Opinión
EL RINCON DE LOS SENSATOS

Quien espera, desespera

Por Pablo Francisco Arancedo

La Ley Bases 27742 se publicó en el Boletín Oficial el 8 de julio 2024 y su Decreto reglamentario 695/2024 en el el 5 de agosto 2024.
En el Anexo I de la Ley 27.742 el Congreso de la Nación se identificó y nominó las empresas para que el Poder Ejecutivo Nacional privatice o concesione:
* Agua y Saneamientos Argentinos S.A.
* Belgranos Cargas y Logística S.A.
* Sociedad Operadora Ferroviaria S.E. (SOFSE).
* Corredores Viales S.A.

Privatización:
* Energía Argentina S.A.
* Intercargo SAU

Privatizar y concesionar son contratos distintos.

La privatización es una compraventa, el Estado transmite la propiedad de la empresa. No vuelve al Estado, se hace mediante la venta de su paquete accionario contra el pago del precio ofertado pudiendo contemplar mecanismos de capitalización de deuda.

En mi opinión, es mejor privatizar que concesionar, porque el estado se achica en forma estructural y definitiva. Mientras que en la concesión no, ya que al finalizar la vigencia del contrato la empresa concesionada retrotrae al estado.

Además, la empresa privatizada tiene más fácil acceso al crédito porque tiene activos que pueden ofrecer, por ejemplo, para garantizar el pago de préstamos. En cambio, para las empresas concesionadas es más difícil financiarse porque los bienes concesionados no son suyos, sino que permanecen en el estado nacional. Ejemplo: concesión Aerolíneas Argentina S.A. al Grupo Marsans.

Otra gran ventaja de la privatización es que la ineficiencia y sobrecostos de la empresa en la compra de insumos y servicios será problema de sus accionistas privados, no más de la Nación Argentina.

ESTANCADOS

Nuestra economía está estancada. Desde hace años la actividad no crece. Está colapsada por el fenomenal peso del gasto público y consecuente fenomenal presión tributaria.

La actual presión tributaria es uno de los factores que desalienta la radicación de inversiones y la creación de trabajo formal.
Para bajar la presión tributaria antes es necesario bajar el gasto del Estado en forma estructural, por ejemplo a través de la privatización de sus empresas públicas.

Es una secuencia lógica, ya que no es racional ni prudente hacer todo al mismo tiempo.

Sin embargo, transcurridos más de 18 meses desde la autorización expresa del Poder Legislativo al PEN para que privatice las empresas públicas, todavía no lo hace. ¿Que está esperando?

El pueblo que lo eligió sabe que la reforma de la ley laboral tendrá por efecto abaratar los costos de los despidos con la esperanza que se aliente la creación de trabajo formal.

El pueblo hace todos sus esfuerzos para salir de gobiernos populistas. Pero también la paciencia tiene un límite, cuando se advierte que el peso del Estado sigue asfixiando la economía e impide realizar una baja sustancial de la presión tributaria para devolver dinero al pueblo y permitir que la actividad económica sea realmente más competitiva.

La espera puede convertirse rápidamente en desesperanza, cuando no se avizora el cumplimiento de los hitos que demuestran el cumplimiento de la pregonada reducción del peso del Estado en la economía argentina.

Es por ello que, para no desesperar, espero que el PEN en ejercicio de sus facultades delegadas de la Ley 27.746 en el año 2026 privatice las empresas públicas.