Opinión
Buena Data en La Prensa

Salud de la mente, crisis mundial


No hace falta ser psicólogo o psiquiatra para notar que nuestro mundo convulsionado está dejando mucha gente con heridas psíquicas, con dificultades para establecer vínculos firmes y con incapacidad para desenvolverse eficazmente en cuestiones sencillas de la vida.

Hace muchos años, Sigmund Freud expresaba que el pilar fundamental de la salud mental, la madurez y la integración en la sociedad se encontraban en la capacidad para amar y trabajar, es decir: establecer vínculos auténticos y aportar valor a la sociedad encontrando un propósito. Situaciones que hoy parece que a muchas personas se les dificulta.

Las investigaciones parecen corroborar esta intuición. Anualmente, el proyecto La Mente Mundial, liderado por Sapien Labs, publica un informe sobre la Salud mental del mundo con acceso a internet. En este estudio se busca medir “nuestra capacidad de sortear los desafíos de la vida y funcionar productivamente”. Este estudio, considerado el más grande de este tipo en cuanto al número de encuestados y variedad de países, arroja algunos hallazgos muy interesantes.

LA GENERACIÓN MÁS JOVEN

La investigación se inició antes de 2020. Antes de la época del gran encierro mundial, los adultos de más de 55 años obtenían un puntaje mejor que la franja etaria de los menores de 35. Es decir que los más jóvenes tenían más dificultades que sus antepasados para sortear los desafíos cotidianos. La crisis del covid-19 produjo un deterioro en la salud mental en todas las edades, pero los más jóvenes no lograron recuperarse. “Hoy, casi la mitad (de los jóvenes) encara retos clínicamente significativos a su salud mental que afectan sustancialmente su habilidad para funcionar productivamente en la vida diaria. Esto es casi cuatro veces más que el caso de sus padres y abuelos. En conjunto, esto presenta una tendencia al deterioro en la salud de la mente de cada generación más joven”.

EL ENGAÑOSO PROGRESO

Un hallazgo sorprendente que surge del informe publicado en febrero de 2026 es que el deterioro de la salud mental en los más jóvenes es más marcado en los países más desarrollados y económicamente más fuertes. La inversión en servicios de salud mental centrados en el tratamiento no parece mejorar la situación. Por ejemplo, “en el Reino Unido, el Servicio Nacional de Salud gastó 12 mil millones de libras en 2021 y 2022 en servicios de salud mental. Sin embargo, a pesar de esta escala de inversión, los resultados no han mejorado y son peores que en muchos países con un gasto per cápita mínimo en cuidados para la salud mental”. Los resultados no son correlativos al gasto ni a la cantidad de psiquiatras o terapeutas por habitante. Evidentemente, es necesario actuar sobre las causas y no solo limitarse a combatir los síntomas.

Apuntando a los predictores de salud mental -en vía de encontrar las causas para revertir esta situación crítica de los más jóvenes-, el último informe aborda cuatro factores: “el deterioro de los vínculos familiares, la disminución de la espiritualidad, el uso de smartphones (teléfonos inteligentes) a edades cada vez más tempranas y un creciente consumo de alimentos ultraprocesados”. Estos son factores del ambiente y la cultura en los que viven los niños y los adolescentes que van moldeando su psiquismo.

El deterioro de los vínculos familiares se asocia con pensamientos indeseados y dificultad para sostener relaciones sociales. La falta de sentido de trascendencia o creencia en un poder superior (sin especificación de afiliación religiosa) se relaciona con tendencias suicidas y adicciones. Sin embargo, quienes tienen una activa práctica religiosa son más propensos a tener mayor espiritualidad. Por lo tanto, la activa participación religiosa es una sólida vía hacia el cultivo de la espiritualidad y a su vez a la salud mental”. El tiempo excesivo de exposición a teléfonos inteligentes, sobre todo cuando se accede a edades tempranas, disminuye la capacidad de interpretar gestos y el lenguaje corporal, y trae aparejada dificultad en el logro de vínculos significativos y de una comunicación efectiva; el consumo de alimentos ultraprocesados y aditivos químicos está fuertemente relacionado con síntomas de depresión y descontrol emocional.

NOS SALVA LA FAMILIA

La familia ha sido considerada célula básica del tejido social. El sociólogo Pierpaolo Donati la ha caracterizado como una relación social primordial, original y originaria porque constituye el fundamento esencial de la sociedad, preexistente a las estructuras funcionales modernas.

Según el informe citado, quienes no tienen vínculos familiares estrechos tienen cuatro veces más probabilidades de ver deteriorada su salud mental que el grupo que mantiene relaciones familiares cercanas.

“En un estudio de salud mental en adultos con acceso a internet en India, se halló que la cercanía a la familia tenía mucha más importancia para la salud y el bienestar de la mente que el ingreso”.

La Argentina es el segundo país -después de República Dominicana- en cuanto a la cercanía de los vínculos familiares. Si bien esto forma parte de valores de cada cultura, también puede ser promovido con políticas que contemplen la posibilidad de acceder a viviendas dignas, subsanar la escasez de tiempo para la interacción familiar, la conciliación con el trabajo, etc.

El informe exhorta a los países a reflexionar sobre cómo podrían abordar las causas principales de la crisis de salud mental.

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