Suplemento Económico
El tipo de cambio real (dólar) a fin de este año será inferior al de la convertibilidad.

Otra vez, el atraso cambiario

Por Mario Brodersohn *

Podríamos sostener que en el actual contexto mundial de globalización el tipo de cambio está determinado en el corto plazo mucho más por los movimientos de capitales que por los movimientos comerciales. Para la Argentina los movimientos de capitales están más asociados con el precio del dólar que con el tipo de cambio multilateral.

Las experiencias históricas en períodos inflacionarios nos muestran que los argentinos se protegen atesorando dólares.

Esta última realidad se aprecia claramente con las cifras incluidas en un reciente trabajo de José María Fanelli (1). En ese trabajo se señala que el superávit comercial externo en el período 2003/2011 fue de 132.822 millones de dólares. Este superávit financió una salida de capitales privados de 59.614 millones de dólares y una salida de 23.246 millones de dólares en el concepto de remesas de utilidades de la Inversión Directa Extranjera. Ambos conceptos representaron el 62% del superávit comercial externo. El resto del superávit fue canalizado a la acumulación de reservas internacionales y a la cancelación de la deuda con los organismos internacionales.

La devaluación del dólar en términos reales en 2002 fue del 144%, esto es, pasamos del 1 a 1 a un precio promedio en el 2002 de 2,44. La Argentina siempre fue ajustando el precio del dólar por debajo de la diferencial de inflación con Estados Unidos, lo cual llevó a un persistente atraso en el precio del dólar. Esta tendencia a la apreciación del peso cobra más intensidad cuando se acelera la inflación argentina a partir del 2007. En abril del 2012 el precio del dólar en términos reales es apenas un 1% más elevado que el dólar en el final de la convertibilidad.

Otra forma de evaluar la pérdida de competitividad internacional es a través del costo salarial en dólares. Según cifras oficiales del Indec, el costo salarial, medido en dólares, va a ser en el 2012 un 63% más alto que el del 2009.

SOJADEPENDIENTES

En 2008 la Argentina se vio favorecida con un precio internacional de la soja que fue el más elevado en toda su historia económica. En 2011, luego de una transición en 2009/10, volvimos a crecer a tasas chinas porque el precio internacional de la soja volvió a alcanzar un nuevo record histórico, superior al de 2008. En los comienzos del 2012 nos vimos amenazados por un nuevo shock externo derivado de los temores del impacto de la crisis de la deuda en Grecia en el resto de Europa y de la amenaza de una nueva sequía agropecuaria. Estos temores fueron parcialmente neutralizados porque el precio internacional de la soja en febrero/abril del 2012 nuevamente volvió a superar los récords históricos del 2008 y 2011.

Sin embargo, en 2012 ya en no alcanzó con un precio record de la soja para volver a crecer. Fue necesario, además, defender las reservas internacionales del Banco Central imponiendo el control de cambios y el control de las importaciones.

Este modelo soja dependiente solo puede subsistir si el precio internacional de la soja sigue batiendo récords para neutralizar el creciente atraso cambiario.

Ello nos conduce a generar la enfermedad holandesa: primarización de la economía debido a que desalentamos las exportaciones industriales y las industrias sustitutivas de importaciones.

CORTOPLACISMO PURO

El Gobierno para contrarrestar las distorsiones estructurales que provoca la enfermedad holandesa adoptó las siguientes medidas cortoplacistas:

Primero, el control de cambios para defender las reservas internacionales del Banco Central frente a la salida de capitales privados al exterior. El objetivo de este control es crear un doble mercado cambiario. Por un lado, un mercado oficial para las operaciones vinculadas con el comercio exterior y la cancelación de duda pública. Por el otro lado, crear un mercado paralelo para financiar la salida de capitales sin la intervención del Banco Central con sus reservas internacionales.

La brecha entre ambos mercado es de un 20%. La experiencia histórica nos enseña que cuando se va ampliando la brecha cambiaria, tarde o temprano, el gobierno se ve impulsado a cerrarla acercando el dólar oficial al paralelo.

Segundo, control de las importaciones para defender de la competencia externa a la industria sustitutiva de importaciones. Ello conduce a una muy elevada protección no arancelaria para las industrias sustitutivas de importaciones. Ello a su vez crea las condiciones para fijar más libremente los precios internos de las actividades sustitutivas de importaciones. Esta medida termina acentuando las tendencias inflacionarias.

LO QUE VIENE
 

El tipo de cambio real (dólar) hacia fin de este año va a ser inferior al que tenía al final de la convertibilidad.La actual política keynesiana de estimular el consumo privado con una política fiscal y monetaria expansiva, sin contar esta vez con el salvavidas de los superávit gemelos, puede acentuar las consecuencias del atraso cambiario vía aceleración de la inflación y mayor enfriamiento de la economía.

Esta política de atraso cambiario no es sustentable en el tiempo. En la época de la convertibilidad fue posible financiar el atraso cambiario aumentando el endeudamiento externo. En la actualidad, el Gobierno tiene cerrado el acceso al mercado financiero internacional. Tiene dos opciones: contener la inflación o defender el atraso cambiario con las reservas internacionales.

La opción de las reservas internacionales es la más peligrosa y breve en el tiempo. No le queda otra alternativa al Gobierno que elaborar una estrategia antiinflacionaria mucho más amplia que la de depender del dólar como ancla antiinflacionaria. Esta estrategia envuelve consideraciones sobre la política fiscal, monetaria y salarial.

El control de las importaciones le permite al Gobierno ganar algo de tiempo. Para el mes de abril estimamos una caída en las importaciones del 20% en relación al mismo mes del año anterior. Cuanto más brusca y vertiginosa sea la contracción en las importaciones más difícil será sostenerla en el tiempo y mayores serán sus consecuencias negativas en precios y actividad productiva porque la industria sustitutiva de importaciones no estará en condiciones de desenvolverse a la misma velocidad.

Nos resulta extraño terminar recordando que el Gobierno enfatizó en el inicio de su gestión en el 2003 que su gran diferencia con el período de la convertibilidad era que sólo con un tipo de cambio alto e internacionalmente competitivo era posible asegurar un crecimiento sostenido de la economía. Cuán lejos estamos en la actualidad de ese paradigma inicial y cuan cerca estamos de desaprovechar la mejor oportunidad internacional en la historia económica argentina.

* Director de la consultora Econométrica.

1 - Recursos Naturales: ¿Bendición o Maldición? Sobre la Experiencia Argentina en los 2000.