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"No es una sensación de inseguridad, es una realidad", dijo el cura asaltado en Caballito

El sacerdote Rodolfo Arroyo, de la Iglesia del Buen Pastor y quien asaltado en domingo en plena misa, dijo que con los vecinos se reúnen cada dos semanas por asuntos de inseguridad y lamentó que "todos los días tengamos un muerto" más.

El cura Rodolfo Arroyo, quien sufrió el robo de dinero en su parroquia del barrio porteño de Caballito mientras él daba misa y su colega le tomaba confesión a un feligrés, aseguró hoy que la inseguridad "no es una sensación", sino "una realidad" que están viviendo los vecinos.

"No tengo capacidad para darme cuenta de eso, creo que soy uno más de los tantos" que sufren este tipo de delitos, sostuvo el sacerdote cuando se le consultó si el robo pudo estar vinculado a que en la Iglesia del Buen Pastor, en Aranguren 691, se reúnen vecinos cada dos semanas para debatir acciones contra la inseguridad.

En declaraciones a la prensa, señaló que al hecho, ocurrido el domingo pasado al mediodía, "hay que ponerlo como un tema importante: no es una sensación, es una realidad, estamos viviendo la inseguridad".

Respecto al robo, Arroyo detalló: "Rompieron la cerradura de mi pieza y la del padre Ignacio que no está en Buenos Aires. Entraron por la medianera de un patio de juegos que hay para los chicos".

El sacerdote manifestó que los delincuentes ingresaron "al patio y por un ventiluz de 80 por 25 centímetros, así que por ahí se metió la persona".

Cuando cometieron el asalto los ladrones se toparon con una perra y Arroyo no descartó que la hayan sedado, "porque estaba atontada" y habitualmente "es bastante guardiana".

El párroco aseveró que "no ha recibida ninguna" amenaza en los últimos días, ya que en la iglesia se reúnen vecinos de Caballito para encontrar soluciones ante hechos de inseguridad que se han registrado en el barrio.

"Ha habido cinco reuniones para encontrar caminos que nos ayuden a vivir con más tranquilidad", reconoció el cura sobre esos encuentros vecinales.

Arroyo recalcó que "no piensa" que el asalto que sufrió se debió a estas reuniones.

"Sí sé que me pasó y es algo más que sucede como sucedió a tanta otra gente. No es tan grave y doy gracias a Dios que no pasó nada", subrayó.

Luego, apuntó que observaron a una "pareja joven" en las inmediaciones de la parroquia el día del robo, por lo cual se sospecha que pudieron haber sido los autores del hecho delictivo.

Arroyo se refirió después a los temas de víctimas de la delincuencia.

"El crimen del chico de Moreno (Nicolás Castillo) es grave, o los dos hermanos (Leonardo y Marcelo Massa) que mataron en Cañuelas, eso es terrible, no puede ser que todos los días tengamos un muerto y nos acostumbremos a decir: 'Ah, murió uno más por la inseguridad', como si fuese algo normal", planteó.

El asalto a la iglesia ocurrió el domingo último entre las 11 y las 12 cuando se estaba celebrando la misa.
Al finalizar la ceremonia, el padre Arroyo saludó a los fieles en la puerta y más tarde fue hacia su habitación, cuando descubrió que había sido abierta por la fuerza y estaba toda revuelta, donde se llevaron unos 4.000 pesos.

Al revisar el lugar, comprobó que la pieza de otro cura también había sido abierta.