Espectáculos
La belleza del arte

Recuerdo y memoria de J.C. Desanzo


POR PABLO DE VITA  *

Hondo pesar causó en la industria cinematográfica el fallecimiento del veterano realizador Juan Carlos Desanzo a los 88 años, noticia conocida en las últimas horas del lunes. Desanzo, además de ser un realizador querido en el medio, era un director que brindó éxitos de notable perdurabilidad en la memoria del espectador y fue también el director de fotografía de clásicos insustituibles del cine nacional.

Entre los primeros, con su firma en la dirección se anotan tres policiales seguidos que cincelaron el perfil de Rodolfo Ranni en el cine nacional con El desquite (1983), En retirada (1984) y La búsqueda (1985).

La primera, basada en el libro homónimo de Rubén Tizziani, construyó el retorno del policial al cine nacional de la mano de la revancha por un crimen del narcotráfico, y la siguiente añadió a su trama el accionar de los “grupos de tareas” de la dictadura convertidos en “mano de obra desocupada”.

La última de esta poderosa trilogía, añade el robo y la violencia criminal como vehículos para construir, por parte de una víctima, una venganza de sangre.

Marcaron una época y tuvieron picos de rating en la pantalla de la TV pública cuando eran emitidas por Función Privada, el histórico ciclo conducido por Carlos Morelli y Rómulo Berruti al que Desanzo iba contento a presentar cada uno de estos films convertidos hoy en películas de culto y en donde se lo presentaba como el “Sam Peckinpah argentino”.

La coda final a este cine policial con la firma de Desanzo y el protagónico de Ranni llegaría en 1992 con Al filo de la ley, aunque sin la contundencia de sus predecesoras.

EL GRAN EXITO

Pero su gran éxito será en 1996 con la apuesta nacional contraria a la presencia de Madonna con su Evita que dirigió Alan Parker. La Eva Perón que cinceló hasta la mímesis vital Esther Goris fue su mayor éxito y el film que más distinciones le brindó en su carrera incluyendo el premio del público en el Festival de Biarritz y siete nominaciones a los Premios Cóndor de Plata de los cuales obtuvo el de Mejor Actriz, Mejor Guion y Mejor Dirección de Arte y que fue la candidata argentina ante los Premios Oscar de ese año.

La línea historicista será parte de su siguiente película que no obtuvo el favor ni de crítica ni de público. Hasta la victoria siempre, resulta una fallida biografía sobre el Che Guevara, rodada en Cuba y Jujuy.

La senda de un cine para mayorías será su búsqueda en La venganza, con el dúo de Diego Torres y Laura Novoa. Luego Desanzo volverá a los trabajos autorales con dos películas distintas: por un lado, su aproximación al universo de Jorge Luis Borges con El amor y el espanto, que le otorgó el premio Vigía en el Festival de La Habana y 6 nominaciones a los premios Cóndor incluyendo las propias como Mejor Director y Mejor guión, co-escrito con José Pablo Feinmann; y El polaquito, basada en el caso de Víctor Escalante, un adolescente de 14 años que fue encontrado ahorcado en la Estación Constitución.

Este film protagonizado por Abel Ayala, entonces un auténtico chico de la calle y Marina Glezer, que ganó varios premios por este papel, es parte de lo más celebrado de su labor como director. Fue su última labor tras las cámaras, porque Verano amargo (2010) finalmente estrenada como Acorralados, sobre el corralito financiero que contaba con el protagónico de Federico Luppi, fue finalizada y firmada por su productor al desvincularse Desanzo del proyecto.

LA FOTOGRAFIA

Pero antes del Desanzo director, estuvo aquél dedicado a la fotografía de varias películas hoy consideradas clásicos absolutos del cine nacional, como La hora de los hornos, dirigida por Pino Solanas; The Players vs. Ángeles caídos, dirigida por Alberto Fischerman; Crónica de una señora, de Raúl de la Torre con guion de María Luisa Bemberg que le brindó el premio a la Mejor Fotografía en el Festival de San Sebastián; Gente en Buenos Aires, de Eva Landeck; Los gauchos judíos, de Juan José Jusid; La tregua, de Sergio Renán; Los hijos de Fierro, otra vez con Solanas; y El Muerto, dirigida por Héctor Olivera, entre muchas otras y que le brindaron en ese rol todos los premios de la crítica local que no pudo obtener como director: en 1973 ganó el diploma de los cronistas por la mejor fotografía en color por Crónica de una señora y en 1974 ganará los dos premios de la especialidad, tanto mejor fotografía en blanco y negro (La hora de los hornos), como color (Juan Moreira, de Leonardo Favio).

El retorno de estos premios en 1980 lo volverán a consagrar por la mejor fotografía de El infierno tan temido, de Raúl de la Torre y en el ’82 por Los pasajeros del jardín, que dirigió Alejandro Doria.

Siendo uno de los directores de fotografía más reconocidos en la historia del cine local, empero no recibió el premio a la trayectoria que merecía, aunque ese olvido fue subsanado con el Premio a la Trayectoria que le entregó el Fondo Nacional de las Artes en 2020.

Radicado desde hacía años en Pinamar, donde fue homenajeado como Personalidad de la Cultura en 2022, recordaba siempre que descubrió el cine por casualidad cuando a los cinco años y proveniente de una familia muy humilde, tuvo que empezar a trabajar repartiendo hielo y el dueño de un cine le pidió que repartiera volantes de las películas en cartel a cambio de dejarlo entrar gratis: “Todos los días de mi vida iba al cine”, gustaba decir Desanzo, quien dedicó al cine argentino su última intervención pública, hace menos de una semana, cuando tomó la palabra en el Congreso de la Nación al tratarse la ley de reforma laboral que quitaba las asignaciones específicas al cine nacional: “Quiero decir que yo soy Juan Carlos Desanzo, uno de los sobrevivientes de La hora de los hornos, he sido director de fotografía y camarógrafo principal, favorito de Pino Solanas. Pero, lo que realmente quiero decir es que cuando yo hice mi película Eva Perón, ya como director, fui apoyado fervientemente desde la Cámara de Diputados por la diputada peronista Patricia Bullrich. Eso es todo”, dijo entre aplausos, y con un brillo de ironía en la mirada.

La misma mirada que enmarco clásicos imborrables del cine argentino.

* Crítico cinematográfico y director de Radio Cultura, profesor de la Universidad de Buenos Aires y miembro de número de la Academia Argentina de Artes y Ciencias de la Comunicación.