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La División Organizaciones Criminales de la Policía de la Ciudad allana a la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación en el marco de la causa por el robo de fármacos del Hospital Italiano.
Fuentes del caso confirmaron que el operativo se llevó a cabo en la calle Juan Felipe Aranguren al 1300, en Caballito. Eduardo Gerome, abogado de la Asociación, habló con la prensa y confirmó que acompañaron al Hospital a realizar la denuncia, por lo que “somos los primeros que queremos que esto se aclare”.
“La Asociación tomó conocimiento de los hechos delictuosos que ocurrieron en el Italiano y que involucraban a profesionales que estaban asociados, por lo que, cuando se supo, se hizo la denuncia correspondiente”, explicó.
Sobre la calle Aranguren, Gerome sostuvo que el operativo los tomó por sorpresa debido a que ellos estaban dispuestos a entregar lo que fuese necesario: “Se acompañó toda la información necesaria y ahora el juzgado manda a la Policía a que retire cualquier documentación que se tenga”.
“Estamos reuniendo todo lo que tenemos para entregarlo. Se buscan actas de reuniones, entre otros elementos, para complementar la causa”, añadió.
Acerca de los acusados, señaló que hasta el momento ninguno de ellos había tenido algún problema o algo que llamara la atención de las autoridades.
Por último, comentó que no están en contacto con Boveri y Lanusse: “Ellos no concurrían a la Asociación, solo fueron citados con posterioridad a los hechos y todo está constatado”.
Tres domicilios fueron allanados en el marco de la causa en la que se investiga el robo de fármacos del Hospital Italiano, y en una de las viviendas la Policía encontró diversos elementos relacionados al uso médico, por lo que la situación de los dos acusados, Hernán Boveri y Delfina Lanusse, es cada vez más complicada.
El pasado 13 de marzo, la División Investigaciones de Organizaciones Criminales de la Policía de la Ciudad realizó tres operativos, dos en Capital Federal y otro en Tigre, tras una orden del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°47 en la causa por hurto calificado.
En uno de los domicilios de la Ciudad de Buenos Aires se secuestraron pendrives, tablets, un celular y notebooks.
Además, se incautaron elementos del hospital: una caja con tubos con anestesia clínica, jeringas, agujas y ampollas con sedantes quirúrgicos.
ABREN UN CELULAR
Mientras avanza la investigación, la Justicia ordenó abrir el teléfono del anestesista Alejandro Salazar, que murió por sobredosis, para averiguar de dónde salieron los medicamentos que consumió.
El celular había sido encontrado por la Policía a metros de donde estaba el cuerpo del hombre y está bloqueado. Por ese motivo, el juzgado solicitó la apertura del dispositivo a la DATIP, oficina del Ministerio Público Fiscal, para analizar su contenido y rastrear información relevante.
De acuerdo a lo que indicaron fuentes judiciales, el fiscal de la causa le tomará declaración testimonial la próxima semana a un amigo de Salazar, también residente, con quien estuvo hablando hasta la noche anterior de su muerte.