Suplemento Económico

¿Por qué no arranca la economía?

Existe un proceso económico en marcha pero múltiples miradas para analizarlo. Hernán Letcher cuestiona las características del modelo libertario que condena a la industria y al consumo interno. Diego Piccardo, en cambio, avala los cambios y el programa de sesgo exportador.

HERNAN LETCHER, DIRECTOR DEL CENTRO DE ECONOMIA POLITICA ARGENTINA

“El modelo cierra en una única dimensión: tener dólares”

La sinuosidad de la actividad económica, ese encadenamiento de números positivos y negativos que surgen mes tras mes de manera alternada, siembran de incertidumbre el futuro. El economista Hernán Letcher, director del CEPA (Centro de Economía Política Argentina) no se muestra sorprendido. Sostiene que el modelo tiene un sello característico: desdeña a la industria y el consumo interno, y privilegia los rubros de sesgo exportador.

-¿La economía opera en modo serrucho?

-Cuando se ve la gráfica, lo que se observa son sucesivos crecimientos y caídas. Así que definitivamente dibuja un serrucho. Pero la verdad es que en los últimos dos meses hemos tenido una caída de dos meses consecutivos. La segunda, la de julio, ilustrando un retroceso muy significativo. El más importante desde la pandemia para acá. Con lo cual, ahí se abren varias cuestiones.

-¿Cuáles?

-La primera es que el Gobierno evidentemente le erró estrepitosamente a su proyección de crecimiento. En el presupuesto 2026 estimaba 5% de crecimiento para este año, y el Fondo Monetario Internacional daba 4%. Probablemente el crecimiento este año esté más cerca de 2 o a lo sumo del 2,5%. Con lo cual le erraron fuerte. Uno podría preguntarse porqué le erraron. ¿Le erraron porque las actividades que creyeron que iban a crecer no crecieron? No, ese no es el problema. Porque Energía y Minería crecieron. Ocurre que estimaban que no iba a haber un efecto negativo en el resto de las actividades, particularmente en la Industria y el Comercio. Y esto es interesante porque en este punto es donde reside el Talón de Aquiles del modelo. La caída del consumo, que se refleja en caída de producción industrial, tiene en su origen la pérdida del poder adquisitivo, además de una torta que se reparte ahora con los importadores. El problema es la caída del poder adquisitivo, algo que el Gobierno niega que directamente exista. Con lo cual, está tapando el sol con las manos. Hoy el mercado se está dando cuenta de una cosa que la venimos sosteniendo desde hace rato. A lo que aspiraba el Gobierno es que las actividades que crecían iban a subir mucho y el resto se iba a quedar más o menos ahí. Y no, estos rubros cayeron y compensaron incluso el crecimiento. Con lo cual, lo que se está viendo es un efecto serrucho. Pero en realidad no es un efecto serrucho, si se le pone la lupa lo que surge es que las actividades que caen, que son además las que generan más empleo, las que mueven la rueda de la producción, están sobrecompensando a las que pensaban que irían para arriba.

EL PROGRAMA

-¿Este es un sesgo definitivo del programa?

-Definitivamente, no hay ninguna duda. Nosotros publicamos estudios sobre el crecimiento en dos velocidades por primera vez en marzo de 2024.

-Ni bien arrancó el Gobierno de Milei.

-Es que se notaba desde el inicio. No sólo en sus declaraciones sino que sus indicadores así lo ilustraban. A mí lo que me sorprende es que aún hoy a algunos les llame la atención. Que hayan tardado dos años en darse cuenta. No sé cómo asesoran a sus clientes si no se dieron cuenta de que esto estaba ocurriendo hace dos años y de repente lo descubrieron ahora porque lo dijo el JP Morgan.

-¿Sería erróneo o ingenuo pensar que pueda haber una fase dos del programa que apunte al consumo interno y la actividad productiva?

-No se dará porque en la ingeniería del modelo eso no está incluido. En eso Milei es claro: siempre dijo que no quiere a la industria y no le interesa si a la gente le va bien o le va mal. Le interesa si tenemos dólares o no. Se hace acreedor y beneficiario de cosas que por cierto no hizo. En el sector energético no hizo nada para tener este beneficio. Depende del desarrollo de Vaca Muerta, que lo hizo YPF desde la estatización para acá, y del gasoducto, que lo hizo la gestión anterior. Sin ánimo de politizar. Objetivamente, el gobierno actual en materia de energía no hizo nada. Lo que podría haber hecho y no hizo es la segunda parte del gasoducto, con lo que hubiera ahorrado unos u$s 4.000 millones adicionales. Y con eso el modelo cierra, en el sentido del objetivo que tiene Milei, no porque funcione. Cierra en la única dimensión que a él le preocupa: tener dólares.

-Hace dos semanas que sube el riesgo país. ¿Cuáles son las causas, según su punto de vista?

-Hay dos causas. Una es el efecto internacional, la suba de la tasa por parte de la Reserva Federal. Esto pone un piso al costo de financiamiento y por lo tanto al riesgo país. La otra parte tiene que ver con la política interna. La caída de la actividad genera muchísimas más dudas de las que ya había. Y ya había dudas particularmente con el programa financiero 2026-2027. Lo que hace esta situación de suba del riesgo país es agravar el programa. El Gobierno dijo en su momento ‘yo tengo los dólares. Los saco de acá, de acá y de acá’. Todas esas fuentes de financiamiento, y particularmente una, la colocación de deuda de u$s 5.000 millones el año próximo, parece bastante difícil de imaginar en un escenario electoral con un riesgo país arriba de 600 puntos. Y con un contexto global que tiende a mirar la tasa hacia arriba y no hacia abajo. Segundo, una actividad para abajo. Todo ese escenario hace que los inversores se pregunten: ¿cómo me vas a pagar? Por eso el JP Morgan hace lo que hace. Se vuelve inevitable verlo. ¿No lo vieron antes? Es una pregunta válida pero creo que mientras pudieron hacer negocios miraron para otro lado. Cada vez se hace más evidente este tipo de limitaciones.

VOLATILIDAD

-En la Argentina es un clásico la volatilidad en años electorales, mucho más si las elecciones son presidenciales. ¿Ocurrirá esto el año próximo?

-Seguro que habrá volatilidad el año próximo. No escucho ninguna voz del mercado que diga que no habrá volatilidad.

-Algunos economistas libertarios suelen afirmar que esta vez será distinto.

-Eso lo dicen porque es una expresión de deseo, están haciendo política.

-En la estrategia oficial, ¿el Gobierno puede darle un giro más pragmático al programa económico en un año electoral?

-¿Poner plata en la calle? Tienen dos problemas: primero, no lo van a hacer porque Milei no cree en eso. Ellos mismos están convencidos de que si ponen plata en la calle habrá efectos inflacionarios. Porque en términos monetarios esa es su lógica. Tienen, además, otro problema. Con el nivel de endeudamiento y morosidad que existe en la sociedad, con 6 millones de personas morosas, multiplicado por los integrantes de una familia, por ahí son 20 millones de personas. Si se pone plata en la calle la gente la usará para pagar la deuda. Y eso no activa la economía. No digo que todos actúen así pero una parte importante probablemente sí. No digo que no haya que hacerlo, porque el problema de la morosidad hay que resolverlo. Ahora, si eventualmente quisieran reactivar la economía con una especie de Plan Platita, como lo suelen llamar, podría no tener efecto sobre la actividad económica.

-Teniendo en cuenta el endeudamiento y los problemas de empleo y quebrantos, ¿cómo juega el factor tiempo de cara a las elecciones? ¿La sociedad conservará la paciencia, redoblará la apuesta?

-Esa es una pregunta más sociológica o política y no es necesariamente mi expertise. Lo que vengo viendo es que el componente material de la gente que no llega a fin de mes progresivamente empieza a tener mayor relevancia a la hora del voto. Incluso el que antes, cuando le preguntaban por la imagen del Gobierno decía ‘regular’, ahora dice ‘mala’. Está enojado, no quiere saber nada. Y el que apoyaba pero no era tan orgánico, se está pasando del otro lado. Queda un núcleo duro que para mi forma de ver es muy pétreo, que pase lo que pase no modifica su forma de ver la economía.

-¿Núcleo duro y relevante o solamente duro?

-Del orden del 30%. En este tipo de cuestiones, más por experiencia que por conocimiento, prefiero no escupir para arriba. No sé cuándo esa persona termina cambiando su forma de pensar. Quizás es un hecho secundario en relación a cuestiones materiales. Es por acumulación. Eso sí es difícil de medir.

DIEGO PICCARDO, ECONOMISTA JEFE DE LA FUNDACION LIBERTAD Y PROGRESO

“La actividad está estancada, pero va a mejorar”

La actividad económica repta. No logra levantar la cabeza del suelo. Por momentos pareciera ganar cierta intensidad y algunos números, como la baja de la inflación y el vigor de los rubros petrolero, agropecuario y minero, permiten alentar la esperanza de un futuro promisorio.

Hay meses, sin embargo, en los que cunde la desesperanza. La actualización permanente de las tarifas de los servicios, principalmente en el transporte, ha limado el poder adquisitivo de los salarios. Algunos, en cambio, ni salario tienen.

Quienes explican el modelo económico libertario insisten en que no puede analizarse con los mismos parámetros de siempre. Algo ha cambiado en la Argentina, tal vez para siempre. Hoy priman las actividades con perfil exportador y sufren aquellas destinadas al mercado interno.

Están de parabienes algunos polos productivos ubicados en el interior del país, como Neuquén, la Zona Núcleo y parte de la cordillera, y sufren los descomunales aglomerados urbanos, donde se siente la precariedad laboral. La gran pregunta es si esta Argentina llegó para quedarse.

SERRUCHO

“Mirando los datos uno se da cuenta de que la economía está estancada. El hecho de que exista esta volatilidad es interesante de analizar. La caída del 2,9% en la actividad económica me parece un tanto exagerada. Quizás hubo algunos factores puntuales que influyeron en esto”, sostiene Diego Piccardo, economista jefe de la Fundación Libertad y Progreso.

Y explica: “El Gobierno menciona que hubo una interrupción del suministro de gas en algunas industrias, dos días en que Argentina jugó en el Mundial, un cuasi feriado. Ya en agosto salió el IGA (Indice General de Actividad) de Orlando Ferreres que marcó una suba del 1,7%. Eso nos da una señal de que hubo algo puntual. Una caída del 2,9% es similar a la que hubo en septiembre de 2019 luego de una devaluación del 50% del tipo de cambio. Creo que los factores puntuales en agosto se van a revertir. Vamos a tener una suba que también va a ser importante. No va a recuperar el total del nivel de actividad económica pero le va a quitar dramatismo a la situación.

-¿Cómo se puede estabilizar esto para que la economía no experimente esos movimientos de indicadores en positivo y luego en negativo, alternadamente?

-Creo que va a haber que empezar a acostumbrarse un poco al hecho de que haya una economía distinta a lo que era antes. La estructura económica de la Argentina está cambiando. Tenemos mucho más peso en el sector energético. El minero va a empezar a dar frutos un poquito más adelante porque recién se están realizando las inversiones. Creo que eso cambia la estacionalidad de la economía y la estacionalidad propia de los mismos sectores. No es lo mismo todo el petróleo que se extraía antes, que ahora, con una dinámica distinta por el volumen que se maneja y por el hecho de que ahora somos más exportadores que importadores. Cambia un poco la estacionalidad. Eso los indicadores del Indec lo están sufriendo, ajustan todo el tiempo y eso genera que haya una volatilidad intrínseca. Mirar un dato puntual no va a marcar mucho. Habría que observar un promedio de tres o seis meses móviles y eso va a permitir ver cómo viene todo. La economía está estancada. Y cuando se abre por sectores, hay rubros que están creciendo y otros que están cayendo.

-¿Este es un sesgo definitivo del modelo económico?

-Es un cambio estructural, es algo que la Argentina tenía que hacer. Acá hay una transición de una economía cerrada a una abierta. Si nosotros queremos volver a la situación anterior, sería dar un paso atrás. Creo que es correcto el camino que tomó el Gobierno, era algo que se debía implementar. Los perdedores de la economía, como la industria, la construcción y el comercio, van a terminar reconfigurándose. Algunos sectores industriales que vivían gracias al proteccionismo arancelario o bien desaparecen o bien se reconfiguran. Después la construcción va a tener otra función. Por ejemplo, en San Juan el Proyecto Vicuña va a adelantar u$s 200 millones para hacer infraestructura. En Vaca Muerta las mismas empresas también están haciendo infraestructura. El Gobierno concesionó 9.000 kilómetros de ruta. Todo eso la construcción lo va a empezar a sentir y tendrá su sendero de crecimiento a medida de que se vayan haciendo estas obras.

-¿Se puede pensar en una fase dos del programa económico que contemple más el consumo interno, la industria local y el comercio?

-Lo descarto. No creo que el Gobierno haga una especie de Plan Platita libertario porque va a haber mucha incertidumbre el año que viene. Si a la gente le ponés plata en el bolsillo en un contexto de incertidumbre, esa plata va a ir al dólar, no al consumo. Cuando uno tiene mucho miedo de lo que va a pasar en dos o tres meses, no tira la plata. Uno es precavido y busca ahorrar en la moneda que garantiza un poder adquisitivo estable a lo largo del tiempo. Y esa moneda es el dólar.

ELECCIONES

-¿Habrá volatilidad el año que viene con el dólar?

-Creo que sí, va a haber más volatilidad pero el Gobierno se está preparando para que eso no ocurra. La frase podría ser ‘Prepárate para la guerra y obtendrás la paz’. Está tratando de acumular la mayor cantidad de reservas posibles; está tratando de dejar su posición en futuros lo más limpia posible. Si uno mira la hoja de vencimientos de deuda de julio a septiembre, no hay nada. Está tratando de dejar eso vacío para minimizar el riesgo lo más posible. Eso va a ayudar bastante, pero al ser el de las elecciones un escenario muy binario el apetito dolarizador va a existir y eso generará presión sobre el dólar y las tasas. El Gobierno ahí deberá tener muñeca para intervenir y ver si está, o no, Scott Bessent (secretario del Tesoro de los Estados Unidos). Por eso es relevante lo que ocurra en noviembre en las elecciones de medio término en los Estados Unidos.

-¿Imagina una campaña electoral con un Gobierno sosteniendo sus principios o bajando algún estandarte como estrategia política para captar votos?

-Va a tener la bandera de la baja de inflación. Ese es un logro que el Gobierno tiene que mostrar y que la gente reconoce. La inflación dejó de ser una preocupación para la sociedad y eso es un logro. La gente valora que no le importe más la inflación.

-En el ranking de las preocupaciones que muestran las encuestas de las consultoras la inflación fue desplazada por el temor al desempleo y los bajos ingresos.

-Empleo y poder adquisitivo. Hoy la gente tiene miedo a perder su trabajo y pasar a uno de menor calidad. Esa es una preocupación cierta y es parte de esta transición que estamos pasando. Este es el costo de haber tenido durante muchos años una economía protegida creando industrias que no eran productivas. El trabajador era rehén de esa industria protegida. Nunca tuvo que haber existido una empresa que fabrique neumáticos solamente sobreviviendo porque vendía el producto al triple de lo que se podría pagar afuera. Ahora cuando se busca ir a la normalidad ocurre el impacto en el empleo, que se ve amortiguado por las aplicaciones y el trabajo informal, que está absorbiendo bastante el empleo privado registrado que se destruye. No se ve un desempleo volando. Lo que vemos es caída del empleo privado registrado con creación de empleo informal. Es un deterioro.

-¿Cómo jugará el factor tiempo o la paciencia de la gente para sostener este programa económico ante un año electoral?

-El tiempo le va a jugar a favor al Gobierno. A medida que pasen los meses el sector minero, el sector energético, la producción récord del agro, van a empezar a generar encadenamientos hacia atrás en servicios. Por ejemplo, YPF hizo un acuerdo con Entre Ríos para la provisión de arena. Eso impacta en la logística. Son trabajos que no se van a dar sólo en Vaca Muerta sino también en otras provincias. Vamos a ser una economía donde los servicios que se le provean a estos sectores serán trabajos de buena calidad y bien pagos. Todo esto lleva tiempo.