Muchas veces se ve a conductores llevando a su mascota en el regazo. Sin importar el tamaño del animal, esto representa una imprudencia de alto riesgo.
En el marco del día Del Animal, cabe descatar que la correcta sujeción de las mascotas puede prevenir multas y lesiones tanto a ellos como a los humanos.
La física es implacable y no entiende de vínculos afectivos: a tan solo 50 km/h, un perro de 10 kilos se transforma en un proyectil de 300 kilos ante un impacto o frenada brusca. En ese segundo, el animal que tanto cuidás puede lastimarse gravemente o, peor, herir de forma letal a los demás ocupantes.
Por eso, especialistas en seguridad difundieron una guía para el traslado prudente de las mascotas.
En este caso, ATM seguros recomienda:
- El arnés de doble anclaje es el nuevo cinturón: No hay que enganchar la correa al collar; en un choque, eso puede ser fatal para la mascota. Usá un arnés específico de seguridad que se enganche en dos puntos del cinturón del auto. Esto distribuye la fuerza del impacto y mantiene al perro en su lugar sin tirones peligrosos. “En un siniestro, la forma en que viajan los ocupantes —incluidas las mascotas— es determinante. No usar sistemas de sujeción adecuados puede agravar daños y también generar conflictos al momento de evaluar responsabilidades”, explica Fernando Rodríguez, Gerente de Siniestros de ATM Seguros y especialista en Derecho del Seguro.
- La transportadora siempre en el suelo: si tenés un gato o un perro pequeño, la transportadora es lo más seguro, pero su ubicación es clave. La tendencia actual indica que el lugar más estable es el suelo del vehículo, detrás de los asientos delanteros. Sobre el asiento, la carcasa plástica puede romperse por el peso ante un impacto.
- Ventanillas arriba (o apenas abiertas): El perro con la cabeza afuera es un riesgo de otitis, cuerpos extraños en los ojos (polvo, piedras) y posibles saltos imprevistos ante un estímulo externo. Aire acondicionado y ventilación interna siempre serán la mejor opción. “La seguridad no es solo evitar un choque, sino reducir todos los factores de riesgo. Muchas veces se subestiman estas situaciones cotidianas que pueden terminar en accidentes graves”, señala Sebastián Porto, múltiple campeón de motociclismo argentino y embajador de la seguridad vial de la aseguradora.
- El "ayuno preventivo" y la hidratación: Para evitar mareos y vómitos, lo ideal es que su última comida fuerte sea 3 o 4 horas antes de salir. Eso sí, nunca le quites el agua; mantenelo hidratado durante todo el trayecto, especialmente en días de calor.
- Paradas técnicas cada dos horas: igual que vos, ellos necesitan estirar las patas. En cada parada, asegurá al perro con su correa antes de abrir la puerta. Muchos accidentes ocurren en estaciones de servicio cuando el perro salta del auto por un susto y termina en la ruta.

Por otro lado, el cuidado no es solo una cuestión de seguridad física; también puede tener consecuencias legales y económicas. En ese sentido, la Ley Nacional de Tránsito es clara: nada puede interferir con la conducción. Una mascota suelta distrae, puede bloquear los pedales o tapar la visión. Además de protegerlos a ellos y a quienes viajan en el auto, esto ayuda a evitar complicaciones ante un eventual siniestro, ya que las aseguradoras evalúan siempre si las condiciones de conducción fueron seguras. Así, un momento de “comodidad” o “libertad” se puede transformar en una situación compleja y, sobre todo, en una tragedia evitable.
Por eso, cuidar a tu mascota es entender que su seguridad no es opcional. Este Día del Animal, demostrale cuánto la querés con prevención real. Al final del día, el amor no se mide en cuánto sentimos, sino en cómo los protegemos.