Ya han transcurrido 91 años de su nacimiento, 49 de su muerte, y aún sigue siendo noticia en todo el mundo. Elvis Presley nunca abandonó el edificio…siempre está regresando. Pocos días faltan para el estreno mundial de la nueva película del australiano Baz Luhrmann dedicada a uno de los íconos culturales más importantes del siglo XX y ya está causando un verdadero revuelo entre fans y curiosos.
Carlos Rodríguez Ares (76 años e ingeniero civil de profesión) es considerado uno de los más importantes coleccionistas y referentes en la materia a nivel internacional y fundador -exactamente hace 34 años- del “Elvis Shop Argentina”, la única tienda en Latinoamérica, ubicada en la tradicional calle Florida, dedicada exclusivamente al “Rey del Rock”. También ha escrito varios libros sobre el astro estadounidense, lanzado discos y creado revistas de colección.
En diálogo con La Prensa recordó los orígenes y desarrollo de su pasión por el músico, los aspectos más importantes del cantante y brindó su autorizado análisis sobre el film que está por estrenarse y que ya pudo verlo en dos oportunidades.
- ¿Cómo comenzó su pasión por Elvis?
- Aún conservo una carpeta de discos 78 escritos por mi letra infantil con los nombres de los intérpretes como Lola Flores, Frank Sinatra o Dean Martin, pero no está Elvis, porque no existía el Rock and Roll. A mis 8 años, la música entró en mi cuerpo. Una noche de verano de 1957 fuimos a comer con mis padres y mi hermana y al salir, mi padre prende la radio del auto, un Pontiac modelo ´53, y escucho a Elvis cantando “Lawdy Miss Clawdy”… y yo me quedé tarado. Primero no sabía ni quien era...después me enteré. Y al otro día fue mi primer disco de Elvis. Después comencé a comprar el material que salía acá. Y en los años 60 y 61 recibía la revista que se publicaba en Inglaterra “Elvis Monthly” que la hacía Albert Hand, la primera persona que tomó en serio a Elvis. Y gracias a esa publicación me enteraba de todos los lanzamientos que acá no salían y también los comencé a comprar.
- Hoy es común y fácil hacer compras internacionales, pero ¿era complicado hace más de sesenta años atrás?
- Muy. En esa época, el peso argentino tenía cotización en Londres. Entonces, yo veía el costo en libras y lo pasaba a pesos. Y los billetes argentinos los envolvía en papel carbónico para que no se transparentara y mandaba a Inglaterra el sobre expreso por certificado. Y los discos llegaban a los cuarenta días.
- Y en esa época comenzó su colección…
- Claro, gracias a esa revista yo empecé también a contactarme con coleccionistas del exterior y ahí comenzó la locura mía fuerte. Por un lado, la compra y también el canje.

ELVIS EN VIVO
- Muchos años después, a principios de la década del ´70, Usted viajó a Estados Unidos y tuvo la dicha de ver en vivo a Elvis en varios conciertos. ¿Cómo fue esa experiencia?
- Justamente en la revista “Elvis Monthly”, que hice referencia, apareció en 1971 una lista de las actuaciones que Elvis iba a tener en el Hotel Hilton de Las Vegas al año siguiente, en 1972. Entonces, mandé una carta al hotel y me contestaron y reservé cuatro shows, entre agosto y septiembre. Una vez en Las Vegas, al llegar al hotel, te preguntaban el nombre y te hacían pasar al show. Costaba 15 dólares ver a Elvis, te daban tres tragos y te lo servían en el momento en tu mesa. Yo me tomé tres jugos de naranja, tenía 23 años. Llevaba ya 15 años de coleccionista y para mí verlo a entrar a Elvis al escenario fue muy fuerte, la cabeza me explotó. Además, era su mejor época, fue glorioso.
- Además tenía una ilusión en ese viaje….
- Así es…yo quería volver a Buenos Aires con la firma de Elvis. Varias veces intenté tocar el piso treinta del ascensor, pero sólo estaba habilitado para ellos. Hasta que una vez, en el ascensor del hotel me cruce con Charlie Hodge (uno de sus amigos y colaboradores más cercanos), y con J.D. Sumner (el cantante de Gospel que lo acompañaba en cada concierto). Gracias a que mi inglés es muy fluido les conté que venía de Argentina y mi intención de conseguir su firma. “Elvis is very busy” (Elvis está muy ocupado) fue su seca respuesta. Pero el último día de mi estadía en el hotel tuve mucha suerte. En la madruga del 3 de septiembre, después de ver el último show, fui a uno de los bares y me senté en la barra a tomar algo y cuando levanto la vista veo cerca de mí a Glen Hardin (el pianista de Elvis). Yo no lo podía creer y me puse a hablar con él de los orígenes del rock. Y él se extrañaba que en Sudamérica se escuchara Rock and Roll. Al final de una larga charla le conté de mi tristeza por no poder llevarme la firma de Elvis y le mostré el disco simple de “Hound Dog” que siempre llevaba conmigo. “Mirá -me dijo- no te puedo asegurar nada. Dame el disco, yo subo. Si está despierto y de buen humor…”, y se fue con el disco al piso 30. No sé cuánto tiempo habrá pasado, para mí fueron seis años, hasta que se abrió la puerta del ascensor y me mostró el disco firmado. Este hecho que me tocó vivir, de alguna manera, revela la humildad de Elvis. Muchos años después, en 1983, visité por primera vez la mansión de Graceland.
- Esta pieza es la más importante de su colección, sin lugar a dudas. ¿Qué otros elementos la componen?
- Tengo, por ejemplo, la colección de los posters originales argentinos de cine de sus películas, todos los discos 78 también completos, mucho material de cine, los programas originales de cine, grabaciones inéditas, ediciones especiales de vinilos y mucho material más.
PRODUCTOR Y EL ELVIS SHOP
- También Usted es parte del negocio del espectáculo y tiene en su haber una exitosa carrera como manager y productor
- Si, yo ya tenía experiencia en “Michelangelo” que era una empresa de mi familia. Pero me picó el gustito cuando decidí meterme en el mundo del rock. En el año 1981 me fui a Madrid a ver a Moris, que ya lo conocía, y arreglé con él una gira por el país. A raíz de esa exitosa gira me topé con “Los Helicópteros” que fue mi primer grupo. Y luego conocí a Federico Moura, después vino Virus, Soda Stereo, Los Fabulosos Cadillacs, Sueter, Riff y Los Ratones Paranoicos. También organicé espectáculos de Sandro, uno de los pocos artistas que no solamente sabía mucho de Elvis sino de la música estadounidense.
- ¿Cómo surgió el Elvis Shop?
- La génesis del “Elvis Shop”, que es lo que definitivamente cambió mi vida para siempre, fue en 1988 cuando por medio de BMG, la continuación de RCA Víctor, saco un disco de Elvis con material no publicado en el país que tuvo repercusión internacional y empezaron a llegar ordenes de compra de todo el mundo. Es un trabajo que ya lleva 34 años y que me hace feliz porque nos ha permitido tener una linda cantidad de gente fiel que nos sigue y que llena los teatros en los diferentes eventos que hacemos para homenajear el legado de Elvis.
“CAMBIO EL MUNDO”
- ¿Qué representó a mediados de la década del 50 el surgimiento de Elvis?
- Cambió el mundo. No fue solamente la cantidad de discos que vendió, de guitarras o de ropa como la que usaba. Fue como un faro. A partir de él fue que aparece todo lo demás.
- ¿Cómo era visto por la sociedad conservadora estadounidense?
- Fue el tipo que decían que envenenaba las mentes de los adolescentes y había quema de discos, hasta la extraordinaria movida de su manager, el coronel Parker. Era tal el rechazo de la sociedad hacia Elvis que lo meten en el servicio militar y lo mandan dos años a Alemania. Ya la sociedad no podía decir más que era la basura que contagiaba a los chicos. Y ahí también es donde Elvis conoce la música europea y hace un giro total. Cuando regresa no vuelve con el “Rock de la cárcel” lo hace con canzonetas italianas como “It´s now or never” (versión en inglés de “O sole mio”) el simple que más vendió en su carrera.
- Y ¿a qué se debió esa visión negativa hacia su persona?
- En la posguerra, Estados Unidos tiene una economía fantástica, la juventud no tenía en que gastar la plata hasta que aparece Elvis. El logró un cambio de mano en la explotación de la industria discográfica. Hasta ese momento estaba en manos de los adultos y con él aparece por primera vez un artista que hace música joven para jóvenes.
- ¿La influencia de la cultura negra en Elvis tuvo un peso importante?
- Durante toda su vida. En 1970, por ejemplo, cuando va a tocar a Houston, Texas, le dicen que el coro femenino no pude subir al escenario porque son negras. “No importa -dijo Elvis- si ellas no suben, yo tampoco”. Y, por supuesto, el concierto se realizó con el coro incluido. No fue un Martin Luther King en defensa de la causa por la igualdad de los derechos, pero hizo mucho más que muchos políticos. No olvidemos que él nació en la cultura negra, en Tupelo, Misisipi en 1935 en una vivienda muy humilde en el barrio de Shake Rag donde eran todos afroamericanos, la única familia blanca era la de Elvis.
- ¿Y la religión?
- Si, claro también. El a los dos años ya iba a la iglesia negra con los padres. La madre contaba que Elvis se levantaba y se empezaba a mover como los predicadores negros. Y esto es increíble porque la forma de moverse que tanto fue criticada por la iglesia la aprendió ahí.
-¿Fue la primera super estrella del Rock?
- Si, lo grandioso de Elvis es haber amalgamado esa música negra tanto el rhythm and blues, el blues y el gospel con la country. Y ahí fue una ventaja haber sido blanco. Elvis fue la primera super estrella del Rock. No hay artista que no haya sido influenciado por él. ¿Como puede ser que los únicos tres Grammy que la otorgan hayan sido por música religiosa? ¿Y el Rock and Roll? A Michael Jackson le dieron 8 en una noche. A Bad Bunny le dieron..! Son artistas que no joden a nadie.

EPIC
El próximo jueves 26 es el estreno mundial, en 72 países, de EPIC (Elvis Presley in Concert), el nuevo documental de Baz Luhrmann. ¿Cuál es su opinión sobre este nuevo trabajo del director australiano?
- En 2022 hizo la película “Elvis”. Es maravillosa, aunque con algunos errores. Y haciendo esa película se entera que había 59 horas de material absolutamente inédito de sus conciertos de 1970 y 1972. Después apareció una filmación de Honolulu de 1957 y un audio inédito, de 40 minutos, de una charla donde él relata su vida. Todo este material tiene EPIC. Yo tuve el privilegio de asistir a la premier y ya la vi dos veces. La película está hecha de tal manera que la imagen, la edición y la calidad increíble del sonido la transforman en algo maravilloso.
- ¿Qué repercusión le gustaría que tenga?
- Yo sinceramente desearía que sea un éxito rotundo en todo el mundo porque definitivamente es una película que va a tirar abajo para siempre a los imbéciles que no le daban importancia a Elvis. Toda esa influencia amalgamada de su música se ve en esta película. En general se habla mal de Elvis, pero Luhrmann es un tipo que realmente entendió perfectamente quien es Elvis y eso es lo que se ve reflejado en este documental.
Fotos: Gustavo Carabajal