Opinión
Buena Data en La Prensa

Otro “nuevo periodismo”


El 7 de junio se celebra el Día del Periodista. En nuestro país se estableció esa fecha en homenaje a la aparición de la Gazeta de Buenos Ayres, primer periódico patrio fundado por Mariano Moreno en 1810.

En esa época, y por muchos años, quienes se dedicaban al periodismo solían ser intelectuales, políticos, abogados o militares, figuras destacadas que alternaban la redacción de periódicos con la gestión de gobierno y la literatura. Generalmente eran personas cultas e ilustradas que no hacían del periodismo su profesión habitual.

El periodismo argentino dio dos pasos hacia la profesionalización: a fines del siglo XIX, con la modernización de las empresas informativas, y a mediados del siglo XX, con el reconocimiento legal y laboral de la profesión.

En la actualidad la credibilidad periodística está en crisis: la necesidad de velocidad de la información atenta contra la rigurosidad, la polarización que genera engagement, contra el equilibrio y la mesura.

Al combinar el rigor periodístico con técnicas narrativas propias de la literatura de ficción, el “nuevo periodismo”, corriente surgida en Estados Unidos en la década de 1960, revolucionó la profesión. Quizás sea necesario otro nuevo periodismo.

LA VOZ DE LA IGLESIA

Esta efeméride es un buen momento para escuchar la voz de algunos papas sobre el tema:

Pio XII se refirió a la libertad de prensa afirmando que “...como cualquier otra libertad, sea de acción, de palabra o de pensamiento, está limitada; no permite al hombre imprimir lo que es malo, lo que se sabe que es falso o lo que se sospecha que minará y destruirá la fibra moral y religiosa de los individuos y la paz y armonía de las naciones”. “Ciertamente, el primer postulado de la libertad es tener acceso a la verdad”.

San Pablo VI dijo que la actividad del informador no iba “solo en beneficio de los individuos, sino también de todo el cuerpo social… Nadie tiene derecho a propagar a sabiendas informaciones erróneas…Nadie tiene tampoco derecho a escoger de forma arbitraria sus informaciones difundiendo solamente lo que va en favor de sus opiniones, silenciando el resto…”.

San Juan Pablo II advirtió que “la globalización ha aumentado la capacidad de los medios de comunicación social, pero también ha acrecentado su exposición a las presiones ideológicas y comerciales”.

Benedicto XVI se preguntó “...si es sensato dejar que los medios de comunicación social se subordinen a un protagonismo indiscriminado o que acaben en manos de quien se vale de ellos para manipular las conciencias. ¿No se debería, más bien, hacer todo lo posible para que permanezcan al servicio de la persona y del bien común, y favorezcan “la formación ética del hombre, el crecimiento del hombre interior”?

Francisco instó a los periodistas a “amar la verdad", "vivir con profesionalidad" y "respetar la dignidad humana" en una profesión que es "uno de los pilares de la sociedad democrática", porque "El periodismo no puede volverse un arma de destrucción de personas o de pueblos.”

Recientemente, León XIV afirmó que “es necesario promover una ecología de la comunicación… establecer reglas que hagan más transparentes los criterios con los que se seleccionan y amplifican los contenidos y que protejan los datos personales; …un periodismo serio y espacios de debate en los que primen la argumentación y la verificación por encima de la reacción inmediata”.

¿QUIENES SON COMUNICADORES?

En la actualidad, las redes sociales han permitido y posibilitado que la palabra oral y escrita pueda ser difundida por gran cantidad de personas. Hay tantos comunicadores como receptores de información. No es necesario ser profesional, ni haber estudiado para erigirse como informador y formador de opiniones. Eso no implica que se esté exento de responsabilidad. Transmitir la información que nos llega está a la distancia de un clic. Aun con buena intención, la pura acción y reacción, sin chequear la veracidad de lo que se emite es un acto de negligencia. El mensaje siempre va hacia un alguien a quien la viralización de contenidos falsos puede afectar: generar miedo, desconfianza, mal humor o estrés innecesario.

ÉTICA PERIODÍSTICA

Don Ezequiel P. Paz, quien fuera director de este diario e hijo de su fundador, en un memorable discurso brindado en ocasión del 56° aniversario de La Prensa, el 18 de octubre de 1925, definió, con brevedad y precisión admirables, el concepto de la ética periodística, expresando entre otros conceptos lo siguiente:

“Informar con exactitud y con verdad; no omitir nada de lo que el público tenga derecho a conocer”…“afirmar únicamente aquello de que se tenga convicción afianzada por pruebas o documentos; considerar que es preferible la carencia de una noticia a su publicación errónea o injustificada”. Por último, recordó las palabras de Walter Williams, insigne hombre de prensa norteamericano: “Nadie debe escribir como periodista lo que no pueda decir como caballero”.

La Conferencia Interamericana de Prensa que se celebró en octubre de 1950 en Nueva York, hizo suyas estas palabras, consagrándolas como Credo de la Ética Periodística.

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