Otra vez el grupo guerrillero Resistencia Ancestral Mapuche (RAM) produce un hecho de violencia en territorio argentino. Esta vez destruyeron una antena de telefonía celular en la localidad chubutense de Lago Puelo, dejando incomunicados a miles de pobladores de esa zona del país. Los delincuentes voltearon la torre y con bombas molotov incendiaron el puesto en el que estaban instalados todos los equipos de comunicación produciendo la interrupción de las líneas de telefonía celular y el servicio de internet. Además afectaron las trasmisiones de Canal 7 de Rawson y de la Televisión Pública en toda la región.
La empresa Ticom informó sobre el atentado en el cerro Taza de Té y que los daños ocasionados a las instalaciones fueron totales. Para dejar clara su autoría los vándalos de origen chileno, dejaron pintadas con sus siglas, leyendas en las que se leía "Si Bullrich quiere guerra, allí estamos"; "Libertad a Facundo Jones Hual", delincuente detenido en nuestro país a la espera de ser extraditado a Chile y "En memoria de Rafael Nahuel y Santiago Maldonado. Ni una agresión sin respuesta".
Ahora van a comenzar las investigaciones. Naturalmente no hubo testigos y ya sabemos que no pasará nada porque si pasa y hay algún detenido los defensores de las organizaciones violentas, como Hebe de Bonafini, ocupará la Casa de Chubut en Buenos Aires pidiendo la inmediata libertad de los "héroes detenidos".
Lo increíble es que no haya más voces levantadas exigiendo el cese de estas acciones de algunos grupos mapuches contra la tierra y los bienes de los argentinos. ¿Hasta cuándo vamos a soportar que rompan todo, que nos incomuniquen, que nos usurpen? Lo mío querido lector, no es un ataque de fascismo y xenofobia, le juro que no, es utilizar el sentido común. ¿Se imaginan ustedes a un grupo de guerrilleros argentinos instalado en el sur de Chile reclamando tierras tehuelches quemando y rompiendo todo? ¿Cuánto durarían? Nosotros seguimos teniendo miedo de aplicar la ley, de hacer justicia y nos envuelven fácil con la culpa de la violencia de Estado, de una triste historia que ya pasó, que ahora gracias a Dios vivimos en democracia y este sistema indica que las leyes hay que aplicarlas aunque se duelan algunas ideologías que se sirvan de la violencia para subsistir. Los mapuches tienen mecanismos internacionales válidos para reclamar lo que suponen que es suyo y si fuera así, la Justicia les dará la razón. Detrás de estos actos vandálicos hay algo más, hay manos argentinas movilizando estos hechos violentos que se suman a los planes desestabilizadores de quienes no soportan haber perdido poder.
Hay que actuar y rápido, ya quisieron victimizar a Santiago Maldonado queriendo usar su accidentada muerte para mostrarla como un crimen de Estado, no pudieron, pero no cejan en sus intentos por buscar causas que legitimen su "lucha".
En Chile los mapuches violentos están casi todos presos y los pocos grupos que quedan son perseguidos y castigados con dureza, porque la ley se aplica a conciencia y no se tolera que se destruya el patrimonio del Estado por ninguna razón. Aquí no, porque solo tenemos conciencia de patrimonio cuando nos tocan el bolsillo o nos prohíben comprar dólares o nos ponen caros los pasajes a Miami. Nuestro patrimonio más grande es nuestro país al que debemos defender sin fanatismos ni violencia, aplicando las leyes que son suficientes para cuidarlo de los ataques de los energúmenos manipulados o de los que intentan romperle la paz que tanto costó conseguir.
V. CORDERO