"Si los únicos que prosperan son los funcionarios y los millonarios, es que el país está fracasando".
Lucrecia Martel, directora de cine.
Por donde pasa el programa económico libertario no vuelve a crecer el pasto. El sector privado observa no sin asombro cómo se resquebrajan variables que parecían sólidas. La motosierra cercena, lastima, deja cicatrices en la esfera pública. Emerge a la superficie, poco a poco, un panorama complejo.
En la semana la sensación, etérea y subjetiva, de que las cosas en el terreno económico no están funcionando tomó cuerpo, se robusteció ante la difusión de datos concretos. La inflación, que antes bajaba, ahora no para de subir; y se expande el empleo no registrado, complemento del alza de las cifras de desocupación.
El lunes pasado el Indec dio a conocer los números del empleo no registrado del cuarto trimestre del 2025. Resultado: escaló al 43% de la población económicamente activa. Se trata de hombres y mujeres que no tendrán jubilación ni pueden gozar de los beneficios de una obra social.
Sería injusto adjudicarle a la gestión Milei el hecho de que la economía argentina no crea empleo de calidad, dado que el fenómeno se extiende hacia atrás en el tiempo. Pero ya van dos años bajo el dogma de la Escuela Austríaca y la situación lejos de mejorar, empeoró.
Para hacer un análisis correcto del escenario laboral, hay que dividirlo entre sector público y sector privado. El último informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf) recalca que “la dotación de personal de la administración pública nacional, empresas y sociedades se redujo un 0,6% (1.737 cargos) durante febrero de 2026”. Y añade: “En relación a diciembre de 2023, la reducción es de 64.521 cargos, equivalente al 18,9%, con grandes diferencias entre organismos”.
El guadañazo fue fuerte. Dice el economista Nadin Argañaraz en el documento que “si se analiza la intensidad de la reducción de cada una de las instituciones, dada la manera en que se registran los cargos, se tiene que cuatro redujeron el 100%, es decir que desaparecieron. Estas son el Instituto nacional contra la discriminación, la xenofobia y el racismo (INADI), Instituto nacional de la agricultura familiar, campesina e indígena (Inafci), Desarrollo de capital humano ferroviario (Sacpem) y Agencia Nacional de Discapacidad (Andis).
En el sector privado la realidad no es mejor. La Secretaría de Trabajo dio a conocer datos de empleo en el cual se remarca que en el último año se perdieron 124.735 puestos registrados (-1,2%). Si se toma desde noviembre de 2023, la caída alcanza a 322.412 personas (-3,1%).
Por sectores, la industria manufacturera y el comercio, por apertura de las importaciones y caída del consumo, respectivamente, padecen el modelo. En el último año los industriales perdieron 42.540 puestos de trabajo (-3,6%), mientras que en el comercio se eliminaron 2.863 empleos (-1,4%).
Algunos rubros, en cambio, han logrado forjar números positivos. Son los casos de la Pesca (+2,6%), Construcción (+0,7%), Suministro de electricidad, gas y agua (+0,7%) y Enseñanza (+0,6%), cuyo crecimiento igualmente no alcanza para revertir la tendencia general.
La economía no crea empleo de calidad -como tampoco lo hacía en décadas anteriores- y el trabajo se ha degenerado en una serie de changas tracción a sangre que a duras penas le sirve a la gente para llegar a fin de mes. La Argentina se ha vuelto el reino del Monotributo. Tanto es así que la actividad “independiente” -eufemismo de precario- creció 3,1%, según datos oficiales.
Empieza a haber ruido en la calle. Avenida Paseo Colón, Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Los redoblantes se hacen sentir, las banderas flamean. Los integrantes del Sindicato Argentino de Televisión protestan en la vereda y reparten volantes que dicen: “Si trabajas y no tenés aguinaldo, ni vacaciones, ni salarios por convenio, acercate”.
¿Por qué ocurre esto? ¿Cuál es la madre del borrego? Veamos una de las causas. El Monitor Mensual de Empresas de Fundar destaca que en el primer mes del año desaparecieron 1.985 empresas; 13.158 compañías en el último año; y 24.180 desde que asumió el Gobierno en diciembre de 2023. “Los datos de enero marcan la peor caída en los primeros 26 meses de un gobierno”, enfatiza el documento.
PUM PARA ARRIBA
El ministro de Economía, Luis Toto Caputo, lo anticipó el día anterior a que el Indec diera a conocer el dato oficial de inflación. La cifra no iba a ser alentadora. Lo dijo como quien cuenta el final de una película de la cual casi todos ya intuían el desenlace.
El martes 14 a las 16 horas el organismo lanzó el dato: el Indice de Precios al Consumidor (IPC) había aumentado 3,4% en marzo. Luego de dos meses consecutivos en el 2,9% -enero y febrero-, los precios dieron un brinco, haciendo trizas la promesa del Gobierno de cerrar el año con un guarismo del 10%. Eso ya no será posible.
“El número es malo”, aclaró esa misma tarde el presidente de la Nación, Javier Milei. La intervención era innecesaria. Como dicen los economistas, marzo suele ser un mes “estacionalmente” con precios altos por el inicio de las clases. El otro factor determinante fue el sostenido aumento del combustible debido a la guerra en Medio Oriente.
El incremento de la inflación castiga a todos pero, mayormente, hace mella en aquella franja de la población que trabaja en negro. Carecen de convenios salariales y representación. Están solos ante los vaivenes del mercado.
Si bien el rubro Educación picó en punta con un alza del 12,1%, no le fueron en zaga el Transporte (4,1%); Servicios (3,7%); Recreación y Cultura (3,6%); y Restaurantes y Hoteles, que junto a Alimentos y Bebidas no alcohólicas igualó el 3,4% del promedio general.
Muy atrás en el tiempo quedó el mes de mayo de 2025, cuando la inflación rompió el piso del 2% y se situó en 1,5%. Desde ese momento en adelante todo lo que hizo fue subir, pese al implacable ajuste del gasto y el cierre del grifo de la emisión monetaria, dos versículos del Evangelio liberal.
Un factor exógeno como la guerra y el aumento de los combustibles terminó siendo fatal para el proceso de desinflación iniciado por el Gobierno. ¿Cuál es su responsabilidad? Haber alineado los precios locales de nafta y gasoil con el mercado internacional y, sobre todo, no prever ningún mecanismo de compensación ante el shock internacional.
BRAZOS CRUZADOS
La imagen se repite, más allá del rubro, la ciudad o el barrio. Los comerciantes con los brazos cruzados en las puertas de los locales, o recostados hacia adelante contra el mostrador a la espera de ese cliente que nunca llega. El consumo cruje a partir de la pérdida de poder adquisitivo de los salarios.
La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó que durante el mes de marzo las ventas minoristas de las pequeñas y medianas empresas registraron una contracción interanual del 0,6%. A su vez, la comparación con el mes de febrero marcó un descenso del 0,4% para la actividad comercial minorista.
“Las mermas se localizaron en Perfumería (-9,8%), Bazar, decoración, textiles de hogar y muebles (-8,3%) y Alimentos y bebidas (-0,9%). En sentido opuesto, el segmento de Ferretería, materiales eléctricos y de la construcción creció un 2%, mientras que Farmacia marcó un alza del 1,1% interanual”, recalca el documento de la entidad.
Frente a esto, el ministro Toto Caputo ensayó un inusitado optimismo, una sonrisa que esconde una mueca de preocupación. "Los próximos 18 meses serán los mejores de las últimas décadas", dijo, audaz, frente a una platea que le aplaudió la ocurrencia.
Lo cierto es que la economía no arranca ni genera empleo y que sólo tres sectores marchan viento en popa: el entramado agropecuario, los hidrocarburos de Vaca Muerta -fundamentalmente el petróleo, más que el gas- y la minería.
La encuesta de abril de Proyección Consultores -sobre 1.818 casos- destaca que el tema que más preocupa a los consultados son los bajos ingresos (50,4%). Por otra parte, el 73,7% afirma que su situación económica personal empeoró; y el 59,3% proyecta que la crisis se acentuará en los meses venideros.
Por último, el 57,9% sostiene que “Argentina atraviesa una crisis económica”, y casi el 49% cree que el principal responsable de esto es el Gobierno nacional que encabeza Javier Milei.
La euforia libertaria nacida al calor del triunfo en las elecciones legislativas de octubre pasado ha mutado en preocupación. Sobre todo cuando se piensa en la reelección presidencial.
El incremento de la desocupación (subió al 7,5%), el aumento del empleo informal o “en negro” (43%) son una llamada de alerta. Del proceso de desinflación, otrora un estandarte, ahora quedan jirones. Y, por si esto fuera poco, el Caso Adorni interpela a un Gobierno que llegó al poder exhibiendo una moral política que, al parecer, tiene los pies de barro.