Correo de lectores

¡Recuperar la grandeza!

Señor Director:

A lo largo de la historia, innumerables voces han intentado explicar la problemática que generan las decisiones en la vida. Sin embargo, todas esas reflexiones terminan en la misma cuestión: identificar el verdadero problema.

Nos hemos acostumbrado a discutir coyunturas, a debatir discursos, a analizar la superficie de los conflictos. Pero pocas veces nos atrevemos a llegar a la raíz. Podemos revisar la construcción histórica de nuestra nación, acudir a la tradición, a los fundadores de la patria, a nuestros pensadores y políticos. Y aun así, seguimos sin poder señalar con claridad cuáles son los males que nos condenan a la quietud y a la falta de desarrollo.

El primer paso, entonces, es dejar de mirar la coyuntura y atrevernos a buscar la raíz. Esta cuestión no es nueva: se ha planteado en el marco de la posverdad, del posliberalismo, del posmodernismo, del posmarxismo y, en nuestro caso, del posperonismo.

Recuerdo una escena de la película “El juego de la fortuna”. Allí, el protagonista define la situación con crudeza: “Hay equipos poderosos, un montón de basura, y debajo de todos ellos, estamos nosotros”. En política ocurre lo mismo. Están los poderosos, que tienen recursos y saben cómo utilizarlos; están los mentirosos, los estafadores y los vividores de la política; y debajo de todo eso, estamos quienes amamos a la patria.

Hoy, nuestros dirigentes han perdido su condición. Tan ocupados en enriquecerse, olvidaron la grandeza. Se olvidaron de que hubo argentinos como Newbery, Olascoaga, Francisco Moreno, Lola Mora, Fader, Florentino Ameghino, Vito Dumas, el Alférez Sobral, Domingo Sarmiento (hijo), Güemes, Rosario Vera Peñaloza, y tantos otros que soñaron con un país grande.

Se perdieron los ideales. Se perdió la condición de dirigente. Y ese vacío fue ocupado por ignorantes cuya única intención es el beneficio personal.
El desafío está planteado. Quienes realmente busquen la grandeza de nuestra nación deben asumir la conducción de su destino. Con heroísmo, con coraje, con visión de futuro, debemos fijar un proyecto común de grandeza. Porque la patria no se construye con mezquindades, sino con ideales. No se engrandece con discursos vacíos, sino con acción y sacrificio. ¡Es tiempo de recuperar la grandeza! ¡Es tiempo de que quienes aman a la patria conduzcan su destino!

GUSTAVO DIAZ NOBLEGA

Presidente del Partido Demócrata Cristiano (CABA)