Opinión
DE QUE SE HABLA HOY

No se apuren a borrar el nombre de Néstor Kirchner

La corrupción, notoria, execrable, vergonzante, apura a muchos a querer limpiar la historia antes que los hechos se definan. Una ola de pedido con urgencia, pretende borrar el nombre "Kirchner" de los numerosos lugares del país y del exterior en que se rindió homenaje al ex presidente fallecido.

La foto que ilustra esta columna es una muestra de cómo apareció el busto del ex mandatario en la Plaza Argentina en Quito. Justamente en Ecuador el legislador Byron Suquilanda consiguió que se aprobara por 72 votos contra 30, la remoción de la estatua de bronce de Néstor Kirchner que está en la sede de la presidencia de la Unasur.

"No tiene nada que hacer en el frente del edificio el monumento del ex presidente argentino, que no es justamente un buen ejemplo para los ecuatorianos. Es una apología del delito y de la corrupción rampante en la Argentina de los últimos años", afirmó Suquilanda durante la justificación ante la Asamblea Nacional de Ecuador.

Ahora el presidente de ese país, Lénin Moreno, decidirá cuál será el destino final de la obra de broce que pesa 600 kilos. Por estos lados la diputada nacional por la Coalición Cívica, Lucila Lehhmann, presentó un proyecto para cambiar el nombre del Centro Cultural Kirchner (CCK). En la localidad bonaerense de Morón, los concejales de Cambiemos pretenden remover el busto de Néstor Kirchner que está emplazado en la plaza principal del municipio desde 2013.

"Kirchner va camino a convertirse en símbolo de la corrupción obscena" justificó el pedido la presidente del Concejo Deliberante, Analkía Zappulla.

En la ciudad de San Miguel de Tucumán un grupo de ciudadanos pidió el cambio de nombre de una avenida llamada desde noviembre de 2010, "Presidente Néstor Kirchner", antes "Presidente Julio A. Roca".

Las justificaciones se parecen en todos los casos y no vale la pena repetirlas. Habrá más pedidos en este sentido que se multiplicarán en todo el país por la fuerza que tienen los escándalos que apuntan al ex presidente como el autor intelectual de una verdadera red de corrupción que duró doce años.

No está bien ir tan rápido, así como no estuvo bien, cuando se pretendió quitar las estatuas de Roca, o los bustos de Sarmiento o desplazar la estatua de Colón bajo el pretexto de la defensa de los pueblos originarios.

La historia a la larga corrige los errores que el hombre produce a su paso por el poder y pone justicia en lugar donde hubo desaciertos o apuros demagógicos. Es verdad que hubo en un momento una ola de nominaciones de Néstor Kirchner a todo lo que fuera posible, con un exceso de endiosamiento de un personaje que acababa de morir, que aún nadie podía juzgar su accionar como presidente de la Nación.

Pero había que rendirle culto al personalismo de una familia que por momentos creyó que era la dueña del país y de su destino. No hacía falta tanto monumento, ni tanta chapa con ese nombre, porque su paso por la función pública no fue equivalente al de los grandes hombres de la patria y esa desmedida produjo indignación. No es razonable que Néstor Kirchner tenga más homenajes que San Martín o Belgrano. Su mayor mérito es haber adherido a un movimiento que hace del personalismo un culto, pero convengamos que Perón fue Perón y Kirchner fue solo Kirchner. No se enojen ni unos ni otros, hay que ser mesurados. Las noticias que día  a día van escribiendo la historia, pondrán las cosas en su lugar y los excesos serán modificados por acciones más justas, más razonables. En la aldea donde vivo, un viejo amigo radical él, me dijo "Me da bronca ver que todo se llama Néstor Kirchner y casi nada se llama Humberto Illia, una injusticia "una injusticia", y mi amigo, tiene razón.

V. CORDERO