Bajo el lema "Igualdad de derechos, igualdad de oportunidades: progreso para todos", se celebrará mañana el Día Internacional de la Mujer, que en esta ocasión coincide con el 15º aniversario de la adopción de la Declaración de Beijing y la Plataforma de Acción (resultados de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer celebrada en Beijing, en 1995).
Durante el acto central dedicado al Día de la Mujer, que se desarrolló el miércoles último para que coincidiera con las sesiones de la 54» "Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer", el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, destacó: "La igualdad de las mujeres y las niñas constituye un imperativo económico y social. Hasta que no se logre liberar a las mujeres y las niñas de la pobreza y la injusticia, todos nuestros objetivos -la paz, la seguridad, el desarrollo sostenible- correrán peligro".
Asimismo, Ban lamentó en su intervención que "la injusticia y la discriminación contra la mujer persistan en todas partes" pese al progreso global logrado desde la Cuarta Conferencia Internacional sobre la Mujer, en la cual se estableció lo que se considera la "hoja de ruta" internacional en el pleno respeto de los derechos de la mujer y su plena integración en la vida social, política y económica. Quince años después, todavía cerca de un 70% de las mujeres ha sido víctima de un acto de violencia en su vida, a menudo a manos de sus parejas o familiares, señaló el secretario general.
Por otra parte, Ban agregó a la lista de metas por cumplir la reducción de los índices de mortalidad materna, que es uno de los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) en los que menos se ha avanzado. Por eso resaltó la importancia de que un mayor número de países cuenten con legislaciones que respalden la igualdad de géneros y la salud reproductiva, así como los avances de la mujer en el campo de la educación.
MEJORES SISTEMAS
Otra actividad que se llevó adelante en el marco de la 54» reunión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer fue una "Mesa redonda sobre mujer y salud", organizada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), cuyo objetivo fue abordar las distintas problemáticas que enfrentan hoy las mujeres y niñas y que buscó determinar qué hace falta para que los sistemas de salud funcionen mejor para las mujeres.
En esta mesa redonda también se debatieron los datos aportados por el informe mundial "Las mujeres y la salud: los datos de hoy, la agenda de mañana", publicado recientemente por la OMS.
"Aun cuando se han realizado algunos progresos, las sociedades del mundo entero siguen fallando a la mujer en momentos clave de su vida, particularmente en la adolescencia y la vejez", resalta el documento.
A continuación, citamos algunos de los principales resultados a los que arriba el informe de la OMS:
* Las desigualdades entre las mujeres y los hombres: las mujeres suelen vivir más que los hombres porque tienen ventajas biológicas y de comportamiento. Pero en algunas circunstancias, sobre todo en partes de Asia, estas ventajas son anuladas por la discriminación de las mujeres y como consecuencia su esperanza de vida al nacer es igual o inferior a la de los hombres.
Algunos trastornos afectan más o menos por igual a ambos sexos, pero las mujeres se enfrentan con más dificultades para obtener la asistencia sanitaria que necesitan. Por añadidura, las desigualdades de género, por ejemplo en materia de educación, ingresos y empleo, limitan la capacidad de niñas y mujeres para proteger su propia salud.
* Diferencias entre los países de altos ingresos y los de bajos ingresos: en los países de ingresos elevados, las mujeres de todos los grupos de edad viven más tiempo y presentan menor morbilidad y mortalidad que las de los países de ingresos bajos. En los países más ricos, las tasas de mortalidad de los niños y las mujeres jóvenes son muy bajas y la mayor parte de las muertes se producen después de los 60 años de edad. En los países más pobres, el panorama es muy diferente: la población es más joven por término medio, las tasas de mortalidad en los niños son más altas y la mayoría de las defunciones de mujeres corresponden a adolescentes y adultas jóvenes.
La diferencia más patente entre los países ricos y los pobres se observa en la mortalidad materna: de las más de medio millón de defunciones maternas que ocurren cada año, 99% corresponden a los países en desarrollo.
* Las desigualdades dentro de los países: la salud de las niñas y las mujeres se ve influida de manera definitiva por factores sociales y económicos, como el acceso a la educación, el nivel de riqueza familiar y el lugar de residencia.
ASPECTOS CENTRALES
* La sexualidad y la reproducción son aspectos centrales de la salud de las mujeres: la salud de las mujeres durante los años reproductivos o fecundos (entre los 15 y los 49) es importante no sólo para ellas mismas, sino porque también tiene repercusiones en la salud y el desarrollo de la siguiente generación.
A nivel mundial, la causa principal de muerte de las mujeres en edad reproductiva es el sida. Las niñas y las mujeres son particularmente vulnerables a la infección por el VIH debido a una combinación de factores biológicos y desigualdades de género, sobre todo en las culturas que limitan el conocimiento de las mujeres acerca de la infección por el VIH y su capacidad de protegerse y de negociar unas relaciones sexuales sin riesgo.
En los países de ingresos bajos y medianos, los factores de riesgo más importantes de muerte y discapacidad en este grupo de edad son la falta de medios anticonceptivos y las prácticas sexuales de riesgo. Ambas dan como resultado embarazos no deseados, abortos peligrosos, complicaciones del embarazo y el parto e infecciones de transmisión sexual, en particular la causada por el VIH.
La violencia es otro riesgo importante para la salud sexual y reproductiva de las mujeres que también puede ocasionar trastornos mentales y otros problemas crónicos de salud.
* Las enfermedades crónicas, los traumatismos y los trastornos mentales: los traumatismos causados por el tránsito son una de las cinco causas principales de muerte de las adolescentes y las mujeres en edad reproductiva en todas las regiones de la OMS, con la excepción del Asia Sudoriental.
En tanto, a nivel mundial, el suicidio es una de las causas principales de muerte en las mujeres entre los 20 y los 59 años de edad; en los países de ingresos bajos y medianos de la Región del Pacífico Occidental ocupa el segundo lugar. El comportamiento suicida es un grave problema de salud pública en las niñas y mujeres de todo el mundo.
Los trastornos mentales, en particular la depresión, son una causa importante de discapacidad en las mujeres de todas las edades. Si bien las causas de estos trastornos pueden variar de una persona a otra, en las mujeres son factores contribuyentes su baja condición socioeconómica, la carga de trabajo que sobrellevan y la violencia de que son objeto.
En los países de ingresos bajos, medianos o altos, las enfermedades cardiovasculares y los accidentes cerebrovasculares son importantes causas de mortalidad y de problemas crónicos de salud en las mujeres mayores de 60 años.
Otra causa sobresaliente de muerte y discapacidad es la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, que se ha vinculado con la exposición de las mujeres al humo y a la contaminación del aire en interiores derivada en gran medida de sus funciones domésticas.
En muchas mujeres, el envejecimiento se acompaña de pérdida de la vista: cada año, más de 2,5 millones de mujeres mayores se quedan ciegas. Una buena parte de esta carga de discapacidad podría evitarse si tuvieran acceso a la asistencia necesaria, en particular, la operación de cataratas.
UN COMIENZO JUSTO
* Muchos de los problemas de salud que aquejan a las mujeres adultas se remontan a la niñez: la nutrición adecuada es un determinante esencial de la salud tanto en la niñez como en las etapas posteriores de la vida. El estado de nutrición de las niñas es particularmente importante habida cuenta de su futura función reproductiva potencial y las repercusiones de la mala nutrición de la mujer en la descendencia.
Evitar el maltrato y el descuido infantiles y crear entornos propicios en la primera infancia ayudarán a que los niños logren el óptimo desarrollo físico, social y emocional. También ayudará a evitar comportamientos arriesgados y una carga considerable de enfermedades, en particular los trastornos mentales y el uso de sustancias psicotrópicas, en etapas posteriores de la vida.
* Cambiar el comportamiento ahora reporta grandes beneficios de salud más adelante: es imprescindible atender las necesidades de salud y desarrollo de los adolescentes para que éstos hagan una transición sana a la edad adulta. La sociedad tiene que combatir los factores que favorecen comportamientos potencialmente nocivos con respecto a las relaciones sexuales, el consumo de tabaco y alcohol, la alimentación y la actividad física; asimismo, debe brindar a los adolescentes el apoyo que necesitan para evitar dichos comportamientos.
En muchos países de ingresos altos, está aumentando el número de las adolescentes que consumen alcohol y tabaco, y la obesidad va en ascenso. Apoyar a los adolescentes para que adquieran hábitos saludables les reportará importantes beneficios de salud en etapas posteriores de la vida, en particular, menor mortalidad y discapacidad por enfermedades cardiovasculares, enfermedades cerebrovasculares y cáncer.
EN LA VEJEZ
* Atender las necesidades de las mujeres de edad planteará un reto importante a los sistemas de salud: como las mujeres tienden a vivir más tiempo que los hombres, representan una proporción cada vez mayor en el grupo de las personas de edad. La sociedad necesita prepararse ahora para prevenir y atender los problemas crónicos de salud que suelen acompañar a la vejez. Adoptar hábitos saludables a edades más tempranas puede ayudar a las mujeres a llevar una vida activa y sana hasta bien entrada la vejez.
Hay que prepararse igualmente para sufragar los costos de la atención de las mujeres de edad. Actualmente, muchos países de ingresos altos destinan una gran proporción de sus presupuestos social y sanitario a la asistencia de los ancianos. En los países de ingresos bajos, esta asistencia a menudo corre por cuenta de la familia. Hacen falta políticas acerca de la financiación, las pensiones y la reforma fiscal en la esfera sanitaria; del acceso al empleo formal y la pensión y protección social que esto conlleva; y de la prestación de asistencia en asilos y en la comunidad.