Con una carrera que atraviesa más de dos décadas, Alejandro Astola inicia una nueva etapa en solitario con una premisa clara: volver al origen. Lejos de fórmulas y estructuras prefabricadas, el músico sevillano se propone reconectar con el impulso más puro de la creación, ese que nació cuando, siendo apenas un niño, tomó por primera vez una guitarra.
Su gira “Mi Guitarra y Yo” no es sólo una serie de conciertos, sino una experiencia íntima que ya dejó huella en Sevilla: siete noches consecutivas, siete salas distintas y todas con entradas agotadas. Al igual que en la Ciudad de Buenos Aires, donde se presentará este viernes en el Torquato Tasso donde colgó el cartel de ‘Sold Out’. Un formato cercano, casi confesional, donde el artista abre su cuaderno y pone a prueba canciones inéditas frente al público.
En diálogo con La Prensa, Astola reflexiona sobre sus comienzos, su vínculo con el flamenco, el proceso creativo y el presente de la música.
De un juego a una vocación
-¿Cuándo arrancó con la música?
-Pues mi tío le dio a mi hermano una guitarra un día en Jerez y se la llevó para casa. Yo era muy chico, tenía 12 años, y la dejó ahí en un rincón. Y dije: “¿esto qué es?”. Me puse a trastear y hasta hoy. Fue como Harry Potter con la varita: cuando la coges y dices “esto es para mí”. Yo dije: voy a hacer esto toda mi vida.
-¿Y por qué el flamenco?
-Porque es una parte muy pura de nuestra música, pero yo no soy flamenco. Hay que tener un “aje” que yo ni alcanzo ni pretendo. Me considero más cancionero, cantautor. Soy andaluz, claro, y eso se nota, está en los brochazos de lo que hago, pero no me puedo definir como flamenco.
-Cuando compone, ¿qué surge primero: la música o la letra?
-Las dos cosas juntas. Suele venir de una frase, algo que escucho o que se me ocurre. De ahí tiro del hilo y aparece una historia o una emoción hasta que se arma la canción.
-¿Cuánto hay de autobiográfico en tus letras?
-Hay bastante, pero no todo. Lo que sí hay siempre es una emoción real. A veces la historia es inventada, pero el sentimiento es verdadero. Me gusta sentirme guionista, no solo contar mi vida, sino crear historias como si fueran películas en canciones.
-¿En qué momento de tu carrera estás hoy?
-En un momento deconstructivo. He aprendido muchísimo en estos años, pero ahora estoy dejando todo eso en una esquina para volver a componer desde el niño que fui. Las herramientas están, pero no quiero forzarlas. Lo importante es lo que se cuenta, no cómo se cuenta.
La gira “Mi Guitarra y Yo” nació el pasado 19 de enero en Sevilla, en condiciones particulares: debido a un problema de salud en su mano, Astola se presentó junto al guitarrista Sergio Gallardo, en un formato despojado donde el vino de Jerez y su cuaderno de canciones fueron protagonistas.
-¿De qué se trata esta gira?
-Más que conciertos, son experimentos. Canto seis canciones que ya salieron y el resto las saco de mi libreta. Miro las caras, el silencio, las emociones del público. Eso me ayuda a elegir cuáles merecen estar en el próximo disco. No quiero decidirlo solo.
-¿Las que tengan más aplausos?
-Las que tengan más aplausos y más silencio.
-¿Cuándo se presenta en Buenos Aires?
-Sí, este día 20 en el Torcuato Tasso, que está todo agotado. Bendita sea esta tierra que me ha recibido con los brazos abiertos. Y en agosto volvemos, porque se quedaron con ganas… y yo también.
-¿Qué le gustaría que alguien sienta después de escucharlo?
-Algo. Lo que no se puede permitir es la indiferencia. Prefiero que sientan odio, pena o lo que sea, pero algo. Dejar a alguien indiferente es lo peor.
-¿Cómo ves el panorama musical hoy?
-Un vertedero en el que salen algunas flores. Hay muchísima música, muchísimo consumo, pero entre todo eso siguen apareciendo cosas increíbles. Siempre hay alguien que sorprende.
Fundador de Fondo Flamenco y con una trayectoria que incluye 13 discos y colaboraciones con artistas de distintos géneros, Alejandro Astola encara esta etapa como un regreso a lo esencial.
Después de más de 20 años componiendo, el músico vuelve a ese chico de 12 años con una guitarra y un cuaderno, dispuesto a escribir sin condicionamientos. En ese gesto simple, casi primitivo, encuentra la clave de su presente: hacer canciones desde el corazón y dejar que sea el público quien complete la obra.
Alejandro Astola se presentará este viernes, a partir de las 22:00 horas, en el Torcuato Tasso, sito en Defensa 1575 de esta ciudad, en una velada donde el público podrá disfrutar de su música en un formato íntimo y cercano, fiel a la esencia de su propuesta artística.