Los seres humanos somos prejuiciosos en distintos aspectos de la vida y la alimentación parece no escapar a esta tendencia. "Emitir juicios para asumir una posición rápida ante ciertos estímulos, problemas o situaciones, con información incompleta, puede ser eficaz o conducir a errores que pueden ser graves, depende de qué sea más importante: la verdad o la velocidad", advirtió el doctor Alberto Cormillot durante un taller dirigido a periodistas, titulado 'Cómo comen los argentinos', que tuvo lugar la semana última y estuvo organizado por el grupo Arcor.
En ese sentido, aseguró que las creencias y mitos se basan en mensajes que buscan una respuesta emocional más que racional. "Mientras que una creencia es una idea o pensamiento que se asume como verdadero, un mito es una historia imaginaria que altera las verdaderas cualidades de una persona o de una cosa y les da más valor del que tienen en realidad. A éstas se suman las leyendas, la propaganda, las leyendas urbanas... todas basadas en mensajes emocionales", precisó.
Luego de esta introducción, el reconocido médico especialista en nutrición mencionó los mitos alimentarios más extendidos en la sociedad. Destacó, por ejemplo, que es falso que las harinas hagan engordar o que los productos integrales ayuden a adelgazar.
Ante la afirmación de que ninguna especie toma leche más allá de la infancia ni toma leche de otra especie, Cormillot ironizó: "Tampoco tiene proyectos, baila, mira las estrellas ni escribe poesías".
Explicó, además, que es falso que los alimentos en lata tengan conservantes y puntualizó que la esterilización de este tipo de recipientes se realiza con vapor. Respecto de los aditivos en los enlatados, el médico recordó que las cantidades máximas permitidas por tipo de alimento están establecidas por el Código Alimentario Argentino (CAA) y que "son inocuas para la salud".
Asimismo, negó que los alimentos industrializados tengan peor perfil nutricional al remarcar: "El grado de procesamiento no determina la calidad nutricional sino la composición final del alimento" y enfatizó que "sin los alimentos industrializados sería imposible alimentar al mundo".
Por último, acerca de la creencia de que 'lo orgánico es más saludable', Cormillot explicó que no hay una sola evidencia que lo indique. "Los productos orgánicos presentan menos residuos de pesticidas pero tienen niveles de agroquímicos", contrastó, para luego añadir que los productos orgánicos pueden tener menor cantidad de algunos nutrientes aunque no se encontró que esta situación tenga un efecto sobre la salud.
VIVIR BIEN
Por su parte, la doctora Mónica Katz, médica especializada en nutrición y directora de la diplomatura en Obesidad de la Universidad Favaloro, hizo hincapié en que un estilo de vida saludable debe incluir un buen manejo de las emociones y la autoestima; una alimentación completa, variada, balanceada, placentera, controlada; y la realización de actividad física habitual.
Sobre el acto de comer, la experta sostuvo que "es un vector para obtener nutrientes, calorías, placer, identidad y socializar", y subrayó que los alimentos "perfectos" no existen.
"Lo que determina una alimentación saludable es el patrón global: conjunto de volumen, variedad, perfil nutricional y frecuencia de consumo", expresó Katz, quien puso de manifiesto que "todo alimento puede ser parte de una alimentación saludable, siempre que sea consumido con moderación y combinado con actividad física".
"Todos nacemos con derecho a comer y a sentir placer al hacerlo", insistió la médica nutricionista, para luego sentar posición a favor de las colaciones al apuntar que no existe evidencia científica de relación causal entre frecuencia de comidas y adelgazamiento.
Del mismo modo, reconoció el rol fundamental de las emociones a la hora de alimentarnos y advirtió sobre las consecuencias negativas que puede tener el estrés sobre las decisiones y modo de comer.
En cuanto a las medidas urgentes destinadas a mejorar la alimentación de la población, Katz abogó por la diversificación dietaria y la capacitación en nutrición, prevención y promoción de la salud dirigida a combatir el fanatismo y la 'posverdad'. Instó a poner el foco en la salud (desterrando el concepto de 'dieta') y evitar la restricción calórica (es decir, hacer dietas de menos de 1.200 o 1.600 calorías por día).
CREENCIAS Y PREFERENCIAS
Durante el encuentro también se dieron a conocer los resultados de distintos estudios que indagan sobre las creencias y los hábitos de alimentación de los argentinos.
Entre los datos más destacados, citaron el hecho de que 9 de cada 10 consumidores realizan cuatro comidas diarias y que más de la mitad realiza colaciones. Mientras la mayoría desayuna en casa, el 32% merienda fuera del hogar.
Respecto de los alimentos predilectos de los argentinos, una encuesta realizada entre 2017 y 2018 a hombres y mujeres de más de 14 años, reveló que la carne ocupa un lugar central a la hora del almuerzo y de la cena, que el 30% de los consumidores la acompaña con pan, mientras que solo el 40% consume postre. Pastas y pizzas o empanadas ocupan el segundo lugar de los más consumidos por la noche.
La infusión más elegida, según el mismo trabajo, es el mate aunque en el desayuno gana el café.
Otra encuesta realizada a 1.200 hombres y mujeres mayores de 18 años dejó al descubierto algunas de las creencias más extendidas entre los argentinos, si bien -como aclararon Cormillot y Katz- muchas veces carecen de sustento:
* 'La dieta saludable es más cara'.
* 'La comida orgánica natural es más saludable'.
* 'El alcohol fija las grasas'.
* 'El pan engorda'.
* 'Comer sano es sinónimo de eliminar grasa de la dieta'.
* 'Hay alimentos que adelgazan: frutas, alimentos light, productos integrales'.
* 'Para estar bien alimentado hay que comer mucha carne'.
Un aspecto, sin dudas llamativo e inquietante, es que este mismo estudio mostró que solo el 5% de la población considera que para adoptar hábitos de vida saludables es necesario tener una alimentación balanceada y realizar alguna actividad deportiva.
Sobre las elecciones que se hacen entre comidas, los datos reflejan que el 60% de los argentinos toma colaciones de media mañana y media tarde, siendo las galletitas la opción más consumida. No obstante, el relevamiento muestra que a media mañana las barritas de cereales, el yogur y las frutas son otras alternativas mencionadas.
En tanto, antes de acostarse, el 30% de los argentinos consume un chocolate, en especial en los meses de invierno.