Ficha técnica:
Judy... Un homenaje a Judy Garland. Libro, puesta en escena y dirección: Alejandro Ullúa. Coreografía: Gustavo Wons. Arreglos y dirección musical: Hernán Matorra. Diseño de vestuario: Mini Zuccheri. Diseño de iluminación: Marco Pastorino. Intérpretes: Eliseo Barrionuevo, Ariel Scaramella, Pedro Frías, Juan José Marco, Sebastián De Lellis, Marcos Rauch y músicos en vivo. En Moliere Teatro Concert.
Pequeña joya del teatro musical contemporáneo, el tributo a Judy Garland que Alejandro Ullúa escribió y dirige con mano maestra propone un recorrido amable y pleno de sensibilidad por la carrera de la gran actriz y cantante de origen estadounidense.
Tal vez lo más singular de esta propuesta sea que la figura de esta mujer con claroscuros, tan frágil en la intimidad como segura y arriesgada frente al gran público, es recreada por seis apuestos y gentiles caballeros que, sin trasvestirse ni caer en la macchietta, convocan al espíritu de la artista al centro de la escena para oficiar una veneración colectiva.
Desconocer los vericuetos de su carrera o su agitada historia personal no es impedimento para adentrarse en el mundo que Judy transitó y dejó marcado a fuerza de carisma y entrega. El libro evita los abismos (adicciones, trastornos psicológicos) y subraya sus méritos, de modo que la semblanza adquiere el tono de una complaciente celebración.
Detrás del relator que con tanta prestancia encarna Eliseo Barrionuevo se adivina la voz del propio Ullúa, a quien una suma de hechos fortuitos durante un viaje a Londres, hace una década, acercó a la figura de la que supo ser estrella de la Metro. Hilvanando temas musicales de los años dorados en los sets y los escenarios (de "Over the rainbow" a "Get happy" y "For me and muy gal", delicioso momento), el guión va desnudando ciertos rasgos de la personalidad de la inolvidable Dorothy de "El mago de Oz", sin caer en la formalidad de una biografía.
GRANDES TRABAJOS
La intensidad que alcanzan las interpretaciones es una de las claves de este encomiable trabajo de Ullúa, que aunque protagonizado por artistas de distintas formaciones ha logrado nivelar para arriba, igualándolos en rendimiento sin hacerles perder sus estilos e individualidades. La estrella de bailarines y cantantes ya fogueados como Juan José Marco, Pedro Frías o Adrián Scaramella, no opaca el lucimiento de valores más noveles como Marcos Rauch y Sebastián De Lellis, bien encaminados.
Gustavo Wons, desde el diseño coreográfico, supo crear una amplitud ilusoria en el escenario de escasas dimensiones, que colabora, sin embargo, en generar un clima intimista que al espectáculo le sienta bien. Las luces de Marco Pastorino y, sobre todo, el vestuario de Mini Zuccheri le otorgan la necesaria cuota de sobriedad y elegancia al conjunto. Un marco ideal para que el duende de Judy vuelva a salir a escena.