Cultura
DICCIONARIOS Y ACADEMICOS DESMENUZAN LOS MULTIPLES SIGNIFICADOS DE UN TERMINO DE MODA

¿Qué hay en una palabra?

POR MARIO TESLER

Hombre dedicado a la filología, Marcos Morinigo encaró la tarea de dirigir una investigación y compilación de americanismos editada en 1966. En esta obra de referencia se incluyen todos los distintos significados y usos que de la palabra "chongo" se hacía por entonces y, probablemente, se siga haciendo en algunos países de Hispanoamérica cuya población se conformó con negros esclavizados, provenientes de distintas regiones africanas, y cuyos descendientes hoy están presentes en algún porcentaje de esas poblaciones.

Así nos enteramos de que en Chile "chongo" significa "cuchillo sin filo, o muy mellado y vaso ordinario de vidrio". En Guatemala "trenza o moño de pelo".

En Puerto Rico "quedarse uno chongo" es llevarse una impresión desagradable o una decepción; también al cochinillo le llaman "chonguita". En México, como en Guatemala, "trenza o moño de pelo" y además "dejar o quedar con el chongo hecho" es "dejar compuesta y sin visita a una mujer"; también se llama "chongo" al "dulce de pan frito en mantequilla y cocido en miel" endurecida y "con queso encima"; particularmente en el estado mexicano de Durango se suele decir "andar con la mano en el chongo", lo que equivale a andar con rodeos. En Venezuela "se dice del gallo o gallina de gran tamaño". Y tanto en la República Dominicana como en Puerto Rico se dice del "caballo ordinario".

Morinigo no incluye el uso de la palabra "chongo" en Argentina como variante de la denominación obrero, según lo afirma Juan José de Soiza Reilly en 1912 desde la revista Fray Mocho; tampoco como sinónimo de varón que cobra por sus servicios sexuales al homosexual pasivo. Esto se justifica ya que en ese entonces nadie llamaba así a un obrero, ni se había popularizado su uso siquiera en el ambiente homosexual de Buenos Aires.

En cambio, no merece ser excusada la Academia Argentina de Letras, autora del Diccionario del habla de los argentinos, que no incluyó la palabra "chongo" en su primera edición, que data del año 2003, cuando por entonces ya se había popularizado y figuraba en todos los vocabularios lunfardos.

ACTUALIZACION

En una actualización de su Diccionario de la lengua española, la Real Academia Española difundió en el curso del año 2020 los diferentes significados que en algunos países de Hispanoamérica tiene la palabra "chongo", sumando algunos a los compilados por Morinigo.

Informa la Academia que en Guatemala además de llamar "chongo" a la "trenza" y al "moño de pelo" denominan así también al "rizo de pelo". En el Perú "chongo" se le dice al "alboroto", al "prostíbulo", a la "casa de citas", al "bulín" y "chonguero" se aplica al "parroquiano de los prostíbulos". Para los portorriqueños "chongo" es el "racimo de plátanos de calidad inferior"; y al "caballo de poca fuerza" le dicen "chongo" en Puerto Rico y en la República Dominicana.

Al dulce que se hace de pan frito, o leche cuajada y un almíbar en México le dicen "chongo zamorano", y al reñir o pelearse "agarrarse del chongo".
Por su parte, el 7 de septiembre del 2020, la Academia de la Lengua Peruana publicó esta contribución de Marco Martos sobre el uso de palabra chongo:

Chongo es voz popular peruana que durante décadas ha significado "prostíbulo", "burdel", "casa de citas", "bulín". "Chonguero" era llamado el parroquiano de los prostíbulos. "Chongo" y "chonguero" tenían cierto halo de cosa prohibida y no aparecían en las conversaciones refinadas ni en la escritura, con excepción de las novelas, en boca de los personajes, nunca en la del narrador.

Los sentidos de los vocablos permanecen o cambian en la historia. "Chongo", sin perder su sentido inicial, ha adquirido otro: desorden. Un periodista, Pedro Salinas, ha escrito: "Es que todo Lima está así. Es un chongo descomunal, endiablado, profundo. Y en el resto del país ni les cuento. Porque aquí no hay gobierno ni mando ni responsable ante quién quejarse". (Perú 21, 23.05.2010).

Lo que pasa con "chongo" ocurre también con "burdel". En francés "bordel" es desorden y también "prostíbulo". Hace varios años Pablo Macera, en una de esas frases-choque que lo caracterizaban, dijo: "El Perú es un burdel", aludiendo al caos de la sociedad de nuestro país. De inmediato recibió el comentario del psicólogo Baldomero Cáceres quien sostuvo que el Perú no es un burdel, porque ese establecimiento se caracteriza por el orden: todo el mundo cumple un papel conocido, las prostitutas, los clientes, los vigilantes. De acuerdo a esta interpretación, el prostíbulo es un lugar donde nadie "mete vicio" ni "hace chongo".

En Colombia "chongo" es la "persona que no entiende lo que se le dice o que está distraída".

Entre los paraguayos y combinado con el guaraní, a los amantes se les suele decir "chongo" al varón y "chonga" a la mujer, corre la expresión popular oúma nde chongo ("ya viene tu amante"). La paraguayología incluye otros dos usos más:

Çhongo es la relación de amistad en tono de compinche o amigo; y cuando se toman decisiones emotivas o se producen favoritismos -sin más criterio que la afinidad íntima- entre estas personas se llama chonguerismo.

Con la transcripción de todos estos significados que nos proveen los investigadores y niveles académicos se sabe cómo es o fue usada la palabra "chongo" en los distintos países, pero no si está incorporada al habla coloquial de toda la población, o circunscripta a alguna periferia social; tampoco se sabe si es o no un regionalismo del país.

Lo que sí muestra es que al adjetivo "chongo", aunque con distintos significados, nunca se lo encuentra en su esencia con precisión; no aparece con sentido meliorativo sino que para designar o aludir a algo vulgar, de mala calidad, o a cosa ordinaria.

"Chongo" equivale a cuchillo mellado, vaso de mala calidad, caballo ordinario o de poca fuerza; "agarrarse el chongo" es pelearse o generar desorden; también es persona que no entiende o que es distraída.

En cuanto a temas vinculados con sexo, "chongo" se le llama al prostíbulo, a la casa de citas, al "bulín", a tener una relación sexual o amorosa con alguien sin estar comprometido.

Autores argentinos reiteran en sus trabajos cuanto informaron los especialistas y académicos de otros países, en algunos casos con variantes; hasta se atrevieron a sumar agregados, cuya verosimilitud está por probarse, sin decir cabalmente qué es el "chongo" en el aquí y ahora para nosotros, los porteños y bonaerenses.

Resta estudiar las particularidades que con el tiempo fueron caracterizando a quien se llama "chongo" y a su actividad cuentapropista "chonguear", o "andar chongueando", en el ámbito de la ciudad de Buenos Aires, cuyo uso fue extendiéndose paulatinamente al habla en los pueblos del conurbano.