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Furor en el sudeste asiático por el futbol del conjunto de Messi

Pasión por Argentina en Bangladés

El triunfo de la selección argentina desató festejos en este país ubicado a 16.000 km. Varios vinculos compartidos explica el origen de este fanatismo intacto.

“¡Argentina!, ¡Argentina!, ¡Argentina!”, se oyen los gritos de la hinchada que se reúne en las calles, donde los colores albicelestes dominan la escena apenas se supo que el combinado nacional había ganado su primer partido del Mundial.

Las grandes pantallas instaladas en puntos estratégicos son observadas detenidamente por miles de personas que vibraron con cada uno de los tres goles de Lionel Messi. El silbato final enciende a la multitud, que invade cualquier espacio libre para festejar. Mientras algunos filman para transmitir este hito al mundo, llama la atención un gran detalle respecto a que la manifestación no sucede en el territorio local, sino en Bangladés, a más de 16.000 kilómetros de distancia.

Esta afición es la más grande fuera de las fronteras sudamericanas y se sustenta en una población que triplica a la argentina. Bangladés es un Estado del sur de Asia, limítrofe con la India, fascinante y lleno de contrastes. Conocido por su increíble densidad demográfica, su impresionante delta de ríos y su devoción absoluta por la Scaloneta, es un territorio de gran riqueza cultural. Uno de los primeros contactos con nuestro país ocurrió cuando Victoria Ocampo entabló una legendaria relación en 1924 con el célebre poeta Rabindranath Tagore, autor del himno bangladesí y primer galardonado no europeo con el Premio Nobel de Literatura.

Para desarmar los mitos detrás de esta locura deportiva, Talukder Alim Al Razi, presidente de la Cámara de Comercio e Industria Argentina Bangladesh (ABCCI), aportó claridad sobre el origen de una afinidad que tiene profundas raíces geopolíticas e históricas que los argentinos solemos pasar por alto.

El experto explicó que el pasado colonial de la región resulta clave para comprender el presente debido a que el territorio de bangladés sufrió 300 años de dominación británica, un período marcado por la opresión y tragedias humanitarias severas como la hambruna de Bengala de 1943. Por este motivo, cuando Diego Maradona convirtió los dos famosos goles a Inglaterra en el Mundial de 1986, apenas cuatro años después de la Guerra de Malvinas, en el subcontinente se vivió como una reivindicación propia.

"Nosotros sufrimos 300 años todo el mal hecho por ellos. Por ese motivo, ese gol, justo después de la guerra de Malvinas, nosotros también lo sentimos", aseguró a La Prensa Talukder Alim Al Razi al analizar el impacto de aquel encuentro.

La herida histórica compartida transformó la figura del capitán argentino en un símbolo de resistencia que trascendió lo deportivo. Según explicó el titular de la entidad bilateral, el desahogo frente a las injusticias de la época colonial unió el sentir de ambos pueblos de forma inmediata. "La mano de Maradona, vista desde Bangladés, fue una reivindicación", sostuvo el especialista para dimensionar el valor emocional que tuvo aquella victoria en la memoria colectiva bengalí.

VINCULO PERDURABLE

Más de 20 años después, esta devoción se mantiene intacta en la actualidad impulsada por el arte de Lionel. “Messi también es otro ícono del fútbol, un artista fundamental para el mundo. Todo eso caló hondo en el pueblo y terminó de consolidar este fanatismo", sostuvo Talukder Alim Al Razi al analizar la figura del capitán actual y las causas de las manifestaciones que convierten las calles de Dhaka, capital de Bengladesh, en una marea humana de camisetas celestes y blancas cada vez que juega la Selección.

Al reflexionar sobre la efusividad de las caravanas en Dhaka, el experto destacó que “El pueblo de Bangladesh es sumamente demostrativo por naturaleza. Cuando hay amor por algo, se expone con total libertad y orgullo; esa pasión simplemente se contagia”.

SUEÑO COMPARTIDO

Con más de 15 años viviendo en la Argentina, Talukder Alim Al Razi emigró a Buernos Aires con sueños de progresar. Consultado sobre el impacto que tuvo en él las costumbres locales, el especialista señaló que “Me gustó el ambiente, la cultura, la vibración de Buenos Aires, y también la amable aceptación de los argentinos”.

Al frente de la Cámara de Comercio desde agosto de 2018, Al Razi busca reactivar galpones en desuso para transformarlos en fábricas operativas, generando así miles de puestos de trabajo genuinos en lo que define como una "lucha directa contra la pobreza".

Finalmente, un sueño que prevalece en la ABCCI y en Bangladesh es la concreción de un amistoso entre la Selección Argentina y su par Bengali. Pese a insistir ante la Asociación del Fútbol Argentino para lograr una fecha en que se pudiera dar este partido, desde el organismo argentino no hubo una respuesta favorable.

Aún así, el presidente de la entidad recalca que el comercio bilateral sigue creciendo entre ambos países y que espera que esos lazos permitan un trabajo conjunto. Mañana, cuando en miles de hogares del planeta se sintonice el encuentro frente a Austria, la bandera albiceleste coloreará una vez más las calles de Bengladés. Una vez más, el sentimiento por el fútbol invadirá los corazones y emergerá una hinchada poderosa que, sin importar los kilómetros de distancia, vibrará al unísono.