Opinión
Mirador político

Pelea anticipada

La presidenta Cristina Fernández tiene hoy sólo dos rivales con posibilidad de enfrentarla, Mauricio Macri en la oposición y Daniel Scioli desde el peronismo, pero ninguno de ellos está en las condiciones más favorables de hacerlo por la asimetría de poder económico entre el Estado nacional y el de la Ciudad de Buenos Aires o el de la provincia de Buenos Aires. Hay una sola manera de hacer política, con fondos, y la diferencia de recursos es abrumadora a favor de la Casa Rosada.


En vista de las circunstancias, la Presidenta estaba en condiciones de no confrontar y fortalecer la gestión para plantear la batalla por la re-reelección recién el año próximo cuando se definan las listas de candidatos al Congreso; los futuros legisladores que tendrán en sus manos la capacidad de convocar a una asamblea reformadora de la Constitución. Sin embargo, optó por embestir anticipadamente para sacar a sus rivales del juego y abortar cualquier expectativa acerca de que su sucesor no podrá ser digitado por ella.

Conciente de que está en inferioridad de condiciones Macri se había hecho el distraído todo lo que pudo, a pesar de los ataques "k". Scioli, por su parte, hasta la semana pasada se abstuvo de reaccionar ante el hostigamiento de Gabriel Mariotto. Ambos calculaban -y calculan- que difícilmente resistirían tres años de pelea a campo abierto con el poder económico en manos de Cristina.

Ambos, sin embargo, terminaron siendo forzados a la pelea por decisión de un gobierno que quiere liquidarlos antes de que se instalen como candidatos. La gran duda es si la confrontación anticipada beneficiará al kirchnerismo o será su último error.

Si se atiende a la reacción del coro de los ultras que salieron a responderle a Scioli, hay dudas sobre el futuro de la ofensiva anticipada o por lo menos falta de coordinación con el Gobierno.

El inefable Aníbal Fernández calificó de "obsceno" el lanzamiento de la candidatura sciolista, la mujer de Kunkel la consideró "imprudente", Julián Domínguez destacó su inoportunidad y el ex piquetero Luis D" Elia descalificó a Scioli llamándolo "conservador".

En la vereda de enfrente también las reacciones fueron llamativas, pero en este caso no por la alarma, sino por la satisfacción. Macri "se alegró" de que Scioli saliera al ruedo y Gerónimo Venegas consideró la novedad como una señal de que se desmorona el imperio.

Más allá, sin embargo, de las interpretaciones de los directamente involucrados, lo verificable es que el kirchnerismo lanza su desafío en un momento económico complejo.

Ya resulta inocultable de que seis años de fuerte inflación resintieron la competitividad y aumentaron los costos en dólares, lo que obligó a cerrar la economía (corralito cambiario y fuertes restricciones a las importaciones). Pero eso lleva a mayor inflación y más conflictividad social, lo que no constituye el marco ideal para ninguna ofensiva política. ¿Por qué hace esto el Gobierno? Porque cree que en el futuro estará más débil, que la economía no se recuperará. Porque la economía crecerá poco y la creación de empleo disminuirá. Porque las operaciones que arma -Malvinas, YPF- duran cada vez menos y porque el paso del tiempo sólo servirá para fortalecer a sus adversarios.