Una violenta explosión sacudió la ciudad colombiana de Cúcuta cuando un coche bomba cargado con explosivos detonó a pocos metros del comando de la Policía del Departamento de Norte de Santander, dejó un saldo de al menos una vez personas heridas -ocho de ellas efectivas policiales y tres civiles- y encendió la máxima alerta a solo seis días de la investidura del mandatario electo Abelardo de la Espriella.
El atentado, perpetrado en el barrio Tasajero y cerca del concurrido mercado Cenabastos, aprovechó el habitual flujo de vehículos de carga para pasar desapercibido antes de accionar la carga destructiva, la cual estuvo seguida por el lanzamiento de otros artefactos explosivos en las inmediaciones que impactaron sobre los transeúntes del sector, entre ellos una mujer que trabajaba en un puesto callejero de café.
El hecho generó una condena institucional inmediata en medio de un clima de extrema tensión política y de seguridad en la zona fronteriza con Venezuela. A través de sus redes sociales, el presidente electo Abelardo de la Espriella expresó: "Condeno con absoluta firmeza el cobarde atentado terrorista perpetrado en Cúcuta contra nuestra Policía Nacional. Mi solidaridad con los uniformados heridos, sus familias y con todos los ciudadanos que hoy viven momentos de angustia".
Por su parte, el secretario de Seguridad del departamento de Norte de Santander, George Quintero, confirmó ante la prensa la gravedad del reporte médico al señalar: “En este momento tenemos ocho personas lesionadas de la policía y tres personas particulares (…) Es un hecho atroz, violento (…) y es lamentable lo que pasó”.
Frente a la emergencia, el gobierno entrante y las fuerzas de seguridad activaron de respuesta inmediata, ofreciendo una recompensa superior a los 32.000 dólares para obtener información que permitan dar con los autores del ataque.
El general retirado Jorge Eduardo Mora, designado como futuro ministro de Defensa y oriundo de la localidad afectada, fijó la posición de la próxima administración al manifestar: "Los violentos deben tener claro que no lograrán sembrar miedo ni doblegar la institucionalidad. Colombia necesita unidad y firmeza para enfrentar a quienes atentan contra la vida, la seguridad y la tranquilidad de los ciudadanos. Reafirmo mi compromiso de trabajar por una fuerza pública fortalecida y por un país donde la violencia no tenga la última palabra".
La acción criminal se sumó a una serie de ataques recientes registrados en una provincia dominada por la presencia de grupos armados ilegales como el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las disidencias de las FARC.
Apenas tres días antes de la detonación, dos policías sufrieron heridas durante una emboscada contra la caravana del coronel Jorge Andrés Bernal en las cercanías de El Zulia, tanto que en junio un periodista fue asesinado por sicarios en la misma ciudad.
En contraste con los repudios del equipo entrante, el presidente saliente Gustavo Petro no realizó declaraciones sobre la tragedia debido a que se encontraba en el marco de un viaje oficial a Cuba para mantener reuniones bilaterales con su par Miguel Díaz-Canel.