Otro interesante desarrollo -vinculado con la nanotecnología- es el de las narices electrónicas, un proyecto elaborado y encabezado por científicos de la CNEA. Así lo explicó la doctora Cinthia Ramos, quien precisó que "se trata de dispositivos capaces de detectar gases, vapores y olores, quizás imperceptibles por los humanos; por ejemplo, distintos gases que pueden ser perjudiciales y uno no se da cuenta que los está inhalando o incluso pueden detectar un incendio".
Para lograrlo, los expertos realizaron un banco de gases que permite a los sensores de la nariz electrónica reconocer y alertar sobre la presencia de este tipo de emanaciones.
Las narices electrónicas son utilizadas actualmente en una gran variedad de aplicaciones de determinación de olores y compuestos volátiles. Las aplicaciones más comunes están en procesos de la industria alimenticia y control de calidad, diagnóstico médico, monitoreo del medio ambiente, control de procesos industriales, desarrollo de fragancias y cosméticos, seguridad y toxicología, detección de narcóticos y sistemas de acondicionamiento de aire, entre otras.