“Ahorré muchos meses para venir a la Argentina, a la cuna del tango, y cuando llegué acá me di cuenta de que no había tango”. La frase de Nicole Nau condensa el punto de partida de una historia que comenzó en Alemania en los años ‘80, cuando se fascinó con el espectáculo ‘Tango Argentino’, y terminó con ella radicada en nuestro país y formando una pareja artística y afectiva con el bailarín Luis Pereyra, con quien creó el espectáculo ‘Vida. Siga el baile’, dedicado al tango y al folklore argentinos.
Veinticinco años después de iniciar un camino artístico juntos, vienen presentando su último espectáculo en gira por el país y el exterior. Por primera vez llegarán a Mar del Plata, al teatro Vorterix, el próximo domingo a las 21. Será la antesala de un nuevo tour europeo que desde febrero los llevará a actuar en Viena, Salzburgo, Graz y Braunau (Austria), y en otras diez ciudades en Alemania.
HUELLAS DEL TANGO
Nicole, que había estudiado diseño gráfico y tomaba clases de baile “por pasión”, llegó por primera vez a Buenos Aires por seis semanas a fines de los ’80. Esperaba encontrar huellas del tango en cada esquina, pero no fue lo que soñaba. Después de mucho buscar dio con alguna milonga, algún disco y poco más, pero su alma -admite- “me pedía seguir vinculada al tango de alguna manera”.
Por eso, la segunda vez que vino a la Argentina fue la definitiva. “Me presenté en una audición en el Teatro Colón y me tomaron. Después vinieron actuaciones en el Club del Vino, Café Homero. Empezaron a aceptarme como bailarina e hice de alguna forma una carrera”, contó.

En febrero, la pareja iniciará un nuevo tour europeo con su espectáculo, que llegará a una veintena de ciudades de Austria y Alemania.
En el año 2000, Nicole participó de una ópera-tango creada por Betty Gambartes y Oscar Araiz: ‘Orestes, último tango’. La producción buscaba un bailarín que pudiera trabajar no sólo como pareja de ella sino también como solista, junto a los cantantes líricos. Allí se encontró con Pereyra, uno de los bailarines de ‘Tango Argentino’ que había visto en Múnich en 1986. “En el trabajo con Luis, él me abrió completamente el panorama para entender que la cultura era conocer nuestra historia, nuestro folklore, no sólo el baile sino también los libros, a Borges y a Sábato; la música”, recordó.
“Poder trabajar con alguien como él es un regalazo porque es una persona que tiene 55 años de trayectoria, una persona muy humilde, que lucha por la cultura y siempre pone la obra por delante”, valoró la artista. De ese vínculo entre dos apasionados de la cultura argentina comenzó a delinearse un tipo de espectáculo que combina lo que Pereyra define como “el folklore del campo y el folklore de la ciudad, que es el tango”.
“Cuando yo me sumo a trabajar con Luis, él me decía: ‘Yo no divido lo que es hermano’”, señaló Nicole. Esa idea que atraviesa desde entonces todas sus producciones fue clave para introducir el folklore argentino ante públicos de Francia, Austria, Suiza, Luxemburgo y Alemania.
Entre los dos sienten como una misión llevar esa cultura a todos lados, con gran dedicación en la elección del repertorio, del vestuario, de las coreografías y, siempre, con una compañía que los acompaña en las presentaciones dentro y fuera de la Argentina. En la actualidad, el elenco de ‘Vida…’ se completa con los bailarines Marcela Jiménez, Carlos Morales, Azul Fassere, Jorge Lugo, Regina Bombardieri y Mariano Zozaya. En la fecha de Mar del Plata se incorporarán al grupo en calidad de invitados Elizabeth Bacaicoa y Claudio Girard, y el dúo Los Calvo.
Para la bailarina, “cada pieza del espectáculo cuenta una minihistoria. Son meses de escuchar música para poder no solamente sacar una coreografía, sino definir cómo vivir ese tema, ese ritmo”.

‘Vida. Siga el baile’ se presenta el próximo domingo en el teatro Vorterix de Mar del Plata.
‘Vida...’ no es el nombre original de la propuesta que Nau y Pereyra llevan adelante hace tanto tiempo. Supo tener otros títulos. “Cuando termina el espectáculo me gusta encontrarme con la gente, escucharla. Y muchas personas nos decían ‘lloré’, ‘me reí’, ‘me dieron vida’, ‘cuánta vida tiene esto’. A partir de esas charlas decidimos ponerle ese nombre como una forma de reconocimiento”, definió la artista. Además, indicó, “también es representativo porque hay tanta vida en esos 150 años del tango, en esos 200 años de folklore, tanto para contar, tanto para volver a vivir”.
En ese sentido aseveró que “tradición no es repetir lo viejo, no es llevar las cenizas; la tradición es volver a encender el fuego, y eso ‘Vida’ lo sabe hacer”.
EN LA RUTA
El llamado de La Prensa encontró a la pareja en plena ruta, con destino a Cafayate. Desde que salieron de Quilmes, el lugar donde viven, hicieron escalas programadas en San Antonio de Areco, en la provincia de Buenos Aires; en Cerro Colorado (morada final de Yupanqui y ‘El Chúcaro’) y Colonia Caroya, un hermoso punto del norte cordobés. También en Santiago del Estero, Madre de Ciudades.
-¿Qué andan haciendo?
-Vamos a los pueblos a tocar y bailar para la gente que no tiene acceso a un teatro. Compartimos con ellos el tango y el folklore. Es una manera de devolverle el arte al pueblo. En esta salida nos quedan paradas en Cachi y Payogasta, entre otros lugares. Después de la fecha en Mar del Plata tenemos pensado volver a retomar este proyecto que nos regala tan lindos momentos.
-¿Es una iniciativa propia o cuentan con algún tipo de apoyo?
-No, nada. Son encuentros que nacen solos. En Colonia Caroya, por ejemplo, vamos a la bodega más antigua de la provincia. En Cafayate lo hacemos en una vieja posada, un lugar histórico que hoy es hotel y restaurante. La gente se suma sola, nosotros vamos y hacemos, sin publicidad, corremos las mesas o nos acomodamos en un rincón del patio, y la comunión se da sola. Nace del pueblo, es algo mágico.