La libertad de expresión en Venezuela pareciera que pende de un hilo. La intención del gobierno de Hugo Chávez de clausurar más de 250 emisoras opositoras comenzó el viernes 31 de julio con el cierre de 34 de ellas y con el ataque, el lunes, al canal Globovisión por parte de activistas chavistas.
Si bien también intentó sancionar una ley para "limitar el accionar de los medios burgueses", la avanzada quedó sin efecto. Aunque no la preocupación.
Para entender más en profundidad la realidad política venezolana, La Prensa entrevistó a Asdrúbal Aguiar, columnista y Consejero Editorial del Diario El Universal de Caracas.
Aguiar fue magistrado de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, Ministro de Relaciones Interiores y Presidente encargado de Venezuela. Es catedrático de la Universidad Católica Andrés Bello, en Caracas, Profesor Visitante en la UBA y en la USAL, y Académico Correspondiente de las Academias Nacionales argentinas de Ciencias Morales y Políticas y de Derecho y Ciencias Sociales. Este año recibió el Gran Premio Chapultepec de la SIP, por sus aportes a la libertad de prensa en el continente.
-¿Cuál es la situación de los medios de comunicación en Venezuela?
-El gobierno de Chávez, disponiendo de los recursos fiscales del petróleo, ha instalado una suerte de latifundio mediático propio, con propósitos de neta propaganda revolucionaria. En cifras gruesas, luego de contar apenas, en 1999 con una señal nacional de radio y otra de TV, entre medios estatales y paraestatales cuenta hoy con 43 señales de TV, 358 emisoras de radio AM-FM y comunitarias, 156 páginas WEB, y 150 periódicos, todos financiados con dineros y publicidad gubernamentales; sin contar uno que otro diario nacional o regional, o las dos televisoras privadas -VeneVisión, de Gustavo Cisneros, y Televen, que la controla José Vicente Rangel, ex Vicepresidente de Chávez-.
-¿Qué pasa con los medios privados?
-Luego de obligar a la radio y TV privadas a mantener encadenamientos por largas horas para la transmisión de mensajes gubernamentales o de los programas del propio Chávez, éste las mantiene a raya con una ley de control de contenidos y de manejo de señales, que lleva al cierre de Radio Caracas Televisión y permite ahora el anuncio del próximo cierre de Globovisión.
-¿De hecho comenzó esta semana clausurando 34 estaciones de radios?
-Sí, estaban situadas en las áreas metropolitanas donde el Gobierno ha perdido terreno a favor de la oposición.
-Chávez asegura que las clausuras se deben a que los medios están dirigidos por burgueses que hacen terrorismo mediático.
-En Venezuela, al igual que en Cuba, -cuyos funcionarios del G2 controlan en nuestro país la sala situacional de la Presidencia, la policía política y de inmigración-, todo discrepante es oligarca, contrarrevolucionario, apátrida o lacayo del Imperio. Así de sencillo.
-¿Qué significa ser periodista hoy en Venezuela?
-Hoy es un oficio de guerra, por lo que la libertad de expresión y de prensa se torna en un acto de heroicidad, y hasta suicida. Se termina muerto, en la cárcel, o sin trabajo.
-Entonces, los enemigos son los periodistas y las empresas periodísticas...
-El llamado Socialismo del siglo XXI, que es la misma antigualla marxista de los siglos XIX y XX, pero remozada y a ritmo de Blackberry, entiende que el teatro de operaciones de su guerra política -no olvidemos que Chávez es un soldado- es el teatro de la opinión pública; de modo que, por considerar a los medios y a los periodistas fuente de poder político, busca controlarlos para que no nutran con sus armas al "enemigo". Así de simple.
-¿Cree que hay una tendencia en la región a demonizar el trabajo de los medios?
-Chávez llegó al poder de manos de los medios, con el apoyo militante de algunos editores que hoy son sus víctimas. La luna de miel se mantuvo mientras funcionaba la caja de caudales de la industria petrolera, adormecedora de conciencias y voluntades aquí en Venezuela y también en el exterior. No extraña que el Canciller español Moratinos y hasta Lula considere que en Venezuela fluye la libre expresión sin cortapisas. Han sido su centro de negocios más rendidores; tanto como lo es para José Miguel Insulza, secretario de la OEA que al funcionamiento de la democracia en el continente.
-¿Y a nivel interno que sucede con las denuncias de corrupción contra Chávez?
-Las denuncias contra Chávez y su gobierno crecen exponencialmente y ya no pueden ser ocultadas. Hay pruebas de su maridaje con la narcoguerrilla colombiana. Recién fueron incautadas armas de nuestro Ejército en manos de las FARC. El computador de Raúl Reyes (el fallecido número 2 de las FARC) y las declaraciones del Mono Jojoy (miembro del Secretariado de las FARC) son reveladoras de tan grave circunstancia. La prensa española e internacional dan cuenta de cómo fluyen los cargamentos de droga por Venezuela y con distintos destinos en el extranjero. Los colombianos consideran que los cárteles se han desplazado desde su territorio hacia el nuestro, por más complaciente. En Israel, tanto como lo viene denunciando el gobierno norteamericano, señalan que en territorio venezolano -Isla de Margarita, Valencia, Maracaibo- sirve de residencia y cobijo a núcleos del terrorismo internacional de origen islámico. De eso, justamente, es lo que no quiere Chávez que se hable.
-Hay un cierto temor a nivel internacional de que Venezuela termine por convertirse en Cuba.
-En Venezuela no es que existe una aproximación a La Habana. La Habana se mudó a Venezuela desde 1998, para ayudar al candidato Chávez. Chávez no cree en los paradigmas de la república democrática, y el hecho de que se hagan elecciones en Venezuela no significa que su régimen sea demócrata. Fidel y Saddam Hussein nunca dejaron de realizarlas, tanto como lo hizo Hitler.
-Y con todas esas denuncias no investigadas ¿el pueblo venezolano continúa polarizado?
-Una de las encuestas más serias, y la más reciente, es la de Alfredo Keller, cuyos datos explican la desesperación oficial y la aceleración "revolucionaria" de Chávez: las cifras ponen de manifiesto que sólo un 36% de los venezolanos acepta el modelo socialista, en tanto que lo rechaza el 54%. El 56% quiere libertad educativa, el 28% desea educación ideológica por el Estado. El 60% apoya la libertad de prensa y sólo un 25% considera propio que el Estado la censure. Y el 78% afirma que el gobierno chavista es profundamente corrupto, salvo un 18% que lo defiende.
-Y estos números benefician a la oposición pese a que es cuestionada.
-Se critica mucho a la oposición por su supuesta falta de unidad o de organización, pero lo cierto es que esa oposición derrotó a Chávez con su reforma constitucional, copia de la Constitución cubana de 1976. Y esa misma oposición le quitó los bastiones metropolitanos más poblados o sensibles del país: la Gran Caracas, Mirada, Carabobo, Zulia, -el distrito petrolero y segundo más poblado-, y el Estado frontera con la Colombia caliente: el Táchira.
-¿Hay persecución política en Venezuela?
-Chávez ha criminalizado a la disidencia y la persigue judicialmente: Manuel Rosales, ex candidato presidencial y alcalde de Maracaibo recién electo hubo de pedir asilo en Perú. Busca crear temor en quienes intentan afiliarse abiertamente con la oposición. Y cabe recordar que el gobierno monta listados electrónicos con los nombres y las firmas de quienes han pedido referendos en el Poder Electoral contra Chávez; y con tales listas se le niegan a sus firmantes hasta el derecho de ejercer sus derechos civiles a la identidad o al otorgamiento de algún documento o la obtención de un pasaporte. Quienes forman parte de dichas listas no tienen trabajo en el Estado y si gozan de algún subsidio o beca les es suspendido, a menos que declaren haber firmado bajo presión de los enemigos de la revolución. Eso es público y notorio, no una especulación.
-¿Cuál es el reclamo prioritario de los antichavistas?
-El respeto a la Constitución y a la democracia, por parte del gobierno. Nada más.
-¿Cuáles son hoy los accesos a la información que tienen los periodistas venezolanos?
-Los periodistas que sirven a medios privados no tienen acceso ni a las fuentes ni a los actos organizados por el Gobierno. Deben copiarla de la información transmitida por el canal del Estado. Se trabaja a tientas y por inferencia, con apoyo en lo que logran recopilar fuentes internacionales. Todo es "secreto de Estado" dentro de la mejor cultura militar y autocrática latinoamericana.