Racing aceptó negociar la salida anticipada del defensor central Marcos Rojo a Estudiantes de La Plata, pero impuso tres exigencias económicas innegociables.
Para rescindir el contrato antes de diciembre, la dirigencia de la “Academia” exige que el “Pincha” pague un resarcimiento por los tres meses restantes de vínculo.
Además, el club comprador debe asumir la deuda salarial completa que Avellaneda mantiene con el jugador y abonar un bonus jugoso por cada partido que el defensor logre disputar en la Copa Libertadores.
El central ya abandonó las prácticas junto al plantel profesional y avisó que no pisará el predio hasta que el presidente Diego Milito llame por teléfono a su representante.
El objetivo del zaguero es jugar la inminente semifinal copera frente a Flamengo para intentar recomponer el vínculo roto con los hinchas platenses tras su polémico paso por Boca.
Ante este pedido, el presidente Juan Sebastián Verón, y los encargados del fútbol Agustín Alayes y Marcos Angeleri ya dieron el visto bueno absoluto para su retorno.
Estudiantes necesita un caudillo urgente para afrontar la difícil serie contra el Timao y tiene tiempo límite hasta el 9 de octubre para anotarlo de manera oficial.
Esta misma noche, como un claro gesto de presión, el defensor irá a Florencio Varela por invitación de Gerónimo Rulli para observar el partido del León contra Platense por los cuartos de final de la Copa Argentina.
Si la dirigencia del Pincha cumple punto por punto con las tres pautas fijadas por Racing, el zurdo vuelve a La Plata de inmediato.
Si la operación fracasa por diferencias económicas, Rojo quedará retenido legalmente hasta fin de año.
En ese escenario, recién a partir de enero elegirá su destino final: volver gratis al club que lo vio nacer profesionalmente o retirarse del profesionalismo a los 36 años para jugar en Las Malvinas, la modesta institución de la liga amateur platense donde dio sus primeros pasos en el fútbol.