Una antología de poetas italianos contemporáneos destinada al lector argentino y, de manera más precisa, al horizonte cultural rioplatense, acaba de presentarse en nuestro país. Se trata de Poesía italiana actual (Buenos Aires Poetry, 2006), libro que acerca en una edición bilingüe los versos de catorce autores nacidos entre los años cuarenta y ochenta del siglo pasado, en un intento por cartografiar la lírica italiana de las últimas cinco décadas.
El responsable de la edición es Daniel Filoni (Roma, 1983), filósofo, poeta y traductor radicado en nuestro país desde hace once años, quien desarrolla una prolífica labor en la curaduría y traducción de obras italianas para el ámbito editorial argentino.
En diálogo con La Prensa, Filoni, que es también profesor universitario, cuenta que la génesis de esta antología fue “una feliz intuición” que tuvo en el transcurso del año pasado y que luego conversó con algunos de los poetas presentes en el libro, quienes recibieron la idea con entusiasmo, por lo que se decidió a buscar un buen editor dispuesto a publicarlo.
SELECCIONADOS
La selección que realizó comprende autores de consolidada trayectoria en el panorama editorial italiano. “En ella convergen nombres de la talla de Milo de Angelis (1951), Patrizia Cavalli (1947) o Maurizio Cucchi (1945), Tiziano Broggiato (1953) o Davide Rondoni (1964), junto a voces más jóvenes, pero ya de hondo calado como Maria Grazia Calandrone (1964) y Alessandro Agostinelli (1965), o figuras emergentes como Alberto Fraccacreta (1989)”, según anticipa en el prólogo de la obra.
La razón que lo motivó a acercar estas voces italianas al medio local fue, según explica, “la profunda raigambre de la cultura italiana en Argentina, donde la literatura de nuestra península (Italia) no se percibe como una influencia ajena, sino como una parte constitutiva de la identidad propia”.
El criterio de selección fue “básicamente ético y estético”, señala el editor. “Los autores presentes han sabido preservar una coherencia temática en su obra y un rigor constante en el tratamiento del lenguaje poético”, argumenta.
La coherencia de la que habla el editor consiste en “entender la poesía como una materia que se decanta a lo largo de una vida de ejercicio bibliográfico e intelectual y no, como la consideran hoy muchos pseudo poetas, en el destello fugaz de un solo volumen originado frente a una sensibilidad formal ineficaz”.
Filoni anticipa que algunos asuntos que atraviesan el libro se encuentran también cercanos a su personal sensibilidad, como “el viaje, los afectos familiares y la actitud melancólica respecto a los orígenes”.
Sobre si los autores fueron editados en nuestro país, Filoni aclara que “algunos de ellos se encuentran presentes en revistas literarias, mientras otros han publicado en Argentina, como la poeta Maria Borio”.
“En el libro se puede descubrir, entre líneas, una idea que lo atraviesa, y es la función de la poesía hoy, el deber ético que tiene la poesía, por lo menos como yo la entiendo, que es asumir un rol de resistencia, ponerse como un baluarte, respecto de la aniquilación de la estética que predomina en la industria cultural”, postula.
Filoni, que aclara que no es filólogo, explica el enorme desafío que significó para él la traducción. “Para tomar una feliz expresión del poeta Paul Celan, la tarea del traductor de poesía es una tarea en sí misma imposible”, manifiesta.
“La labor que me propuse y que asumí como desafío no fue intentar traducir palabra por palabra, buscando rimas forzadas, sino captar una especie de música del pensamiento, coherente con el aliento vital del poeta”, apunta.
“Mi operación de traducción fue similar a la del Demiurgo platónico, que contemplando la perfección de las Ideas, plasmó el cosmos. Asimismo, contemplando el idioma de origen de los poemas –de manera similar a lo que Walter Benjamin sugiere en su ensayo sobre la traducción de 1921–, he intentado hacer resonar la diferencia del idioma de partida respecto al idioma de llegada, procurando, al sacudir el lenguaje, mantener un orden formal que pudiese expresar la vitalidad presente en los poemas”.
Filoni, formado en la Universidad de Roma La Sapienza, es doctor en Filosofía por la Universidad del Salvador, donde se desempeña como profesor de Historia del Pensamiento Político en la Facultad de Filosofía y Letras de esa casa de estudios, y además es profesor de Filosofía e Historia en la escuela italiana Cristóforo Colombo.
Ha publicado: Luci in fuga (Ensemble, 2020), Dialoghi italiani (Ensemble, 2021), Filosofi d’Occidente (Efesto, 2022), In Vino Haiku (Efesto, 2024), L’assurdo e l’etica della misura, (Mimesis, 2024), Figure di una vita, (ETS, 2025), Poesía Italiana Actual (Buenos Aires Poetry, 2026) y Non chiedete il silenzio a questa terra (L’Arcolaio, 2026). Asimismo, ha colaborado en los volúmenes Emozioni. Esperienze a colori (2019), Cromo-grafie. Esperienze e colori (2020) y Per una botanica dei sentimenti (2022).
En las tres presentaciones que se hicieron de la antología hasta el presente en nuestro país hubo un diálogo con algunos de los poetas conectados desde Italia y con el filósofo Alessandro Alfiero que, en opinión de Filoni, es uno de los filósofos italianos más prestigiosos en materia de Estética.