De la mano de los productores de ‘Oppenheimer’ y ‘El caballero de la noche’ llegó a las salas de cine ‘Sin piedad’, protagonizada por Chriss Pratt (‘Jurassic World’, ‘Pasajeros’) y Rebecca Ferguson (‘Dune’), quienes le dan vida a un detective acusado de matar a su mujer y a una jueza que debe decidir su futuro.
El desarrollo de la Inteligencia Artificial de manera cada vez más avanzada y sofisticada es un hecho en todo el mundo. A medida que pasa el tiempo, cada vez más factores, procesos y tareas son llevadas a cabo utilizando este campo de la informática. Lo que empezó para algunas tareas específicas, hoy se ve aplicado en otras más complejas. De hecho, en Hollywood esto es una preocupación: recordemos el conflicto de los guionistas y actores en relación al uso de IA en películas.
El detective Chris Raven (Pratt) fue quien ayudó a llevar adelante el Ministerio de la Piedad, mediante el cual se juzga y decide sobre la inocencia y culpabilidad de los acusados. La película, situada en 2029, comienza sin demasiado preámbulo: él se despierta sentado frente a la jueza Maddox (Ferguson), quien le informa que es el principal sospechoso de matar a su mujer, y que dispone de noventa minutos para probar su inocencia antes de ser ejecutado, contando para ello con todos los recursos y posibilidades que la IA le puede ofrecer en ese lapso de tiempo. De ahí en más, la trama seguirá las decisiones del detective para intentar convencer a la jueza de que es inocente, aunque otras cuestiones inesperadas saldrán a la luz durante el breve pero intenso proceso.
ADRENALINA
Si bien la trama es simple, la película se sostiene por el ritmo frenético de las escenas de acción que se desarrollan fuera del Ministerio. En ese sentido, ‘Sin piedad’ le otorga al espectador una buena dosis de adrenalina, no solo contra el reloj que tiene el acusado, si no también en la resolución de cuestiones que se revelan durante la investigación.
El filme tematiza la Inteligencia Artificial y sus potenciales peligros, pero no le interesa hacer una lectura profunda sobre eso ni plantear una reflexión. Su objetivo es entretener y mantener a los espectadores atentos a la pantalla desde un primer momento. Híper estimulante y con resoluciones rápidas: previsible y pochoclera, sí, pero no por eso menos efectiva.
Calificación: Buena