El 11 de enero de 1957 los hermanos Julio y Héctor Grondona y un grupo de amigos fundaron Arsenal. Inspirado en el equipo londinense que dominaba el fútbol inglés durante la infancia de esos jóvenes, en su camiseta se mezclaban el celeste de Racing y el rojo de Independiente, los dos conjuntos más populares de Avellaneda. Medio siglo más tarde, el 5 de diciembre de 2007, la creación de los Grondona tocó el cielo con las manos: ganó la Copa Sudamericana, un título internacional que quizás ni Don Julio se había atrevido a soñar.
Quienes fueron testigos de sus correrías por los potreros de Sarandí cuentan que Julio Grondona era un mediocampista ofensivo con mucho talento. Un 10 muy creativo, aunque algo lento. Pasó por las inferiores de River y por la Tercera de Defensores de Belgrano hasta que vistió la camiseta de Arsenal, club al que también presidía. Héctor, por su parte, era un goleador temible.
Don Julio estuvo al frente de Arsenal hasta 1976 y comandó Independiente desde ese año hasta 1979, cuando llegó a la AFA. Astuto, era un viejo zorro que amparado en su idea de “todo pasa” hacía y deshacía a su antojo mientras lograba que todos cedieran a un poder tan hábil como inflexible. Amo y señor del fútbol argentino hasta su muerte en 2014, su gestión supo de mil y una polémicas. Su nombre quedó ligado al escándalo del FIFAgate y, por supuesto, a Arsenal, el club de su vida.
Arse llegó a Primera División en 2002. Siempre fue mirado con la desconfianza que inspiraba el hecho de que su máximo referente estuviera en las oficinas de la AFA y no en la cancha. Así y todo, fue escalando posiciones a fuerza de buenas campañas con técnicos como Jorge Burruchaga y José María Bianco hasta que a las órdenes de Gustavo Alfaro consiguió un equipo que, sin figuras, sabía muy bien qué debía hacer para ganar.
Ordenado tácticamente, Arsenal se transformó en un rival complicado para todos sus rivales. Producto de una muy buena actuación en la temporada 2006/07 se ganó el derecho de jugar la Copa Sudamericana del 2007.
El equipo de Alfaro tenía un arquero de gran personalidad como Mario Cuenca, quien además acertaba cuando tenía que patear un penal. La defensa era segura, compacta, confiable… Javier Gandoli, Jossimar Mosquera, Aníbal Matellán, Cristian Díaz, Carlos Ruiz… Más allá de los nombres, el funcionamiento no cambiaba.
En el medio el constante ir y venir de Diego Villar y Javier Yacuzzi por los costados era el complemento justo para los quites y la distribución que corrían por cuenta de Carlos Casteglione (se perdió por expulsión la segunda final), Andrés San Martín o Israel Damonte. También estaban Santiago Raymonda, Sebastián Carrera, Pablo Garnier y Martín Andrizzi, un futbolista nacido en el Ascenso que se recibió de héroe en la conquista internacional.
Adelante, la veteranía de un sabio goleador como José Luis Calderón -paradójicamente solo aportó un tanto en la Copa- se combinaba con la clase de un pibe que asomaba como un futuro gran jugador: el Papu Alejandro Gómez.
El recorrido de los de Sarandí por el certamen fue cuanto menos curioso. No ganó ninguno de sus cinco partidos como local y se mantuvo invicto como visitante. Goleó 3-0 a San Lorenzo en el Nuevo Gasómetro, le ganó 3-2 al Goiás en Brasil, se impuso 3-1 a las Chivas de Guadalajara en México…
Empató contra River en el Monumental y accedió a la finalísima al doblegar a los millonarios desde los doce pasos después de igualar 0-0 ambos duelos de semifinales. Esa noche en Núñez Cuenca atajó los remates de Fernando Belluschi y René Lima y selló la clasificación venciendo a su colega Juan Pablo Carrizo cuando le tocó patear.
SORPRESA Y ACTITUD GANADORA
El primer duelo por el título se jugó en México. Allí, las huestes de Lechuga Alfaro sorprendieron al América en el mismísimo estadio Azteca con un triunfo por 3-2 con un gol de Matellán y dos del Papu Gómez.
El paraguayo Salvador Cabañas y Alejandro Argüello marcaron para los locales, que tenían como entrenador al argentino Daniel Brailovsky (otro de los atacantes que se benefició de la clase de Ricardo Bochini en el Independiente de los años ´80) y que contaban con hombres de peso en la selección tricolor como el arquero Guillermo Memo Ochoa, el defensor Duilio Davino y el mediocampista Germán Villa, un talentoso como el Pocho Federico Insúa, Lucas Castromán en su por entonces nuevo rol de delantero y atacantes peligrosos como Cabañas y el uruguayo Hernán Rodrigo López, a quien apodaban RoRo.
La revancha tuvo como escenario la cancha de Racing. Arsenal arremetió contra la valla de Ochoa, pero los intentos de Calderón –uno dio en un poste y otro en el travesaño- y de Mosquera no tuvieron recompensa.
En cambio, los mexicanos parecían tener la fortuna de su lado. Un avance del defensor Oscar Rojas terminó dentro del arco por el desvío en Cristian Díaz. Los de Sarandí trataron de reaccionar. Aunque una y otra vez corrieron detrás del empate, el destino les impuso una prueba de carácter.
Juan Carlos Silva aumentó la ventaja del América ante una no del todo convincente respuesta de Cuenca. Todo parecía perdido para Arsenal. Tanto esfuerzo en vano… Sin embargo, Alfaro no concebía que sus equipos se rindieran y redobló la apuesta. Mandó a la cancha a Leonardo Biagini (un campeón del mundo Sub 20 con José Pekerman como DT en Qatar 1995), Andrizzi y Raymonda.
Se jugaba el todo por el todo el Arse. Andrizzi se metió en el área. Defendió la pelota con alma y vida y sacó uno de esos zurdazos que no solo van camino al arco contrario, sino que se instalan en la historia. Su remate fue imparable para Ochoa y, gracias a la regla del gol de visitante, Arsenal se quedó con la Sudamericana.
Un premio merecido para un equipo que apostó todo a ganador. “Es una de las grandes alegrías de mi vida. No lo puedo ni lo quiero negar”, confesó Don Julio, quien fiel a su costumbre vio el partido por televisión desde su casa. Grondona estaba feliz. Arsenal había llegado a un lugar que no habitaba ni en los sueños más optimistas de su fundador.
Arsenal 1 – América 2
Arsenal: Mario Cuenca; Javier Gandolfi, Jossimar Mosquera, Aníbal Matellán, Cristian Díaz; Diego Villar, Andrés San Martín, Israel Damonte, Javier Yacuzzi; Alejandro Gómez, José Luis Calderón. DT: Gustavo Alfaro.
América: Guillermo Ochoa; José Castro, Oscar Rojas, Duilio Davino, Ricardo Rojas; Alejandro Argüello, Germán Villa, Juan Carlos Silva; Federico Insúa; Hernán Rodrigo López, Salvador Cabañas. DT: Daniel Brailovsky.
Incidencias
Primer tiempo: 18m gol de C. Díaz (ARS), en contra. Segundo tiempo: 18m gol de J.C. Silva (AME); 20m Leonardo Biagini por Yacuzzi (ARS); 23m Martín Andrizzi por Villar (ARS); 24m Ismael Rodríguez por H.R. López (AME); 32m Santiago Raymonda por Damonte (ARS); 39m gol de Andrizzi (ARS); 39m Lucas Castromán por Rojas (AME); 43m expulsados Davino (AME) y Castromán (AME).
Cancha: Racing (local Arsenal). Árbitro: Oscar Ruiz, de Colombia. Fecha: 5 de diciembre de 2007.