganó el derecho de participar de las reuniones. ""Buenos Aires, 1 de abril de 1908, reunidos en asamblea los integrantes de Los Forzosos de Almagro..."". No bien escuchó el nombre, el cura saltó de su silla. Un club no podía llamarse así. Entonces se iniciaron las consultas para buscar una alternativa. El Invencible, El Centinela de Quito, El Triunfador de Almagro, El Almagreño, Río de La Plata, Cestos y canastas... Gianella propuso un oportuno Lorenzo Massa, pero Monti insistió en la necesaria identificación con el barrio. Entonces, qué mejor que San Lorenzo de Almagro. Y el propio Massa les regaló un juego de camisetas azules y rojas a rayas verticales, inspirado en la advocación María Auxiliadora. LA CASA PROPIA San Lorenzo entró a la Liga de ex alumnos del Colegio Don Bosco y ganó varios títulos. Los éxitos llevaron a los dirigentes -encabezados por el presidente Antonio Scaramusso- a intentar la afiliación a la entidad que regía el fútbol argentino. No hubo caso porque hacía falta mucho dinero. En 1911 la cancha de mudó al Parque Chacabuco, escenario de innumerables amistosos. Con José Gorena a cargo del club, se tomó una determinación valiente: en 1912 y 1913 cesaron las actividades hasta poder ingresar en una competición a la altura de San Lorenzo. Se desmanteló el equipo y sus integrantes pasaron a distintos clubes. El regreso se concretó en 1914 e inmediatamente San Lorenzo ascendió a la División de Honor. Los azulgranas actuaban en la cancha de Ferro, hasta que en 1915 los dirigentes encontraron un terreno en avenida La Plata al 1.700, que se adquirió el 6 de septiembre de 1928 en la presidencia de Pedro Bidegain. El estadio se inauguró el 17 de mayo de 1916 con un triunfo 2-1 sobre Estudiantes. Se trataba del Gasómetro, llamado así por su cercanía con el gasómetro que proveía a los faroles de Buenos Aires. En los días en los que Bidegain condujo el club (1929-30) se planeaba hacer del estadio un coloso de cemento, pero el golpe militar de 1930 derivó en el encarcelamiento del dirigente en Ushuaia. La institución fue creciendo en otras facetas. Con las conducciones de Alfredo Bonnani (1932) y Púbilo Tomás Molina (1932-1935) se impulsó la ac